"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
MATRIMONIO: SACRAMENTO DEL AMOR
Hablar del matrimonio en unas cuantas palabras, no es fácil, sin embargo, no cabe duda que es un aventura que nos da la oportunidad de ir descubriendo el verdadero significado del Amor.
“ La boda”, es una hermosa celebración donde los novios, son el centro de atención, aun hasta la fecha el asistir a una boda me llena de alegría y entusiasmo, hay cierta vibración de energía y vida que no podemos negar.
Cuando es que esa nube blanca llena de luz, se empieza a poner gris?...y caen lágrimas de desilusión ante la realidad que se hace presente. Por supuesto, el amor no se da en un paquete cerrado como regalo del cielo, esa chispa, ese signo de amor, está ahí, abajo, en lo profundo, esperando ser descubierto, y es que el ego, inflado de lo que yo esperaba, de lo que yo quería de lo que yo necesitaba, tantos yos, que ocultan al nosotros, y los diálogos se vuelven monólogos….. se construyen muchas barreras de soledad y tristeza.
Quienes tienen la dicha de sobreponerse a los vientos fuertes del huracán y hacer surgir esa chispa que brilla en el interior, se dan cuenta que el Amor, que un día los unió los lleva a niveles de un vida común, con el desarrollo de virtudes como es la paciencia, la tolerancia, comprensión, ayuda mutua, el diálogo verdadero,etc, que se asemeja a lo que significa aprender a amar día a día- esa empatía con nuestra pareja que tantas veces nos falta.
Las paredes se pueden derribar, las nubes negras pueden soltar todo ese cúmulo de sufrimiento y soltar todas esas ilusiones, y expectativas que vagaban en un mundo irreal.
A veces se tienen que vivir muchas experiencias para aprender realmente el significado del amor, pero ese Sacramento de Amor que se inició ese día de compromiso mutuo, se va transformando y purificando para borrar los límites de donde termino yo y empiezas tu. Es tanta la identificación de dos personas que se han amado a través de los años, que sus gestos sus conductas, sus “mañas” se vuelven similares, y es cuando nos recuerda las palabras del Evangelio, de Jesús: “ Seamos Uno como Tu y Yo somos uno”.
miércoles, 29 de junio de 2011
domingo, 26 de junio de 2011
COMENTARIO DE ANA LAURA A PROPÒSITO DE LA PARTICIPACIÓN DE ALMA PATRICIA JIMÉNEZ AL CAP. 14, SACRAMENTO DEL MATRIMONIO
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
BITAMINA:
Qué importante es lo que tú afirmas: el matrimonio es una decisión en libertad, pero con frecuencia se nos olvida que la otra cara de la medalla de la libertad es la responsabilidad, el amor que estoy muy de acuerdo que es la base y la esencia del matrimonio y que si se acaba no tiene sentido continuar juntos, el amor hay que cuidarlo, y esto implica tiempo, esfuerzo, sacrificio, diálogo, preparación, actualización, usar la razón y no solo la emoción, a veces recurrir a la terapia, diseñar proyectos juntos, saber ser amigos, saber divertirse, “tomarse de la mano para caminar juntos hacia Dios”, que es como el Padre Ignacio Navarro, M.Sp.S. definía la espiritualidad conyugal.
Hoy en día sabemos que el primer paso para poder tener una buena relación de pareja es ser uno mismo cada uno de los integrantes de ésta, y que el otro me conozca como soy, sin miedo a que no me acepte, es decir, con autoestima alta, con capacidad de salir adelante en la vida sin necesidad de que “te mantengan” o de que “te sirvan”, que en tiempos anteriores fue la verdadera razón para casarse. Bueno, todo esto se analiza desde la Psicología, desde el Desarrollo Humano, pero todavía hay mucho más: nuestra dimensión espiritual que al desarrollarla descubrimos que somos templos vivos de la Divinidad, que somos su manifestación, y que manifestar a esa Divinidad a quien Jesús le llamó Abbá es nuestra mayor realización, tanto como personas como siendo pareja, porque “Dios los creó varón y mujer, a su imagen y semejanza” es decir, que la masculinidad y la feminidad son los dos juntos reflejos más claros de Dios.
Cómo se ha descuidado en nuestra Iglesia la relación de pareja, cómo se ha sermoneado en contra del divorcio, del adulterio, del aborto, inclusive de la planeación familiar, no se diga del homosexualismo, y sin embargo, el núcleo, a la esencia de la vida de pareja que es el amor, no se le ha dado importancia cuando que como dice uno de los grandes exegetas actuales al explicarnos el “Cantar de los Cantares”: : “Dios le pidió prestados a la pareja humana enamorada, sus gestos, sus comportamientos, su lenguaje, para poder decirnos un poco más claro cómo nos ama Dios”. Sin embargo, la Iglesia institucional se ha empeñado en hacernos creer que nuestro sacramento no es tan digno como el sacramento del orden sacerdotal, que nuestra vida no es consagrada, cuando un sacerdote deja el ministerio “se le reduce al estado laical”, etc.
Cuánto trabajo tenemos que hacer desde dentro de nuestra Iglesia y con amor, por rescatar la dignidad del amor de pareja y del matrimonio en sí, el Concilio Vaticano II, en la Constitución Gaudium et spes, del número 47 al 52, tiene unas reflexiones preciosas sobre la dignidad del matrimonio, que no es precisamente el tener hijos, aunque sí los hijos son fruto de ese amor, pero parece que hemos dado marcha atrás en muchas reflexiones del Concilio, sin embargo, quienes creemos en que nuestro amor como parejas viene de Dios, que no necesitamos del sacramento para tenerlo sino que el sacramento sólo es la celebración de algo que ya tenemos, que todas las parejas que se aman son manifestación de ese amor divino, quienes tenemos estas experiencias, somos los que hoy podemos ayudarnos a descubrir la verdadera riqueza de este sacramento, sobre todo con nuestras vidas.
Me enorgullece saber que mi hermana ha luchado siempre por esa santidad del matrimonio y que otra hermana, como diría el P. Rubén Murillo, S.J., aunque no tenga el sacramento oficial “lo vive heroicamente”. Bueno, no se vale presumir pero ya lo estoy haciendo… Un beso…
BITAMINA:
Qué importante es lo que tú afirmas: el matrimonio es una decisión en libertad, pero con frecuencia se nos olvida que la otra cara de la medalla de la libertad es la responsabilidad, el amor que estoy muy de acuerdo que es la base y la esencia del matrimonio y que si se acaba no tiene sentido continuar juntos, el amor hay que cuidarlo, y esto implica tiempo, esfuerzo, sacrificio, diálogo, preparación, actualización, usar la razón y no solo la emoción, a veces recurrir a la terapia, diseñar proyectos juntos, saber ser amigos, saber divertirse, “tomarse de la mano para caminar juntos hacia Dios”, que es como el Padre Ignacio Navarro, M.Sp.S. definía la espiritualidad conyugal.
Hoy en día sabemos que el primer paso para poder tener una buena relación de pareja es ser uno mismo cada uno de los integrantes de ésta, y que el otro me conozca como soy, sin miedo a que no me acepte, es decir, con autoestima alta, con capacidad de salir adelante en la vida sin necesidad de que “te mantengan” o de que “te sirvan”, que en tiempos anteriores fue la verdadera razón para casarse. Bueno, todo esto se analiza desde la Psicología, desde el Desarrollo Humano, pero todavía hay mucho más: nuestra dimensión espiritual que al desarrollarla descubrimos que somos templos vivos de la Divinidad, que somos su manifestación, y que manifestar a esa Divinidad a quien Jesús le llamó Abbá es nuestra mayor realización, tanto como personas como siendo pareja, porque “Dios los creó varón y mujer, a su imagen y semejanza” es decir, que la masculinidad y la feminidad son los dos juntos reflejos más claros de Dios.
Cómo se ha descuidado en nuestra Iglesia la relación de pareja, cómo se ha sermoneado en contra del divorcio, del adulterio, del aborto, inclusive de la planeación familiar, no se diga del homosexualismo, y sin embargo, el núcleo, a la esencia de la vida de pareja que es el amor, no se le ha dado importancia cuando que como dice uno de los grandes exegetas actuales al explicarnos el “Cantar de los Cantares”: : “Dios le pidió prestados a la pareja humana enamorada, sus gestos, sus comportamientos, su lenguaje, para poder decirnos un poco más claro cómo nos ama Dios”. Sin embargo, la Iglesia institucional se ha empeñado en hacernos creer que nuestro sacramento no es tan digno como el sacramento del orden sacerdotal, que nuestra vida no es consagrada, cuando un sacerdote deja el ministerio “se le reduce al estado laical”, etc.
Cuánto trabajo tenemos que hacer desde dentro de nuestra Iglesia y con amor, por rescatar la dignidad del amor de pareja y del matrimonio en sí, el Concilio Vaticano II, en la Constitución Gaudium et spes, del número 47 al 52, tiene unas reflexiones preciosas sobre la dignidad del matrimonio, que no es precisamente el tener hijos, aunque sí los hijos son fruto de ese amor, pero parece que hemos dado marcha atrás en muchas reflexiones del Concilio, sin embargo, quienes creemos en que nuestro amor como parejas viene de Dios, que no necesitamos del sacramento para tenerlo sino que el sacramento sólo es la celebración de algo que ya tenemos, que todas las parejas que se aman son manifestación de ese amor divino, quienes tenemos estas experiencias, somos los que hoy podemos ayudarnos a descubrir la verdadera riqueza de este sacramento, sobre todo con nuestras vidas.
Me enorgullece saber que mi hermana ha luchado siempre por esa santidad del matrimonio y que otra hermana, como diría el P. Rubén Murillo, S.J., aunque no tenga el sacramento oficial “lo vive heroicamente”. Bueno, no se vale presumir pero ya lo estoy haciendo… Un beso…
martes, 21 de junio de 2011
Capitulo 14 El sacramento de matrimonio.
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
El padre nos explica en el libro que, no fuè sino hasta el siglo XI que el matrimonio se incluye entre los sacramentos de la iglesia.
Anterior a esto ya existìa el matrimonio como un evento social y civil, ya se consideraba el que fuera una sola pareja y se discutìa sobre su separaciòn o divorcio.
Al ser un sacramento pasa a tener un valor de promesa hecha ante Dios y por lo tanto con su bendiciòn, indisoluble.
El matrimonio es hoy en dìa, una decisiòn en libertad, no siempre fuè asì, en la època de mis abuelos este se acordaba entre los padres de la pareja y las mujeres no tenìan màs que obedecer,como las costumbres y los tiempos cambian, tambièn debe evolusionar el sacramento que no ha cambiado en 1000 años.
Porque hoy en dìa ya no se justifica que las autoridades de la Iglesia nos traten como niños que al no saber lo que hacemos, necesitamos una serie de normas para no equivocarnos en nuestras deciciones, el hecho de que sea solo la iglesia quien pueda anular o no, un matrimonio, que no acepte el divorcio o que juzgue como valido o no valido un matrimonio, castigando con perder el derecho de comulgar, es muestra de una falta de libertad y de conocimiento pues las autoridades eclesiasticas son todos hombres y celibes.
Sin amor no hay vinculo matrimonial, y si no hay amor , no hay deseo ni cuerpo que aguante, "Afuerzas ni los zapatos entran".
El matrimonio no es el momento del Rito sino el dìa a dìa de ser amor para mi pareja, lo que refleja el amor que Dios nos tiene, decidimos hacer pùblico nuestro amor y pedimos la bendiciòn de Dios en nuestro proyecto de vida juntos, la intenciòn del matrimonio supone un preferir a mi pareja dentro de todo el resto, con intenciòn de durar juntos para siempre (ideal) aunque puede suceder que este equivocado, que la vida juntos no sea lo que pensaba y que no este en mis manos el tener un matrimonio estable.
El matrimonio tiene un proposito de familia, aunque no siempre hay hijos, pero entiendo que disolver un matrimonio cuando hay hijos es afectar a terceros inocentes, pero la responsabilidad de traer hijos al mundo es algo personal y debiera ser ser una desiciòn muy responsable, aùn que no fuera asì, no es recomendable que los hijos crescan en un campo de batalla.
Si la Iglesia es una comunidad cristiana autentica, su funciòn es de comuniòn, ser hermano, aompañar y no de juzgar y reprimir.
El padre nos explica en el libro que, no fuè sino hasta el siglo XI que el matrimonio se incluye entre los sacramentos de la iglesia.
Anterior a esto ya existìa el matrimonio como un evento social y civil, ya se consideraba el que fuera una sola pareja y se discutìa sobre su separaciòn o divorcio.
Al ser un sacramento pasa a tener un valor de promesa hecha ante Dios y por lo tanto con su bendiciòn, indisoluble.
El matrimonio es hoy en dìa, una decisiòn en libertad, no siempre fuè asì, en la època de mis abuelos este se acordaba entre los padres de la pareja y las mujeres no tenìan màs que obedecer,como las costumbres y los tiempos cambian, tambièn debe evolusionar el sacramento que no ha cambiado en 1000 años.
Porque hoy en dìa ya no se justifica que las autoridades de la Iglesia nos traten como niños que al no saber lo que hacemos, necesitamos una serie de normas para no equivocarnos en nuestras deciciones, el hecho de que sea solo la iglesia quien pueda anular o no, un matrimonio, que no acepte el divorcio o que juzgue como valido o no valido un matrimonio, castigando con perder el derecho de comulgar, es muestra de una falta de libertad y de conocimiento pues las autoridades eclesiasticas son todos hombres y celibes.
Sin amor no hay vinculo matrimonial, y si no hay amor , no hay deseo ni cuerpo que aguante, "Afuerzas ni los zapatos entran".
El matrimonio no es el momento del Rito sino el dìa a dìa de ser amor para mi pareja, lo que refleja el amor que Dios nos tiene, decidimos hacer pùblico nuestro amor y pedimos la bendiciòn de Dios en nuestro proyecto de vida juntos, la intenciòn del matrimonio supone un preferir a mi pareja dentro de todo el resto, con intenciòn de durar juntos para siempre (ideal) aunque puede suceder que este equivocado, que la vida juntos no sea lo que pensaba y que no este en mis manos el tener un matrimonio estable.
El matrimonio tiene un proposito de familia, aunque no siempre hay hijos, pero entiendo que disolver un matrimonio cuando hay hijos es afectar a terceros inocentes, pero la responsabilidad de traer hijos al mundo es algo personal y debiera ser ser una desiciòn muy responsable, aùn que no fuera asì, no es recomendable que los hijos crescan en un campo de batalla.
Si la Iglesia es una comunidad cristiana autentica, su funciòn es de comuniòn, ser hermano, aompañar y no de juzgar y reprimir.
sábado, 18 de junio de 2011
COMENTARIO DE ANA LAURA JIMÈNEZ A LA PARTICIPACIÒN DE ALMA PATRICIA JIMÈNEZ AL CAPÌTULO 14, 4a. parte: ORDENACIÓN SACERDOTAL
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
BITAMINA:
Ahora sí ya recibí tu comentario sobre el Sacramento de la Ordenación Sacerdotal, el cual me encantó. Sobre todo cómo hablas de Jesús, de su sencillez, de su entrega a todos, de su ternura, de su congruencia de vida, de su no estar buscando privilegios ni títulos. Y qué triste es constatar la realidad, como dices: “En que se parece hoy en día el concepto distante que tenemos de obispos y sacerdotes, que verdaderamente parecen ser “Perdona vidas”, que se les olvida la igualdad, que somos un “Pueblo de sacerdotes” desde el Bautizo y que su sacramento de orden sacerdotal es en esencia el servicio a la comunidad cristiana, donde queda el sacerdote santo capaz de trasmitir ternura y compasión como el cariño entrañable de Jesús de Nazareth”.
Me parece que aparte de que existen dos diferentes ritos de sacerdotes de oriente y de occidente y los dos son cristianos aceptados, también con frecuencia se nos olvida que todos somos sacerdotes, y que la única diferencia entre el sacerdocio común y el sacerdocio ministerial, es que éste último se justifica por su servicio a la comunidad con una mayor disponibilidad, pero la dignidad es la misma. Jesús mismo no quiso participar de los honores de la casta sacerdotal de su pueblo, fue un laico, no podía entrar al interior del templo. Hoy el sacerdocio se ha convertido en un club privado de hombres que gozan en la iglesia de privilegios y en el que se prohibe la entrada a las mujeres.
Creo que ha llegado el tiempo de los laicos. A mí ya no me preocupa para nada la falta de vocaciones religiosas y sacerdotales. En la Edad Media la dinámica entera de la Iglesia giraba en torno a la vida monacal y sin embargo, aquel modelo murió para dar paso, entonces, al protagonismo de las órdenes religiosas exclaustradas. Hoy todo ha cambiado, la humanidad ha entrado en una etapa de mayor madurez, creo que pueden seguir existiendo los sacerdotes y los religiosos pero ya es hora de asumir la mayoría de edad del Pueblo de Dios. A Jesús se le puede seguir radicalmente desde la vida laical. Y sobre todo ¿fue Jesús sacerdote? ¡Jesús fue un laico! Le llamaban rabino, que quiere decir maestro, pero no pudo estar más lejos de la casta sacerdotal de su tiempo. Jesús fue sacerdote en el mismo sentido en el que lo somos cualquiera de nosotros: fue un mediador entre Dios y los hombres. La cruz de Jesús apunta en dos direcciones: la vertical, que indica la relación con Dios Abbá (Papá), y la horizontal, que apunta hacia el otro, el prójimo, el hermano.
Todo el Pueblo de Dios es sacerdotal porque todos estamos invitados a ser puente entre un Padre cercano y misericordioso y sus hijos, nuestros hermanos. Somos, por tanto, un Pueblo Sacerdotal, mediadores entre el Amor gratuito de un Padre común comprometido con la vida de sus hijos y estos, nuestros hermanos.
Ojalá en los seminarios se den cuenta de esto y no les hagan sentir a los futuros sacerdotes que son superiores al resto del pueblo sacerdotal, que están para servir no para ser servidos, que están para ayudar a las personas a crecer y no para mantenerlas en un infantilismo espiritual, y sobre todo que sepan que su principal misión. Lo que justifica su ordenación sacerdotal es que evangelicen, es decir, que nos den a conocer el auténtico mensaje de Jesús y no que sigan prostituyendo este mensaje usándolo para manipular, para causar miedo, obediencia, sumisión… Un día la humanidad se hizo conciente de que los reyes no eran elegidos por Dios, hoy creo que ya es hora de que nos demos cuenta de que los supuestos privilegios de la casta sacerdotal en nuestra Iglesia son construcciones humanas y que ante Dios todos, hombres y mujeres, tenemos la misma dignidad…
BITAMINA:
Ahora sí ya recibí tu comentario sobre el Sacramento de la Ordenación Sacerdotal, el cual me encantó. Sobre todo cómo hablas de Jesús, de su sencillez, de su entrega a todos, de su ternura, de su congruencia de vida, de su no estar buscando privilegios ni títulos. Y qué triste es constatar la realidad, como dices: “En que se parece hoy en día el concepto distante que tenemos de obispos y sacerdotes, que verdaderamente parecen ser “Perdona vidas”, que se les olvida la igualdad, que somos un “Pueblo de sacerdotes” desde el Bautizo y que su sacramento de orden sacerdotal es en esencia el servicio a la comunidad cristiana, donde queda el sacerdote santo capaz de trasmitir ternura y compasión como el cariño entrañable de Jesús de Nazareth”.
Me parece que aparte de que existen dos diferentes ritos de sacerdotes de oriente y de occidente y los dos son cristianos aceptados, también con frecuencia se nos olvida que todos somos sacerdotes, y que la única diferencia entre el sacerdocio común y el sacerdocio ministerial, es que éste último se justifica por su servicio a la comunidad con una mayor disponibilidad, pero la dignidad es la misma. Jesús mismo no quiso participar de los honores de la casta sacerdotal de su pueblo, fue un laico, no podía entrar al interior del templo. Hoy el sacerdocio se ha convertido en un club privado de hombres que gozan en la iglesia de privilegios y en el que se prohibe la entrada a las mujeres.
Creo que ha llegado el tiempo de los laicos. A mí ya no me preocupa para nada la falta de vocaciones religiosas y sacerdotales. En la Edad Media la dinámica entera de la Iglesia giraba en torno a la vida monacal y sin embargo, aquel modelo murió para dar paso, entonces, al protagonismo de las órdenes religiosas exclaustradas. Hoy todo ha cambiado, la humanidad ha entrado en una etapa de mayor madurez, creo que pueden seguir existiendo los sacerdotes y los religiosos pero ya es hora de asumir la mayoría de edad del Pueblo de Dios. A Jesús se le puede seguir radicalmente desde la vida laical. Y sobre todo ¿fue Jesús sacerdote? ¡Jesús fue un laico! Le llamaban rabino, que quiere decir maestro, pero no pudo estar más lejos de la casta sacerdotal de su tiempo. Jesús fue sacerdote en el mismo sentido en el que lo somos cualquiera de nosotros: fue un mediador entre Dios y los hombres. La cruz de Jesús apunta en dos direcciones: la vertical, que indica la relación con Dios Abbá (Papá), y la horizontal, que apunta hacia el otro, el prójimo, el hermano.
Todo el Pueblo de Dios es sacerdotal porque todos estamos invitados a ser puente entre un Padre cercano y misericordioso y sus hijos, nuestros hermanos. Somos, por tanto, un Pueblo Sacerdotal, mediadores entre el Amor gratuito de un Padre común comprometido con la vida de sus hijos y estos, nuestros hermanos.
Ojalá en los seminarios se den cuenta de esto y no les hagan sentir a los futuros sacerdotes que son superiores al resto del pueblo sacerdotal, que están para servir no para ser servidos, que están para ayudar a las personas a crecer y no para mantenerlas en un infantilismo espiritual, y sobre todo que sepan que su principal misión. Lo que justifica su ordenación sacerdotal es que evangelicen, es decir, que nos den a conocer el auténtico mensaje de Jesús y no que sigan prostituyendo este mensaje usándolo para manipular, para causar miedo, obediencia, sumisión… Un día la humanidad se hizo conciente de que los reyes no eran elegidos por Dios, hoy creo que ya es hora de que nos demos cuenta de que los supuestos privilegios de la casta sacerdotal en nuestra Iglesia son construcciones humanas y que ante Dios todos, hombres y mujeres, tenemos la misma dignidad…
martes, 14 de junio de 2011
APORTACIÓN DE ALMA PATRICIA JIMÉNEZ AL CAPÍTULO 14 4a. parte: ORDEN SAC.
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
4.-La ordenación sacerdotal:
En el capítulo 14 el padre Lenaers explica que el sacramento no es el sacerdocio sino el rito de consagración.
Consagrarse a servir a la comunidad cristiana, administrando los sacramentos, como dice Pagola “la celebración de la eucaristía no es un privilegio de los sacerdotes, sino un derecho de la comunidad”, llevando la buena nueva de que Dios nos ama, a través de los Evangelios y siguiendo a Jesús, estar presente para ayudar a todo necesitado.
Que diferente es su origen y en lo que se ha convertido, no niego que existen sacerdotes santos que si dan testimonio de seguir a Jesús en su vida y estos merecen todo mi respeto, pero igual merece mi respeto todo ser humano y debo también respetar todos los dones de Dios como la naturaleza y el universo.
El ejemplo de vida de Jesús de Nazaret, fue de hacer comunidad, de dar un lugar de respeto sin diferencias de clase, pues su concepto de hermano fue para hombres y mujeres y rescato el valor de un niño, así como de los enfermos y separados o rechazados.
Jesús predicó con el ejemplo y en la ultima cena, lavo los pies de sus discípulos, como también predico que los últimos serian los primeros y conociendo las ambiciones humanas dijo a Juan y Pedro: “El que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor”.
También se preocupo por los pobres, las viudas y los enfermos y aun que en su tiempo la mujer no tenía un papel importante, se rodeo de mujeres que lo siguieron fieles hasta su muerte.
Jesús con brazos abiertos nos enseño como amar y perdonar sin juzgar como en el caso de la mujer que querían apedrear, “Que tire la primer piedra, quien esté libre de culpa”.
Su vida fue la de un hombre sencillo, laico, que no tubo poder o riqueza, que compartió con sus hermanos y que invito en libertad a hombres y mujeres a seguir su experiencia de Dios Padre nuestro, formando una comunidad de compasión fraternidad y amor a Dios.
Su reino no fue de poderosos, su poder y fuerza se la dio el amor a Dios y al prójimo como a sí mismo, en el evangelio encontramos palabras de vida como “Mi reino no es de este mundo”, “Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.
Jesús se sentó con su pueblo, no se puso a distancia sobre gradas para no contaminarse o ensuciarse con los pobres, rechazo a los mercaderes en el Templo, “Has convertido la casa de mi Padre en mercado”.
En que se parece hoy en día el concepto distante que tenemos de obispos y sacerdotes, que verdaderamente parecen ser “Perdona vidas”, que se les olvida la igualdad, que somos un “Pueblo de sacerdotes” desde el Bautizo y que su sacramento de orden sacerdotal es en esencia el servicio a la comunidad cristiana, donde queda el sacerdote santo capaz de trasmitir ternura y compasión como el cariño entrañable de Jesús de Nazareth.
La iglesia la formamos hombres y mujeres en igualdad, si en otros tiempos la cultura tenía como de menor categoría a una mujer, el mundo es otro y eso no puede seguir igual, las costumbres han cambiado y no podemos pretender vivir en siglos pasados.
El matrimonio como el sacerdocio o la soltería, son opciones tomadas en libertad y con igual valor. En cualquier camino lo que importa es servir a Dios, “Vivir plenamente estando donde estoy y siendo lo que soy” (Pagola).
Es triste que se castigue a los sacerdotes que quieren casarse cuando existen dos diferentes ritos de sacerdotes de oriente y de occidente y los dos son cristianos aceptados.
4.-La ordenación sacerdotal:
En el capítulo 14 el padre Lenaers explica que el sacramento no es el sacerdocio sino el rito de consagración.
Consagrarse a servir a la comunidad cristiana, administrando los sacramentos, como dice Pagola “la celebración de la eucaristía no es un privilegio de los sacerdotes, sino un derecho de la comunidad”, llevando la buena nueva de que Dios nos ama, a través de los Evangelios y siguiendo a Jesús, estar presente para ayudar a todo necesitado.
Que diferente es su origen y en lo que se ha convertido, no niego que existen sacerdotes santos que si dan testimonio de seguir a Jesús en su vida y estos merecen todo mi respeto, pero igual merece mi respeto todo ser humano y debo también respetar todos los dones de Dios como la naturaleza y el universo.
El ejemplo de vida de Jesús de Nazaret, fue de hacer comunidad, de dar un lugar de respeto sin diferencias de clase, pues su concepto de hermano fue para hombres y mujeres y rescato el valor de un niño, así como de los enfermos y separados o rechazados.
Jesús predicó con el ejemplo y en la ultima cena, lavo los pies de sus discípulos, como también predico que los últimos serian los primeros y conociendo las ambiciones humanas dijo a Juan y Pedro: “El que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor”.
También se preocupo por los pobres, las viudas y los enfermos y aun que en su tiempo la mujer no tenía un papel importante, se rodeo de mujeres que lo siguieron fieles hasta su muerte.
Jesús con brazos abiertos nos enseño como amar y perdonar sin juzgar como en el caso de la mujer que querían apedrear, “Que tire la primer piedra, quien esté libre de culpa”.
Su vida fue la de un hombre sencillo, laico, que no tubo poder o riqueza, que compartió con sus hermanos y que invito en libertad a hombres y mujeres a seguir su experiencia de Dios Padre nuestro, formando una comunidad de compasión fraternidad y amor a Dios.
Su reino no fue de poderosos, su poder y fuerza se la dio el amor a Dios y al prójimo como a sí mismo, en el evangelio encontramos palabras de vida como “Mi reino no es de este mundo”, “Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.
Jesús se sentó con su pueblo, no se puso a distancia sobre gradas para no contaminarse o ensuciarse con los pobres, rechazo a los mercaderes en el Templo, “Has convertido la casa de mi Padre en mercado”.
En que se parece hoy en día el concepto distante que tenemos de obispos y sacerdotes, que verdaderamente parecen ser “Perdona vidas”, que se les olvida la igualdad, que somos un “Pueblo de sacerdotes” desde el Bautizo y que su sacramento de orden sacerdotal es en esencia el servicio a la comunidad cristiana, donde queda el sacerdote santo capaz de trasmitir ternura y compasión como el cariño entrañable de Jesús de Nazareth.
La iglesia la formamos hombres y mujeres en igualdad, si en otros tiempos la cultura tenía como de menor categoría a una mujer, el mundo es otro y eso no puede seguir igual, las costumbres han cambiado y no podemos pretender vivir en siglos pasados.
El matrimonio como el sacerdocio o la soltería, son opciones tomadas en libertad y con igual valor. En cualquier camino lo que importa es servir a Dios, “Vivir plenamente estando donde estoy y siendo lo que soy” (Pagola).
Es triste que se castigue a los sacerdotes que quieren casarse cuando existen dos diferentes ritos de sacerdotes de oriente y de occidente y los dos son cristianos aceptados.
COMENTARIOS DE ELISA ZEEAVERT AL CAPÌTULO XIV
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
COMENTARIOS A LOS RITUALES DE TRANSITO.
Bautismo.
Juan el Bautista, profeta que inicia bautizando en el Jordán, hablaba de conversión, de llevar una vida austera, de arrepentimiento, y humildad, denunciando todo lo que iba en contra de la Ley de Dios.
Jesús lo conocía, por la cercanía de sus familias, lo tiene en gran estima, se hace bautizar por él, este momento marca el inicio de su Misión, es un Sacramento de Iniciación de entrada para recibir la fuerza de Dios y esa conexión directa con su Gracia.
El bautismo, como un sacramento significa el despertar y sentirse atraído a seguir a Jesús, por ello, es indispensable, conocer Su Misión, para poderse comprometer con El. Es una renovación interior, del paso de la muerte a la vida. Querer vivir Con EL, Para EL, y En EL..
En el lenguaje heterónomo, se habla del pecado hereditario, en el que se vive el miedo medieval de “ la condenación del niño”, condición que en el lenguaje moderno, se concibe a un bebé lleno de gracia, producto del milagro de la vida, y que como comunidad festejamos al recibir a esta criatura dando gracias a Dios por su Bondad. Además si el Sacramento del Bautismo, conlleva una adhesión a Cristo, el bebé es incapaz de tener en forma consciente esta experiencia de Dios.
La Confirmación va unido al Bautismo, en este Sacramento se confirma la adhesión a Cristo y se les unge con óleo, , antes el obispo, hacía la celebración con niños pequeños, recuerdo que nos damos una palmada en la cara. Actualmente se hace en jóvenes, que ven la ocasión para celebrar y tener regalos..En otras ocasiones, estos sacramentos se ven como requisito para celebrar el Matrimonio, se hacen casi siempre a “ vapor”.
Debemos recordar que lo importante no es el rito, es el encuentro salvífico con Jesús. Mediante El, con el Dios que se nos revela.
Según las estadísticas, los católicos son sacramentales, es decir, recurren a la Iglesia para recibir los sacramentos, sólo van para celebraciones… ésto nos ha llevado a pensar en la gran necesidad que tenemos de “ritos, dando importancia a la forma no al fondo, la preocupación por todos los arreglos externos, olvidando lo más importante¡
Unción de los Enfermos ,Este rito, siempre me ha parecido confuso, pues, algunas personas piensan que se da en fase terminal, y otras veces, el enfermo, rechaza la bendición e imposición de las manos, que en un momento pueden darle un consuelo y hasta mejoría por la energía que emana del Amor. No se requiere de un sacerdote, la familia imparte este consuelo al enfermo mediante la Fe. Recordemos a Jesús cuando curaba siempre decía .”Tu Fe te ha salvado”.
Orden Sacerdotal.-Este Sacramento tiene un axioma heterónomo en cuanto la fuerza les viene del cielo, y dota al Sacerdote de conocimiento y poder. Es un rito básicamente de Consagración, en donde se acoge al nuevo sacerdote dentro de un grupo.
Recordando a Jesús, nunca forma parte de los sacerdotes ,era un laico, y que se consideraba un servidor, en donde la tarea que encomienda a sus discípulos fue para de guiar y anunciar el camino de la Fe. La mujer en este sentido, no se le ha podido valuar, y se considera no apta para este ministerio.
Matrimonio.- En este Sacramento, la pareja que se compromete en amor y fidelidad hacia una unión de pareja, es la que aporta los elementos indispensables para su celebración, y el sacerdote participa para bendecir la unión. La Pareja es la imagen de la unidad entre Cristo con su Iglesia.
A partir del s. XV se empezó a hablar de un matrimonio válido, y más tarde acepta que algunas parejas se ven en la necesidad de separarse por el bien de ambos, sin embargo el Magisterio sigue considerando el matrimonio religioso como indisoluble, además de no darle validez al matrimonio civil.
En la actualidad el Magisterio Eclesiástico, ha abierto un camino, para declarar nulo un matrimonio religioso, desgraciadamente intervienen muchos elementos de “subjetividad” sobre el análisis si un la pareja ha sido o no “ una verdadera pareja”.
¡Cómo se puede llegar a esta conclusión después de 10 o más años de casados y a otras en un término mínimo considerar, que el matrimonio se ha llevado a cabo en su plenitud..está muy confuso¡ No se cuentan con los elementos para dar una calificación humana y cristiana.
El problema también prevalece sobre el carácter de valor absoluto y eterno, a las Palabras del Evangelio en donde se menciona la indisolubilidad, dejando fuera muchos contextos que no se están considerando, como la cultura judía, sus costumbres, tradiciones etc.
Y la otra es que la Jerarquía acepte que el matrimonio de católicos, tiene la posibilidad de fracasar con muchas razones, que no se preveen en el momento de constituírse, y que todos tenemos el derecho de recapacitar y buscar opciones de vida que nos lleven a realizarnos como personas y como parejas.
COMENTARIOS A LOS RITUALES DE TRANSITO.
Bautismo.
Juan el Bautista, profeta que inicia bautizando en el Jordán, hablaba de conversión, de llevar una vida austera, de arrepentimiento, y humildad, denunciando todo lo que iba en contra de la Ley de Dios.
Jesús lo conocía, por la cercanía de sus familias, lo tiene en gran estima, se hace bautizar por él, este momento marca el inicio de su Misión, es un Sacramento de Iniciación de entrada para recibir la fuerza de Dios y esa conexión directa con su Gracia.
El bautismo, como un sacramento significa el despertar y sentirse atraído a seguir a Jesús, por ello, es indispensable, conocer Su Misión, para poderse comprometer con El. Es una renovación interior, del paso de la muerte a la vida. Querer vivir Con EL, Para EL, y En EL..
En el lenguaje heterónomo, se habla del pecado hereditario, en el que se vive el miedo medieval de “ la condenación del niño”, condición que en el lenguaje moderno, se concibe a un bebé lleno de gracia, producto del milagro de la vida, y que como comunidad festejamos al recibir a esta criatura dando gracias a Dios por su Bondad. Además si el Sacramento del Bautismo, conlleva una adhesión a Cristo, el bebé es incapaz de tener en forma consciente esta experiencia de Dios.
La Confirmación va unido al Bautismo, en este Sacramento se confirma la adhesión a Cristo y se les unge con óleo, , antes el obispo, hacía la celebración con niños pequeños, recuerdo que nos damos una palmada en la cara. Actualmente se hace en jóvenes, que ven la ocasión para celebrar y tener regalos..En otras ocasiones, estos sacramentos se ven como requisito para celebrar el Matrimonio, se hacen casi siempre a “ vapor”.
Debemos recordar que lo importante no es el rito, es el encuentro salvífico con Jesús. Mediante El, con el Dios que se nos revela.
Según las estadísticas, los católicos son sacramentales, es decir, recurren a la Iglesia para recibir los sacramentos, sólo van para celebraciones… ésto nos ha llevado a pensar en la gran necesidad que tenemos de “ritos, dando importancia a la forma no al fondo, la preocupación por todos los arreglos externos, olvidando lo más importante¡
Unción de los Enfermos ,Este rito, siempre me ha parecido confuso, pues, algunas personas piensan que se da en fase terminal, y otras veces, el enfermo, rechaza la bendición e imposición de las manos, que en un momento pueden darle un consuelo y hasta mejoría por la energía que emana del Amor. No se requiere de un sacerdote, la familia imparte este consuelo al enfermo mediante la Fe. Recordemos a Jesús cuando curaba siempre decía .”Tu Fe te ha salvado”.
Orden Sacerdotal.-Este Sacramento tiene un axioma heterónomo en cuanto la fuerza les viene del cielo, y dota al Sacerdote de conocimiento y poder. Es un rito básicamente de Consagración, en donde se acoge al nuevo sacerdote dentro de un grupo.
Recordando a Jesús, nunca forma parte de los sacerdotes ,era un laico, y que se consideraba un servidor, en donde la tarea que encomienda a sus discípulos fue para de guiar y anunciar el camino de la Fe. La mujer en este sentido, no se le ha podido valuar, y se considera no apta para este ministerio.
Matrimonio.- En este Sacramento, la pareja que se compromete en amor y fidelidad hacia una unión de pareja, es la que aporta los elementos indispensables para su celebración, y el sacerdote participa para bendecir la unión. La Pareja es la imagen de la unidad entre Cristo con su Iglesia.
A partir del s. XV se empezó a hablar de un matrimonio válido, y más tarde acepta que algunas parejas se ven en la necesidad de separarse por el bien de ambos, sin embargo el Magisterio sigue considerando el matrimonio religioso como indisoluble, además de no darle validez al matrimonio civil.
En la actualidad el Magisterio Eclesiástico, ha abierto un camino, para declarar nulo un matrimonio religioso, desgraciadamente intervienen muchos elementos de “subjetividad” sobre el análisis si un la pareja ha sido o no “ una verdadera pareja”.
¡Cómo se puede llegar a esta conclusión después de 10 o más años de casados y a otras en un término mínimo considerar, que el matrimonio se ha llevado a cabo en su plenitud..está muy confuso¡ No se cuentan con los elementos para dar una calificación humana y cristiana.
El problema también prevalece sobre el carácter de valor absoluto y eterno, a las Palabras del Evangelio en donde se menciona la indisolubilidad, dejando fuera muchos contextos que no se están considerando, como la cultura judía, sus costumbres, tradiciones etc.
Y la otra es que la Jerarquía acepte que el matrimonio de católicos, tiene la posibilidad de fracasar con muchas razones, que no se preveen en el momento de constituírse, y que todos tenemos el derecho de recapacitar y buscar opciones de vida que nos lleven a realizarnos como personas y como parejas.
lunes, 13 de junio de 2011
APORTACIÓN DE ALMA PATRICIA JIMÉNEZ AL CAPÍTULO 14 3a. parte: CONFIRMACIÓN
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Unciòn de los enfermos.
Con una idea de que los Sacramentos son creados por Iglesia con forma como los humanos podemos estar consientes y reiterar en todos los momentos de nuestra vida, el amor y compañía de Dios siempre presente en la vida.
La unción de los enfermos es una manera de dar amor a una persona que no solo necesita recuperar la salud física sino la del espíritu.
Sabemos que la salud física y la salud espiritual van de la mano y una afecta a otra y el alivio de una ayuda a aliviar a la otra.
Cuando una persona está enferma o su salud se está deteriorando, e l amor y la atención que recibe de los que están a su alrededor, es un factor muy importante para pasar el trago amargo y puede llevar a la recuperación, y cuando el sufrimiento es superior a nuestras fuerzas es un consuelo saber que Dios me ama y esta acompañándome en mi sufrimiento, con ese amor incondicional que solo Dios puede darnos, sin reclamos, sin juicios, sin intereses ocultos, solo el amor del perfecto Padre que desea lo mejor para su hijo, que me espera con brazos abiertos, aceptando mis disculpas sin exigir represalias, listo para darme todas sus bendiciones, sin importar errores pasados y condición humana, siendo esto la mejor medicina para el alma.
Los símbolos que utiliza este sacramento, ciertamente son recuerdos de un tiempo pasado, pero aún hoy tienen un gran significado, pues es sabido que el aceite lubrica la piel y la imposición de manos es la manera como se trasmite la fuerza de energía y el amor, pero no es el rito sino la fe con la que lo recibo, lo que me hace consiente no solo al enfermo sino a quien está presente transmitiendo el amor de Dios y de su comunidad ,La Iglesia, pues en ese momento lo que me da fuerza es el creer que Dios está presente en mi vida y cuando los esfuerzos humanos no son suficientes o están llenos de miedo lo único que puede sostenernos es el amor de Dios que todo lo puede y está presente para cargarme en sus hombros y curar mis heridas, como El Buen Pastor.
Unciòn de los enfermos.
Con una idea de que los Sacramentos son creados por Iglesia con forma como los humanos podemos estar consientes y reiterar en todos los momentos de nuestra vida, el amor y compañía de Dios siempre presente en la vida.
La unción de los enfermos es una manera de dar amor a una persona que no solo necesita recuperar la salud física sino la del espíritu.
Sabemos que la salud física y la salud espiritual van de la mano y una afecta a otra y el alivio de una ayuda a aliviar a la otra.
Cuando una persona está enferma o su salud se está deteriorando, e l amor y la atención que recibe de los que están a su alrededor, es un factor muy importante para pasar el trago amargo y puede llevar a la recuperación, y cuando el sufrimiento es superior a nuestras fuerzas es un consuelo saber que Dios me ama y esta acompañándome en mi sufrimiento, con ese amor incondicional que solo Dios puede darnos, sin reclamos, sin juicios, sin intereses ocultos, solo el amor del perfecto Padre que desea lo mejor para su hijo, que me espera con brazos abiertos, aceptando mis disculpas sin exigir represalias, listo para darme todas sus bendiciones, sin importar errores pasados y condición humana, siendo esto la mejor medicina para el alma.
Los símbolos que utiliza este sacramento, ciertamente son recuerdos de un tiempo pasado, pero aún hoy tienen un gran significado, pues es sabido que el aceite lubrica la piel y la imposición de manos es la manera como se trasmite la fuerza de energía y el amor, pero no es el rito sino la fe con la que lo recibo, lo que me hace consiente no solo al enfermo sino a quien está presente transmitiendo el amor de Dios y de su comunidad ,La Iglesia, pues en ese momento lo que me da fuerza es el creer que Dios está presente en mi vida y cuando los esfuerzos humanos no son suficientes o están llenos de miedo lo único que puede sostenernos es el amor de Dios que todo lo puede y está presente para cargarme en sus hombros y curar mis heridas, como El Buen Pastor.
lunes, 30 de mayo de 2011
COMENTARIO DE ANA LAURA JIMÈNEZ C. A LA APORTACIÒN DE ALMA PATRICIA JIMÈNEZ C. SOBRE EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÒN
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
QUERIDA BITA:
Nuevamente me gustó mucho tu participación sobre el Sacramento de la Confirmación, como tu y yo platicamos, amamos estos sacramentos, hemos preparado grupos para recibirlo y sin embargo ahora lo podemos ver de otra manera que no le quita para nada su valor sino al contrario, vemos lo necesario que es hacernos conscientes del gran regalo que es y para eso necesitamos de un desarrollo espiritual cristiano profundo. Sin embargo es verdaderamente una lástima, por no decir una verdadera falta de responsabilidad y falta de respeto al pueblo de Dios, que muchos catequistas no se actualicen, y sobre todo que muchos de nuestros obispos y sacerdotes sigan expesándose de este y de los otros sacramentos, en términos de una teología ya superada, con un lenguaje mítico sin aclararnos que precisamente la liturgia es simbólica porque la realidad de Dios en nosotros rebasa completamente a la mente. Esta manera de “evangelizar” está haciendo que muchas personas se retiren de nuestra Iglesia por encontrar sus cultos cada vez con menos sentido y aplicación a la vida diaria.
De acuerdo no sólo a la teología actual sino al mismo Antiguo y Nuevo Testamento, el término “Espíritu” parecía aludir a Dios mismo en cuanto interiorizado en el ser humano, como fuente de todo dinamismo. Sin embargo ahí mismo se hace mención de cómo la mentira, producto de la ignorancia y de la inconsciencia- nos ciega y nos incapacita para “ver” el Misterio en todo y para vivir conscientemente “conectados” por el Espíritu, dejándonos conducir por él, como nuestra Fuente o Dinamismo interior. El Espíritu –afirman el texto- “vive en vosotros y está con vosotros”.
Sin embargo, desde una mente dual, que es en la que se lleva a cabo la evangelización por la mayoría, se corre el riesgo de querer imaginarnos al Espíritu como una Realidad separada que, eventualmente, podemos acoger en nuestro interior. Esta l representación es engañosa y únicamente puede provenir de la mente fragmentadora.
La realidad es otra. Y es que seamos o no conscientes de ello, el Espíritu está ya en nosotros; siempre ha estado y siempre estará, porque nos constituye en lo más íntimo y nuclear de nuestra identidad.
En el evangelio se interpreta la venida del Espíritu como un don de la Pascua, es decir, se asocia a la muerte y resurrección de Jesús, pero se trata sólo de desvelar lo que siempre ha sido.
En cuanto podemos irnos alejando de una mente y un lenguaje “dual” podemos entender que decir “recibimos” el Espíritu significa que “vemos” todo lo que es como “expresión” de ese mismo Espíritu que en todo se manifiesta. No sólo no es una presencia separada que puede o no venir a nuestro interior, sino que nos constituye en nuestra Identidad más profunda.
De manera que, más que un yo habitado por el Espíritu –a un nivel relativo, esto es también cierto-, somos el Espíritu viviéndose en forma de yoes concretos. Hay que recordar las palabras de Teilhard de Chardin: “No somos seres humanos viviendo una aventura espiritual, sino seres espirituales viviendo una aventura humana”.
Cuando yo logro superar mi mente y entrar en una dimensión más profunda donde experimento la presencia de Dios para lo cual ya no necesito conceptos, puedo sentir al Espíritu sin forma que, más allá de mi ego o pequeño yo, que es relativo, se quiere expresarse en una forma, en mí como se expresó en el propio Jesús. A mi modo de ver, la “conversión cristiana” consiste, precisamente, en vivir este paso: del yo al Espíritu.
Al vivirlo, es cuando experimentamos la verdad de las palabras de Jesús: “Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros”. Se vislumbra entonces la Unidad profunda, se adora, se saborea y se vive. A partir de ahí, venimos a descubrir que quizás se trata sólo de eso: de comprender quiénes somos. Eso es salir de la ignorancia, despertar, venir a la luz, “recibir” el Espíritu…
El que, sintiéndose uno con Espíritu, deja vivir al Espíritu, que es amor, descubre que el amor se convierte para èl en la consecuencia y en el camino. Es consecuencia de la comprensión: quien descubre su identidad más profunda, donde encuentra el Espíritu, no puede no amar; pero, al mismo tiempo, vivir el amor al otro es preparar el camino para que se nos regale la visión. Y es en la vivencia del amor donde, tal como lo había prometido, Jesús se nos revela: todo converge y se unifica. Sentir amor, ser amor, dejar que el Amor sea… Esa es la experiencia del Espíritu.
Seguramente fue esa misma experiencia la que inspiró a Louis Evely esta oración:
DIOS…
Tú eres
lo esencial de mi vida.
Tú eres
más real que yo mismo.
Tú eres
todo cuanto me desborda.
Tú eres
certidumbre que dinamiza mi querer.
Tú eres
yo,
pero mucho más que yo.
Tú eres para mí
mucho más otro
que lo son todos los otros.
Tú eres
lo que me habita
y lo que yo habito.
Me pertenezco a mí mismo
en la medida
en que me doy a ti.
Me afirmo a mí mismo
afirmándote a Ti.
Soy yo mismo
siendo Tú.
QUERIDA BITA:
Nuevamente me gustó mucho tu participación sobre el Sacramento de la Confirmación, como tu y yo platicamos, amamos estos sacramentos, hemos preparado grupos para recibirlo y sin embargo ahora lo podemos ver de otra manera que no le quita para nada su valor sino al contrario, vemos lo necesario que es hacernos conscientes del gran regalo que es y para eso necesitamos de un desarrollo espiritual cristiano profundo. Sin embargo es verdaderamente una lástima, por no decir una verdadera falta de responsabilidad y falta de respeto al pueblo de Dios, que muchos catequistas no se actualicen, y sobre todo que muchos de nuestros obispos y sacerdotes sigan expesándose de este y de los otros sacramentos, en términos de una teología ya superada, con un lenguaje mítico sin aclararnos que precisamente la liturgia es simbólica porque la realidad de Dios en nosotros rebasa completamente a la mente. Esta manera de “evangelizar” está haciendo que muchas personas se retiren de nuestra Iglesia por encontrar sus cultos cada vez con menos sentido y aplicación a la vida diaria.
De acuerdo no sólo a la teología actual sino al mismo Antiguo y Nuevo Testamento, el término “Espíritu” parecía aludir a Dios mismo en cuanto interiorizado en el ser humano, como fuente de todo dinamismo. Sin embargo ahí mismo se hace mención de cómo la mentira, producto de la ignorancia y de la inconsciencia- nos ciega y nos incapacita para “ver” el Misterio en todo y para vivir conscientemente “conectados” por el Espíritu, dejándonos conducir por él, como nuestra Fuente o Dinamismo interior. El Espíritu –afirman el texto- “vive en vosotros y está con vosotros”.
Sin embargo, desde una mente dual, que es en la que se lleva a cabo la evangelización por la mayoría, se corre el riesgo de querer imaginarnos al Espíritu como una Realidad separada que, eventualmente, podemos acoger en nuestro interior. Esta l representación es engañosa y únicamente puede provenir de la mente fragmentadora.
La realidad es otra. Y es que seamos o no conscientes de ello, el Espíritu está ya en nosotros; siempre ha estado y siempre estará, porque nos constituye en lo más íntimo y nuclear de nuestra identidad.
En el evangelio se interpreta la venida del Espíritu como un don de la Pascua, es decir, se asocia a la muerte y resurrección de Jesús, pero se trata sólo de desvelar lo que siempre ha sido.
En cuanto podemos irnos alejando de una mente y un lenguaje “dual” podemos entender que decir “recibimos” el Espíritu significa que “vemos” todo lo que es como “expresión” de ese mismo Espíritu que en todo se manifiesta. No sólo no es una presencia separada que puede o no venir a nuestro interior, sino que nos constituye en nuestra Identidad más profunda.
De manera que, más que un yo habitado por el Espíritu –a un nivel relativo, esto es también cierto-, somos el Espíritu viviéndose en forma de yoes concretos. Hay que recordar las palabras de Teilhard de Chardin: “No somos seres humanos viviendo una aventura espiritual, sino seres espirituales viviendo una aventura humana”.
Cuando yo logro superar mi mente y entrar en una dimensión más profunda donde experimento la presencia de Dios para lo cual ya no necesito conceptos, puedo sentir al Espíritu sin forma que, más allá de mi ego o pequeño yo, que es relativo, se quiere expresarse en una forma, en mí como se expresó en el propio Jesús. A mi modo de ver, la “conversión cristiana” consiste, precisamente, en vivir este paso: del yo al Espíritu.
Al vivirlo, es cuando experimentamos la verdad de las palabras de Jesús: “Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros”. Se vislumbra entonces la Unidad profunda, se adora, se saborea y se vive. A partir de ahí, venimos a descubrir que quizás se trata sólo de eso: de comprender quiénes somos. Eso es salir de la ignorancia, despertar, venir a la luz, “recibir” el Espíritu…
El que, sintiéndose uno con Espíritu, deja vivir al Espíritu, que es amor, descubre que el amor se convierte para èl en la consecuencia y en el camino. Es consecuencia de la comprensión: quien descubre su identidad más profunda, donde encuentra el Espíritu, no puede no amar; pero, al mismo tiempo, vivir el amor al otro es preparar el camino para que se nos regale la visión. Y es en la vivencia del amor donde, tal como lo había prometido, Jesús se nos revela: todo converge y se unifica. Sentir amor, ser amor, dejar que el Amor sea… Esa es la experiencia del Espíritu.
Seguramente fue esa misma experiencia la que inspiró a Louis Evely esta oración:
DIOS…
Tú eres
lo esencial de mi vida.
Tú eres
más real que yo mismo.
Tú eres
todo cuanto me desborda.
Tú eres
certidumbre que dinamiza mi querer.
Tú eres
yo,
pero mucho más que yo.
Tú eres para mí
mucho más otro
que lo son todos los otros.
Tú eres
lo que me habita
y lo que yo habito.
Me pertenezco a mí mismo
en la medida
en que me doy a ti.
Me afirmo a mí mismo
afirmándote a Ti.
Soy yo mismo
siendo Tú.
sábado, 28 de mayo de 2011
Capitulo 14 Sacramento de Confirmacion
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Confirmaciòn:
La confirmaciòn junto con el bautismo son sacramentos para recibir el Espiritu Santo.
En los tiempos actuales la falta de valores y la influencia de otras culturas, han afectado a los jovenes en pleno desarrollo, provocando que sigan el ejemplo de grupos que aunque no comprendan sus motivos, les asegura hacerse presentes y una pertenencia a un grupo, como "Dark", "nemos", o lo que antes fueron "Hippys", "Yuppys", etc.
El principal valor que yo encuentro en recibir este sacramento, es el hecho de que se administra a adolescentes, que estando en plena formaciòn, son influenciables y aùn no son totalmente adultos responsables.
Anteriormente se administraba despuès del bautismo y en mi generaciòn recibimos la confirmaciòn a los 7 años, asi que ni me entere que pasò, pues solo fuè un requisito para luego poder recibir la comuniòn.
Ahora se usa que se reciba despuès de la Primera Comuniòn y aproximadamente a los 15 años, cuidando solo que ya se tenga un año como minimo de haber hecho la Primera Comuniòn.
Es obligatorio para poder recibir el Sacramento del Matrimonio, este hecho de obligaciòn es molesto para todos, especialmente para los jovenes, que hoy en dìa todo cuestionan y las respuestas son autoritarias: "Porque lo digo yo, que soy la autoridad", ò "porque si".
Este poder arbitrario a mì siempre me ha causado un rechazo inmediato.
Pero creo que si este sacramento es tomado en su escencia, es otro regalo que recibimos al pertenecer a esta, nuestra Iglesia.
Porque existe un hueco de educaciòn espìritual entre la 1era comuniòn y el matrimonio, y durante este perìodo no nos gusta escuchar a los papàs, pues ya nos sentimos grandes, aunque aùn no lo somos y es fàcil la influencia de nuestro entorno.
Este sacramento nos hace concientes del "Espìritu Santo" presente en nuestro diario vivir, una presencia de Dios que puede no ser palpable, pero que esta para ayudarnos a tener fuerza y convicciòn para seguir el camino correcto, para tener el valor de enfrentarnos a todo aquello que me aleje de la meta de Dios y que generalmente es muy atractivo y en ocaciones hasta de moda.
No solo es importante el dìa del Sacramento, sino tambièn la preparaciòn para entenderlo.
Los signos son sìmbolos utilizados que vienen de otras èpocas, pero su significado es "combatir el mal", que sì existe, por eso uno debe estar seguro, que Dios està y estarà siempre conmigo para darme la fuerza necesaria para decidir un camino correcto.
Las modas van y vienen, ahora podemos entender mejor la "Imposiciòn de manos", porque el mundo se ha abierto a la cultura oriental y holìstica, pero en otros tiempos esto fue una "cachetada" y su significado el despertarnos y ponernos en guardia para la defensa, aun que esto causò mucha controversia pues despertaba tambièn la ira.
La imposiciòn de manos para transmitir la energìa del cosmos, es principalmente el aprovechar la fuerza amorosa creadora del universo que nos pone a vibrar en una frecuencia saludable y productiva.
La unciòn con oleo y aceite tiene su origen en reconocer el poder y la dignidad de los reyes benditos por Dios,recordar que nuestra nobleza viene por ser hijos de Dios de quien recibimos dignidad y poder, nos da un lugar de privilegio ante el mundo.
EStos sìmbolos son señas reconocidas, pues hoy en dìa nos perfumamos y ponemos cremas y la calidad y duraciòn de ellas reflejan nuestra cultura y nivel econòmico, ademàs de evitar que se agriete la piel, tengamos infecciones o olor desagradable.
¿Que mejor fuerza de amor, que Dios?
¿Que mejor aspecto importante, que el poder que me da ser hijo de Dios, y el comportarme como tal?
No podemos negar que nuestro mundo està lleno de actitudes egoìstas, de placeres irresponsables y pasajeros, de la felicidad a costa del sufrimiento de otros; todo esto se presenta a nuestro alcance y en ocaciones celebramos con nuestro entorno estas oportunidades, pero el vivir como hijos de Dios, requiere de fuerzas; para ser valientes sin importar el ¿Que diràn? y vivir con responsabilidad de mis actos, respetar a mi pròjimo y al mundo en el que vivo y en ocaciones mis fuerzas no son suficientes por lo que necesito saber que Dios està siempre presente para conectarme a esa fuente inagotable que me saca adelante aùn cuando yo haya caìdo muy bajo.
El que sea una costumbre social no me parece un estorbo, pues hay costumbres como estudiar primaria, secundaria y bachillerato para llegar a la universidad, lo ùnico que si me incomoda es el hecho de que se cobre por dar el Sacramento y las tarifas son en funciòn de la elegancia con la que el obispoo me va a dar el Sacramento.
La gracia de Dios es para todos y su nombre lo dice es gratuita y no depende de mis posibilidades econòmicas para poder recibirla.
Por esta razòn, como en los demàs sacramentos,creo que no es la celebraciòn del rito lo que me hace mejor persona, sino la conciencia que yo desarrollo de la presencia de Dios Padre, Hijo y Espìritu Santo en mi diario actuar y vivir.
Confirmaciòn:
La confirmaciòn junto con el bautismo son sacramentos para recibir el Espiritu Santo.
En los tiempos actuales la falta de valores y la influencia de otras culturas, han afectado a los jovenes en pleno desarrollo, provocando que sigan el ejemplo de grupos que aunque no comprendan sus motivos, les asegura hacerse presentes y una pertenencia a un grupo, como "Dark", "nemos", o lo que antes fueron "Hippys", "Yuppys", etc.
El principal valor que yo encuentro en recibir este sacramento, es el hecho de que se administra a adolescentes, que estando en plena formaciòn, son influenciables y aùn no son totalmente adultos responsables.
Anteriormente se administraba despuès del bautismo y en mi generaciòn recibimos la confirmaciòn a los 7 años, asi que ni me entere que pasò, pues solo fuè un requisito para luego poder recibir la comuniòn.
Ahora se usa que se reciba despuès de la Primera Comuniòn y aproximadamente a los 15 años, cuidando solo que ya se tenga un año como minimo de haber hecho la Primera Comuniòn.
Es obligatorio para poder recibir el Sacramento del Matrimonio, este hecho de obligaciòn es molesto para todos, especialmente para los jovenes, que hoy en dìa todo cuestionan y las respuestas son autoritarias: "Porque lo digo yo, que soy la autoridad", ò "porque si".
Este poder arbitrario a mì siempre me ha causado un rechazo inmediato.
Pero creo que si este sacramento es tomado en su escencia, es otro regalo que recibimos al pertenecer a esta, nuestra Iglesia.
Porque existe un hueco de educaciòn espìritual entre la 1era comuniòn y el matrimonio, y durante este perìodo no nos gusta escuchar a los papàs, pues ya nos sentimos grandes, aunque aùn no lo somos y es fàcil la influencia de nuestro entorno.
Este sacramento nos hace concientes del "Espìritu Santo" presente en nuestro diario vivir, una presencia de Dios que puede no ser palpable, pero que esta para ayudarnos a tener fuerza y convicciòn para seguir el camino correcto, para tener el valor de enfrentarnos a todo aquello que me aleje de la meta de Dios y que generalmente es muy atractivo y en ocaciones hasta de moda.
No solo es importante el dìa del Sacramento, sino tambièn la preparaciòn para entenderlo.
Los signos son sìmbolos utilizados que vienen de otras èpocas, pero su significado es "combatir el mal", que sì existe, por eso uno debe estar seguro, que Dios està y estarà siempre conmigo para darme la fuerza necesaria para decidir un camino correcto.
Las modas van y vienen, ahora podemos entender mejor la "Imposiciòn de manos", porque el mundo se ha abierto a la cultura oriental y holìstica, pero en otros tiempos esto fue una "cachetada" y su significado el despertarnos y ponernos en guardia para la defensa, aun que esto causò mucha controversia pues despertaba tambièn la ira.
La imposiciòn de manos para transmitir la energìa del cosmos, es principalmente el aprovechar la fuerza amorosa creadora del universo que nos pone a vibrar en una frecuencia saludable y productiva.
La unciòn con oleo y aceite tiene su origen en reconocer el poder y la dignidad de los reyes benditos por Dios,recordar que nuestra nobleza viene por ser hijos de Dios de quien recibimos dignidad y poder, nos da un lugar de privilegio ante el mundo.
EStos sìmbolos son señas reconocidas, pues hoy en dìa nos perfumamos y ponemos cremas y la calidad y duraciòn de ellas reflejan nuestra cultura y nivel econòmico, ademàs de evitar que se agriete la piel, tengamos infecciones o olor desagradable.
¿Que mejor fuerza de amor, que Dios?
¿Que mejor aspecto importante, que el poder que me da ser hijo de Dios, y el comportarme como tal?
No podemos negar que nuestro mundo està lleno de actitudes egoìstas, de placeres irresponsables y pasajeros, de la felicidad a costa del sufrimiento de otros; todo esto se presenta a nuestro alcance y en ocaciones celebramos con nuestro entorno estas oportunidades, pero el vivir como hijos de Dios, requiere de fuerzas; para ser valientes sin importar el ¿Que diràn? y vivir con responsabilidad de mis actos, respetar a mi pròjimo y al mundo en el que vivo y en ocaciones mis fuerzas no son suficientes por lo que necesito saber que Dios està siempre presente para conectarme a esa fuente inagotable que me saca adelante aùn cuando yo haya caìdo muy bajo.
El que sea una costumbre social no me parece un estorbo, pues hay costumbres como estudiar primaria, secundaria y bachillerato para llegar a la universidad, lo ùnico que si me incomoda es el hecho de que se cobre por dar el Sacramento y las tarifas son en funciòn de la elegancia con la que el obispoo me va a dar el Sacramento.
La gracia de Dios es para todos y su nombre lo dice es gratuita y no depende de mis posibilidades econòmicas para poder recibirla.
Por esta razòn, como en los demàs sacramentos,creo que no es la celebraciòn del rito lo que me hace mejor persona, sino la conciencia que yo desarrollo de la presencia de Dios Padre, Hijo y Espìritu Santo en mi diario actuar y vivir.
martes, 24 de mayo de 2011
COMENTARIO DE ANA LAURA JIMÈNEZ A LA PARTICIPACIÒN DE ALMA PATRICIA JIMÈNEZ AL CAPÌTULO 13
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
CON MUCHA CLARIDAD AFIRMAS QUE LOS SACRAMENTOS NO SON PARA RECIBIR A DIOS O AL ESPÍRITU SANTO, SINO PARA QUE NOSOTROS, LOS SERES HUMANOS, HAGAMOS CONCIENCIA DE TODAS LAS BENDICIONES QUE DIOS NOS DA CON SU PRESENCIA EN NUESTRAS VIDAS.
EL AMOR DE JESÚS PARA NOSOTROS ES EL MISMO AMOR DE DIOS QUE SIEMPRE ES TOTAL, ABSOLUTO, INCONDICIONAL, AUNQUE TRISTEMENTE NO NOS DEMOS CUENTA DE ELLOS, PERO PARA ESO SON LOS SACRAMENTOS, PARA HACERNOS PRESENTE EN NUESTRA CONCIENCIA ESTE REGALO DIVINO. COMO SERES HUMANOS NECESITAMOS DEL RECONOCIMIENTO Y PARA ESO LOS SÍMBOLOS NOS SON MUY IMPORTANTES, COMO DICES NUESTROS PAPÁS SIEMPRE NOS DIERON ESOS SÍMBOLOS CUANDO PUDIERON O CUANDO ESTUVIMOS CERCA, PERO AHORA QUE YA NO ESTÁN NO POR FALTA DE SÍMBOLOS DUDAMOS DEL GRAN AMOR QUE NOS TIENEN.
SIN EMBARGO, COMO TAMBIÉN DICES, A TRAVÉS DE LOS AÑOS LAS COSTUMBRES Y LAS MUESTRAS DE AFECTO VAN CAMBIANDO, PERO ESO ES SOLO EL SÍMBOLO, EL AMOR NO CAMBIA NUNCA. HOY NECESITAMOS EXPRESAR ESOS SÍMBOLOS EN UN LENGUAJE ACORDE A NUESTRA CULTURA PARA QUE NOS SEAN SIGNIFICATIVOS Y NO MEROS ACTOS SOCIALES.
TODOS LOS SACRAMENTOS DEBERÍAN PROPICIAR UN ENCUENTRO EXISTENCIAL CON JESÚS, Y AL DECIR ENCUENTRO, AHÍ ESTÁ MI PARTE, MI RESPUESTA, Y ÉSTA DEPENDE DE MI CONCIENCIA, PARA LO QUE NECESITO DE LOS SACRAMENTOS, AUNQUE TAMPOCO SON INDISPENSABLES, PERO SÍ MUY CONVENIENTES.
NI SIQUIERA LOS SACRAMENTOS NOS ACERCAN A DIOS, ÉL YA ESTÁ TODO ENTREGÁNDOSE A CADA UNO CON UN AMOR INCONDICIONAL, LOS SACRAMENTOS NOS HACEN CONCIENCIA DE ESA PRESENCIA, DE AHÍ QUE HABRÁ GENTE QUE SIN SACRAMENTOS PUEDA ESTAR MUY CONSCIENTE DE QUE DIOS ESTÁ EN ELLA.
LO QUE SÍ ES COMO DICES QUE LOS SACRAMENTOS NOS AYUDAN Y NOS PERMITEN EL CELEBRAR PÚBLICAMENTE QUE SOMOS HIJOS DE DIOS Y QUE FORMAMOS PARTE DE UNA IGLESIA QUE TRATA DE SEGUIR SUS PASOS.
COMO DICES TAMBIÉN, LOS SERES HUMANOS SOLO PODEMOS EXPRESARNOS CON LENGUAJE Y EXPERIENCIAS HUMANAS, PORQUE ES LO ÚNICO QUE TENEMOS Y DE ESAS EXPERIENCIAS SE TIENE QUE ELABORAR LAS NUEVAS LITURGIAS SACRAMENTALES, CREO QUE LO TENDREMOS QUE HACER AQUELLOS QUE FUIMOS PRIVILEGIADOS Y RECORDAMOS MUCHAS EXPERIENCIAS DE AMOR DE NUESTROS PADRES, INDEPENDIENTEMENTE DE QUE FUÉRAMOS AGRADECIDAS.
CON MUCHA CLARIDAD AFIRMAS QUE LOS SACRAMENTOS NO SON PARA RECIBIR A DIOS O AL ESPÍRITU SANTO, SINO PARA QUE NOSOTROS, LOS SERES HUMANOS, HAGAMOS CONCIENCIA DE TODAS LAS BENDICIONES QUE DIOS NOS DA CON SU PRESENCIA EN NUESTRAS VIDAS.
EL AMOR DE JESÚS PARA NOSOTROS ES EL MISMO AMOR DE DIOS QUE SIEMPRE ES TOTAL, ABSOLUTO, INCONDICIONAL, AUNQUE TRISTEMENTE NO NOS DEMOS CUENTA DE ELLOS, PERO PARA ESO SON LOS SACRAMENTOS, PARA HACERNOS PRESENTE EN NUESTRA CONCIENCIA ESTE REGALO DIVINO. COMO SERES HUMANOS NECESITAMOS DEL RECONOCIMIENTO Y PARA ESO LOS SÍMBOLOS NOS SON MUY IMPORTANTES, COMO DICES NUESTROS PAPÁS SIEMPRE NOS DIERON ESOS SÍMBOLOS CUANDO PUDIERON O CUANDO ESTUVIMOS CERCA, PERO AHORA QUE YA NO ESTÁN NO POR FALTA DE SÍMBOLOS DUDAMOS DEL GRAN AMOR QUE NOS TIENEN.
SIN EMBARGO, COMO TAMBIÉN DICES, A TRAVÉS DE LOS AÑOS LAS COSTUMBRES Y LAS MUESTRAS DE AFECTO VAN CAMBIANDO, PERO ESO ES SOLO EL SÍMBOLO, EL AMOR NO CAMBIA NUNCA. HOY NECESITAMOS EXPRESAR ESOS SÍMBOLOS EN UN LENGUAJE ACORDE A NUESTRA CULTURA PARA QUE NOS SEAN SIGNIFICATIVOS Y NO MEROS ACTOS SOCIALES.
TODOS LOS SACRAMENTOS DEBERÍAN PROPICIAR UN ENCUENTRO EXISTENCIAL CON JESÚS, Y AL DECIR ENCUENTRO, AHÍ ESTÁ MI PARTE, MI RESPUESTA, Y ÉSTA DEPENDE DE MI CONCIENCIA, PARA LO QUE NECESITO DE LOS SACRAMENTOS, AUNQUE TAMPOCO SON INDISPENSABLES, PERO SÍ MUY CONVENIENTES.
NI SIQUIERA LOS SACRAMENTOS NOS ACERCAN A DIOS, ÉL YA ESTÁ TODO ENTREGÁNDOSE A CADA UNO CON UN AMOR INCONDICIONAL, LOS SACRAMENTOS NOS HACEN CONCIENCIA DE ESA PRESENCIA, DE AHÍ QUE HABRÁ GENTE QUE SIN SACRAMENTOS PUEDA ESTAR MUY CONSCIENTE DE QUE DIOS ESTÁ EN ELLA.
LO QUE SÍ ES COMO DICES QUE LOS SACRAMENTOS NOS AYUDAN Y NOS PERMITEN EL CELEBRAR PÚBLICAMENTE QUE SOMOS HIJOS DE DIOS Y QUE FORMAMOS PARTE DE UNA IGLESIA QUE TRATA DE SEGUIR SUS PASOS.
COMO DICES TAMBIÉN, LOS SERES HUMANOS SOLO PODEMOS EXPRESARNOS CON LENGUAJE Y EXPERIENCIAS HUMANAS, PORQUE ES LO ÚNICO QUE TENEMOS Y DE ESAS EXPERIENCIAS SE TIENE QUE ELABORAR LAS NUEVAS LITURGIAS SACRAMENTALES, CREO QUE LO TENDREMOS QUE HACER AQUELLOS QUE FUIMOS PRIVILEGIADOS Y RECORDAMOS MUCHAS EXPERIENCIAS DE AMOR DE NUESTROS PADRES, INDEPENDIENTEMENTE DE QUE FUÉRAMOS AGRADECIDAS.
APORTACIÒN DE ALMA PATRICIA JIMÈNEZ DE ROJI SOBRE EL CAPITULO 13
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Capítulo 12
El mundo de los signos
Los Sacramentos como rituales.
Alma Jiménez C.
Los Sacramentos son signos sagrados no para recibir a Dios o al Espíritu Santo, sino para que yo, ser humano, haga conciencia de todas las bendiciones que Dios me da con su presencia en mi vida.
Dios siempre es amor incondicional, como la parábola de las diferentes jornadas de trabajo, su recompensa (Amor) es siempre absoluto y no depende de si yo trabajo más o menos en lograrlo, solo depende que yo disfrute más o menos de sus bendiciones, que me dé cuenta que siempre está presente.
En mi sentir, los seres humanos necesitamos que nos hagan saber que importamos, yo necesito saber que me estiman para mantener una relación de amistad, cariño, y amor.
Lo descubro a través de símbolos, agradezco desde una sonrisa, un abrazo, un beso cariñoso, tanto como una flor, un chocolate o un regalo.
Los disfruto y me hace que quiera más a esa persona que está presente con sus detalles.
Pero a través de los años las costumbres y las muestras de afecto han cambiado, no solo por cultura, higiene, adelantos tecnológicos o nuevas necesidades.
Pero aún así es sabido que la repetición de un acto se vuelve costumbre y así también necesaria, como el hecho de que me despida de mis seres queridos con un beso, el día que no es así, pienso si estará enojado o ya no me quiere.
También es necesario que las fechas y momentos importantes de mi vida, las comparta y las celebre con mis seres queridos, y cada año que pasa estaré más cerca de aquellos seres con los que comparto lo importante.
No me preocupa si fue Jesús, quien instituyó los sacramentos, o si estos son 7 o 100.
El paso de Jesús por la tierra, corresponde a una época, en un sitio geográfico, con personas que compartieron a su alrededor la cultura y las costumbres sociales y religiosas, en este entorno Él fue hombre de su tiempo, amigo, hijo, familiar, amó y se sintió amado, así estuvo presente, disfrutó y festejó y como hombre perfecto, su relación con Dios Padre fue saberse Hijo amado y lo mantuvo siempre presente y cercano en su vida diaria.
El querer seguir a Jesús me hace Cristiano y al respetar los Sacramentos, aunque no voy a participar en todos pues si me caso o no, o si soy sacerdote, o si nunca me enfermo y jamás recibo la unción de los enfermos, me hace tener siempre presente a Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Los sacramentos son símbolos sagrados porque me acercan a Dios y recibo su gracia no solo por el sacramento, sino porque esté me hace estar consciente de que Dios está presente.
Pues desde que me da la vida, todos los días están llenos de regalos gratuitos como mi Padre que me ama en abundancia, depende de mí, el estar abierto a saberme hijo de Dios y aceptar todas sus bendiciones, los Sacramentos me ayudan a aceptar públicamente que soy hijo de Dios y formo parte de esta familia de cristianos.
A través de ellos me doy cuenta de la presencia de Dios a lo largo de toda mi vida, desde el nacimiento, adolescencia, juventud, en el encuentro con el amor, en la enfermedad y la tristeza, los Sacramentos son símbolos de que yo creó en el amor de Dios y lo comparto con mis seres queridos aceptando públicamente que sigo los pasos de Jesús resucitado.
Dios me llena de bendiciones gratuitas (gracias) cada mañana que amanezco con vida, cada pedazo de pan que llevo a mi mesa, cada fuerza que me impulsa a trabajar y servir al prójimo, cada pensamiento positivo, cada regalo que recibo en la persona de los seres que me rodean, aun que yo no me dé cuenta.
El que pertenezca a la Iglesia Católica Apostólica Romana, es un camino que mis padres escogieron para mí cuando niño y que yo al crecer he aceptado como vehículo para llevarme a Dios, para que yo tenga a Dios presente en mi vida y me comporte como su hijo.
Solo puedo expresarme con lenguaje y experiencias humanas, mi idea de amor de padres me hace recordar que ellos me quisieron independientemente de que yo lo reconociera y fuera siempre agradecida.
Ellos festejaron todos los momentos importantes de mi vida aunque algunos yo no los haya compartido con ellos, siempre quisieron lo mejor para mí y aunque yo estuviera distante, ellos me esperaban con brazos abiertos y eso no por mis meritos sino por el amor de padres que me tuvieron.
Fue costumbre de mi familia hablar por teléfono con ellos todos los domingos, y aunque algunos domingos no hable, también entre semana hubo veces que quise hablarles, sin embargo no fue una exigencia sino algo que nacía del querer tenerlos presentes y por lo mismo no dejaron de quererme aún ausente.
Nunca los sentí lejos de mí, esto lo pongo como un ejemplo humano, mucho más razón si se trata de Dios, aunque creo que las costumbres, los ritos y símbolos, como son los Sacramentos, me permiten hacer un pequeño esfuerzo para no perder de vista el objetivo de tener a Dios presente en mi vida, nunca será por mi esfuerzo que Dios me quiera o me premie, la diferencia será solo para mí que sienta que pongo un granito de esfuerzo para no olvidar a Dios en mi vida dia
Capítulo 12
El mundo de los signos
Los Sacramentos como rituales.
Alma Jiménez C.
Los Sacramentos son signos sagrados no para recibir a Dios o al Espíritu Santo, sino para que yo, ser humano, haga conciencia de todas las bendiciones que Dios me da con su presencia en mi vida.
Dios siempre es amor incondicional, como la parábola de las diferentes jornadas de trabajo, su recompensa (Amor) es siempre absoluto y no depende de si yo trabajo más o menos en lograrlo, solo depende que yo disfrute más o menos de sus bendiciones, que me dé cuenta que siempre está presente.
En mi sentir, los seres humanos necesitamos que nos hagan saber que importamos, yo necesito saber que me estiman para mantener una relación de amistad, cariño, y amor.
Lo descubro a través de símbolos, agradezco desde una sonrisa, un abrazo, un beso cariñoso, tanto como una flor, un chocolate o un regalo.
Los disfruto y me hace que quiera más a esa persona que está presente con sus detalles.
Pero a través de los años las costumbres y las muestras de afecto han cambiado, no solo por cultura, higiene, adelantos tecnológicos o nuevas necesidades.
Pero aún así es sabido que la repetición de un acto se vuelve costumbre y así también necesaria, como el hecho de que me despida de mis seres queridos con un beso, el día que no es así, pienso si estará enojado o ya no me quiere.
También es necesario que las fechas y momentos importantes de mi vida, las comparta y las celebre con mis seres queridos, y cada año que pasa estaré más cerca de aquellos seres con los que comparto lo importante.
No me preocupa si fue Jesús, quien instituyó los sacramentos, o si estos son 7 o 100.
El paso de Jesús por la tierra, corresponde a una época, en un sitio geográfico, con personas que compartieron a su alrededor la cultura y las costumbres sociales y religiosas, en este entorno Él fue hombre de su tiempo, amigo, hijo, familiar, amó y se sintió amado, así estuvo presente, disfrutó y festejó y como hombre perfecto, su relación con Dios Padre fue saberse Hijo amado y lo mantuvo siempre presente y cercano en su vida diaria.
El querer seguir a Jesús me hace Cristiano y al respetar los Sacramentos, aunque no voy a participar en todos pues si me caso o no, o si soy sacerdote, o si nunca me enfermo y jamás recibo la unción de los enfermos, me hace tener siempre presente a Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Los sacramentos son símbolos sagrados porque me acercan a Dios y recibo su gracia no solo por el sacramento, sino porque esté me hace estar consciente de que Dios está presente.
Pues desde que me da la vida, todos los días están llenos de regalos gratuitos como mi Padre que me ama en abundancia, depende de mí, el estar abierto a saberme hijo de Dios y aceptar todas sus bendiciones, los Sacramentos me ayudan a aceptar públicamente que soy hijo de Dios y formo parte de esta familia de cristianos.
A través de ellos me doy cuenta de la presencia de Dios a lo largo de toda mi vida, desde el nacimiento, adolescencia, juventud, en el encuentro con el amor, en la enfermedad y la tristeza, los Sacramentos son símbolos de que yo creó en el amor de Dios y lo comparto con mis seres queridos aceptando públicamente que sigo los pasos de Jesús resucitado.
Dios me llena de bendiciones gratuitas (gracias) cada mañana que amanezco con vida, cada pedazo de pan que llevo a mi mesa, cada fuerza que me impulsa a trabajar y servir al prójimo, cada pensamiento positivo, cada regalo que recibo en la persona de los seres que me rodean, aun que yo no me dé cuenta.
El que pertenezca a la Iglesia Católica Apostólica Romana, es un camino que mis padres escogieron para mí cuando niño y que yo al crecer he aceptado como vehículo para llevarme a Dios, para que yo tenga a Dios presente en mi vida y me comporte como su hijo.
Solo puedo expresarme con lenguaje y experiencias humanas, mi idea de amor de padres me hace recordar que ellos me quisieron independientemente de que yo lo reconociera y fuera siempre agradecida.
Ellos festejaron todos los momentos importantes de mi vida aunque algunos yo no los haya compartido con ellos, siempre quisieron lo mejor para mí y aunque yo estuviera distante, ellos me esperaban con brazos abiertos y eso no por mis meritos sino por el amor de padres que me tuvieron.
Fue costumbre de mi familia hablar por teléfono con ellos todos los domingos, y aunque algunos domingos no hable, también entre semana hubo veces que quise hablarles, sin embargo no fue una exigencia sino algo que nacía del querer tenerlos presentes y por lo mismo no dejaron de quererme aún ausente.
Nunca los sentí lejos de mí, esto lo pongo como un ejemplo humano, mucho más razón si se trata de Dios, aunque creo que las costumbres, los ritos y símbolos, como son los Sacramentos, me permiten hacer un pequeño esfuerzo para no perder de vista el objetivo de tener a Dios presente en mi vida, nunca será por mi esfuerzo que Dios me quiera o me premie, la diferencia será solo para mí que sienta que pongo un granito de esfuerzo para no olvidar a Dios en mi vida dia
COMENTARIO DE ANA LAURA JIMÈNEZ A LA PARTICIPACIÒN DE LOURDES JIMÈNEZ AL CAPÌTULO 14, 1a. PARTE.
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
HOLA RULITA:
ME ENCANTA VER QUE YA ESTE CAPÌTULO LO SIENTES FÀCIL, LO QUE PASA ES QUE HAS PROFUNDIZADO Y CUESTIONADO BASTANTE EN LOS ANTERIORES, YO CREO QUE LAS PLÁTICAS PRESACRAMENTALES QUE DAN EN LAS PARROQUIAS NO TIENEN MUCHO SENTIDO PORQUE ANTES NO SE VE TODO LO QUE HEMOS VISTO EN NUESTRO CURSO. PARTIMOS DE UN DIOS QUE ESTÁ DENTRO DE NOSOTROS Y QUE ES EL FUNDAMENTO DE TODO LO QUE EXISTE, QUE ES LA UNIDAD ORIGINAL Y AMOROSA QUE SOSTIENE TODO, HEMOS QUITADO EL PECADO ORIGINAL Y NOS HEMOS CENTRADO EN UN MENSAJE DE AMOR Y DE ENCUENTRO EXISTENCIAL CON JESÚS A TRAVÉS DE LOS SACRAMENTOS, NO PORQUE ANTES NO ESTÉ EL EN NOSOTROS RESUCITADO, SINO QUE NUESTRA MENTE NECESITA ESTAR CONSCIENTE DE ESA PRESENCIA Y PARA ESO SON TODOS LOS SACRAMENTOS, SI NO SIRVEN PARA PROVOCAR EN NOSOTROS EL ENCUENTRO EXISTENCIAL CON ÉL, NO SIRVEN PARA NADA, SE QUEDAN EN CEREMONIAS SOCIALES, COSA QUE NO ESTÁ MAL PERO QUE NO TENDRÍAN POR QUÉ LLAMARSE SACRAMENTOS Y MENOS CRISTIANOS.
LA “ADMINISTRACIÓN DE LA GRACIA” COMO SE LE HA VENIDO LLAMANDO, NOS DIJERON QUE ERA LA FUNCIÓN DE OBISPOS Y PÁRROCOS, Y ESTO LES HA DADO MUCHÍSIMO PODER, PERO LA GRACIA YA ESTÁ DADA, ES DIOS MISMO QUE SE NOS ENTREGA SIN RESERVA Y EN FORMA INCONDICIONAL, ES DECIR, NO REQUIERE NINGUNA CONDICIÓN PARA ENTREGARSE A NOSOTROS.
ME DA MUCHO GUSTO VER CÓMO TODO LO QUE HEMOS VISTO TE LLEVA A DARLE A LOS SACRAMENTOS UN NUEVO GIRO, COMO DICES, DE PLENITUD Y COMPENETRACIÓN CON JESÚS Y POR MEDIO DE EL, CON SU PADRE. TE ADJUNTO UN BELLO ARTÍCULO QUE APARECIÓ EN LA EXÉGESIS DE ESTE DOMINGO. LA MANERA COMO VES AHORA EL BAUTISMO ME PARECE PROPIA DE UNA FE ADULTA, TAMBIÉN LO QUE SE REFIERE AL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN, POR SUPUESTO QUE PODEMOS SEGUIR CELEBRÁNDOLOS ESTOS DOS SACRAMENTOS PERO CON UN NUEVO SIGNIFICADO Y POCO A POCO IR TRANSMITIÉNDOLO A NUESTROS SERES QUERIDOS PUES A VECES LAS PLÁTICAS QUE LES DAN LOS PADRES ESTÁN BASADAS EN UNA FE INFANTIL.
VEO QUE YA ANALIZASTE TODO EL CAPÍTULO, ES DECIR LOS OTROS SACRAMENTOS QUE INCLUYE; LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS, EL SACERDOCIO Y EL MATRIMONIO. TODOS SE VEN DIFERENTE DESDE ESTA NUEVA PERSPECTIVA. DECIMOS QUE LOS SACRAMENTOS SON AYUDA PARA QUE LA GRACIA DE DIOS SE NOS HAGA PRESENTE Y SUFICIENTE PARA CUMPLIR NUESTRA MISIÓN Y LLEGAR FINALMENTE A DIOS. SIN EMBARGO, DESDE UN DIOS TEÓNOMO, QUE YA ESTÁ EN NOSOTROS, EN REALIDAD EL PROCESO ES EL NUESTRO QUE AL IR MADURANDO EN LA FE CADA VES SOMOS MÁS CONSCIENTES DE SU PRESENCIA.
EXPRESAS MUY BONITO LA NECESIDAD DEL SACRAMENTO, YO CREO QUE NOSOTROS LOS NECESITAMOS, SI NO HUBIERA, LOS INVENTARÍAMOS, COMO LO HICIERON LOS PRIMEROS CRISTIANOS, Y CREO PRECISAMENTE QUE HOY TENEMOS QUE REINVENTARLOS CON UNA LITURGIA PROPIA DE NUESTRA CULTURA PARA QUE SEA REALMENTE SIGNIFICATIVA EN UN MUNDO EN QUE LAS COSAS YA NO SE VEN COMO ANTES Y EN DONDE COMO TÚ DICES, VARIOS ASPECTOS HASTA HOY PROHIBIDOS DESDE UNA VISIÓN TRADICIONAL DE LOS SACRAMENTOS, AHORA PODRÍAMOS SER MÁS FLEXIBLES E INCLUYENTES, PUES EN REALIDAD, DIOS ESTÁ EN TODO SER HUMANO, LO ÚNICO QUE NECESITA ES DARSE CUENTA DE SU PRESENCIA Y POR LO TANTO DE SU AMOR.
HOLA RULITA:
ME ENCANTA VER QUE YA ESTE CAPÌTULO LO SIENTES FÀCIL, LO QUE PASA ES QUE HAS PROFUNDIZADO Y CUESTIONADO BASTANTE EN LOS ANTERIORES, YO CREO QUE LAS PLÁTICAS PRESACRAMENTALES QUE DAN EN LAS PARROQUIAS NO TIENEN MUCHO SENTIDO PORQUE ANTES NO SE VE TODO LO QUE HEMOS VISTO EN NUESTRO CURSO. PARTIMOS DE UN DIOS QUE ESTÁ DENTRO DE NOSOTROS Y QUE ES EL FUNDAMENTO DE TODO LO QUE EXISTE, QUE ES LA UNIDAD ORIGINAL Y AMOROSA QUE SOSTIENE TODO, HEMOS QUITADO EL PECADO ORIGINAL Y NOS HEMOS CENTRADO EN UN MENSAJE DE AMOR Y DE ENCUENTRO EXISTENCIAL CON JESÚS A TRAVÉS DE LOS SACRAMENTOS, NO PORQUE ANTES NO ESTÉ EL EN NOSOTROS RESUCITADO, SINO QUE NUESTRA MENTE NECESITA ESTAR CONSCIENTE DE ESA PRESENCIA Y PARA ESO SON TODOS LOS SACRAMENTOS, SI NO SIRVEN PARA PROVOCAR EN NOSOTROS EL ENCUENTRO EXISTENCIAL CON ÉL, NO SIRVEN PARA NADA, SE QUEDAN EN CEREMONIAS SOCIALES, COSA QUE NO ESTÁ MAL PERO QUE NO TENDRÍAN POR QUÉ LLAMARSE SACRAMENTOS Y MENOS CRISTIANOS.
LA “ADMINISTRACIÓN DE LA GRACIA” COMO SE LE HA VENIDO LLAMANDO, NOS DIJERON QUE ERA LA FUNCIÓN DE OBISPOS Y PÁRROCOS, Y ESTO LES HA DADO MUCHÍSIMO PODER, PERO LA GRACIA YA ESTÁ DADA, ES DIOS MISMO QUE SE NOS ENTREGA SIN RESERVA Y EN FORMA INCONDICIONAL, ES DECIR, NO REQUIERE NINGUNA CONDICIÓN PARA ENTREGARSE A NOSOTROS.
ME DA MUCHO GUSTO VER CÓMO TODO LO QUE HEMOS VISTO TE LLEVA A DARLE A LOS SACRAMENTOS UN NUEVO GIRO, COMO DICES, DE PLENITUD Y COMPENETRACIÓN CON JESÚS Y POR MEDIO DE EL, CON SU PADRE. TE ADJUNTO UN BELLO ARTÍCULO QUE APARECIÓ EN LA EXÉGESIS DE ESTE DOMINGO. LA MANERA COMO VES AHORA EL BAUTISMO ME PARECE PROPIA DE UNA FE ADULTA, TAMBIÉN LO QUE SE REFIERE AL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN, POR SUPUESTO QUE PODEMOS SEGUIR CELEBRÁNDOLOS ESTOS DOS SACRAMENTOS PERO CON UN NUEVO SIGNIFICADO Y POCO A POCO IR TRANSMITIÉNDOLO A NUESTROS SERES QUERIDOS PUES A VECES LAS PLÁTICAS QUE LES DAN LOS PADRES ESTÁN BASADAS EN UNA FE INFANTIL.
VEO QUE YA ANALIZASTE TODO EL CAPÍTULO, ES DECIR LOS OTROS SACRAMENTOS QUE INCLUYE; LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS, EL SACERDOCIO Y EL MATRIMONIO. TODOS SE VEN DIFERENTE DESDE ESTA NUEVA PERSPECTIVA. DECIMOS QUE LOS SACRAMENTOS SON AYUDA PARA QUE LA GRACIA DE DIOS SE NOS HAGA PRESENTE Y SUFICIENTE PARA CUMPLIR NUESTRA MISIÓN Y LLEGAR FINALMENTE A DIOS. SIN EMBARGO, DESDE UN DIOS TEÓNOMO, QUE YA ESTÁ EN NOSOTROS, EN REALIDAD EL PROCESO ES EL NUESTRO QUE AL IR MADURANDO EN LA FE CADA VES SOMOS MÁS CONSCIENTES DE SU PRESENCIA.
EXPRESAS MUY BONITO LA NECESIDAD DEL SACRAMENTO, YO CREO QUE NOSOTROS LOS NECESITAMOS, SI NO HUBIERA, LOS INVENTARÍAMOS, COMO LO HICIERON LOS PRIMEROS CRISTIANOS, Y CREO PRECISAMENTE QUE HOY TENEMOS QUE REINVENTARLOS CON UNA LITURGIA PROPIA DE NUESTRA CULTURA PARA QUE SEA REALMENTE SIGNIFICATIVA EN UN MUNDO EN QUE LAS COSAS YA NO SE VEN COMO ANTES Y EN DONDE COMO TÚ DICES, VARIOS ASPECTOS HASTA HOY PROHIBIDOS DESDE UNA VISIÓN TRADICIONAL DE LOS SACRAMENTOS, AHORA PODRÍAMOS SER MÁS FLEXIBLES E INCLUYENTES, PUES EN REALIDAD, DIOS ESTÁ EN TODO SER HUMANO, LO ÚNICO QUE NECESITA ES DARSE CUENTA DE SU PRESENCIA Y POR LO TANTO DE SU AMOR.
lunes, 23 de mayo de 2011
APORTACIÓN DE MA. DE LOURDES JIMÉNEZ AL CAPÍTULO 14, la. PARTE: BAUTISMO Y CONFIRMACIÓN
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
De: Lourdes Jimenez [ljimenezcodinach@gmail.com]
CAPÍTULO 14 DEL LIBRO DEL PADRE LENAERS, la. PARTE: BAUTISMO Y CONFIRMACIÓN.
Comentarios de Ma. de Lourdes Jimenez Codinach al Capitulo XIV, Los Cinco llamados rituales de Tránsito, del libro del P. Leaners, Otro Cristianismo es Posible.
Este capitulo para mi es facil de seguir y abrazar en su integridad, una vez aceptado y asimilado todo lo dispuesto en el Capitulo XIII anterior, donde vimos como es que se ha distorsionado el verdadero sentido del sacramento, como signo o simbolo que profundiza nuestra relación existencial con Jesus, y no como aquello sin lo cual, no se habilita ni permite abrir las compuertas de la gracia y de la salvación que da practicar el rito y el sacramento, en el momento y forma especialmente indicada y ejecutada, es decir hacer del sacramento y del rito algo indispensable para alcanzar la gracia, y no una forma de profundizar y vivir más plena esa gracia y don que es el amor de Jesucristo a nosotros.
Entonces si aceptamos que el sacramento como rito y signo sensible es útil y conveniente pero no indispensable, pues el amor ya está dado, toda la doctrina sobre los sacramentos que quizas aprendimos, estudiamos y ejecutamos, cobra un nuevo giro, de plenitud y compenetración con Jesucristo y, por su conducto, con el Dios que el nos revela, y no como mera llave indispensable para llegar al Padre.
Bajo este esquema, el Bautizo practicado desde el nacimiento del bebé, no es para liberarlo de un pecado original inexistente, sino para manifestar el deseo de los padres de que ese niño forme parte de la comunidad eclesial a la que este ingresa y de la que ahora es parte para que en conjunto se camine al Padre Celestial. El sacramento de la confirmación, ahora tan olvidado y despreciado por inútil, cobra así mayor importancia y valor al ser ejecutado, cuando la persona ya más grande ratifica concientemente y por su propia voluntad su deseo de ser parte de esa comunidad religiosa pues sin duda el caminar de muchos, es más llevadero y placentero, que el caminar en la soledad, pero ello no significa que al no realizarse esa confirmación, la persona quede excluida de la Iglesia, y por tanto, de la gracia y la salvación de Dios, pues estos son dones que ya le han sido dados y adelantados por Dios en su amor y misericordia plena.
La unción de los enfermos, el sacerdocio y el matrimonio,por su parte, tambien cobran un sentido mas personal y reiterativo del deseo de entregarse en brazos de Cristo, tanto ante una perdida de salud que nos pueda llevar a la muerte, a la que por naturaleza tememos pues nos es desconocida, aunque por fe sepamos que es el transito necesario a un vida nueva plena y gloriosa que no se acaba, como también significar y hacer patente el deseo de representar y abrazar un estado o compromiso de fidelidad con Dios, y con El, para el bien del prójimo como lo es el sacerdocio, o con la pareja que se ama y a través de la cual y con la cual se quiere emprender una vida en común que nos lleve juntos al encuentro con Dios, pidiendo e invocando que en ese camino u opción de vida, la gracia de Dios se nos haga presente y suficiente para cumplir nuestra misión en la vida y llegar finalmente a Dios.
Una concepción mas vivencial y personal de los sacramentos como formas de acercarse y compenetrarse con Jesus, y por el, con el Dios que el encarna y que nos ama, nos permite dimensionar mejor lo verdaderamente importante del sacramento, alimento que nosotros conscientemente buscamos para sentir viva su presencia y su amor en nosotros, ese amor que nos toca y nos transforma para ser mejores seres humanos, para ser inclusivos, comprensivos y considerados con el prójimo, para entender la debilidad humana y superarla en comunidad, para entender que la vida es un don y como tal hay que vivirla en justicia y amor fraternal por el otro, que entender y perdonar la debilidad humana, nos hace mas cristianos y constructores del Reino de Dios. Bajo este marco, y no el mas formal y estricto de la tradición, aspectos como el celibato y el ejercicio del ministerio sacerdotal por hombres como mujeres, el matrimonio y el divorcio, el control natal, la eutanasia o las preferencias sexuales entre personas del mismo genero, serán vistas con más flexibilidad y detonantes de ajustes y modificaciones a la doctrina cristiana acorde a los aires de los tiempos de la epoca en que vivimos.
De: Lourdes Jimenez [ljimenezcodinach@gmail.com]
CAPÍTULO 14 DEL LIBRO DEL PADRE LENAERS, la. PARTE: BAUTISMO Y CONFIRMACIÓN.
Comentarios de Ma. de Lourdes Jimenez Codinach al Capitulo XIV, Los Cinco llamados rituales de Tránsito, del libro del P. Leaners, Otro Cristianismo es Posible.
Este capitulo para mi es facil de seguir y abrazar en su integridad, una vez aceptado y asimilado todo lo dispuesto en el Capitulo XIII anterior, donde vimos como es que se ha distorsionado el verdadero sentido del sacramento, como signo o simbolo que profundiza nuestra relación existencial con Jesus, y no como aquello sin lo cual, no se habilita ni permite abrir las compuertas de la gracia y de la salvación que da practicar el rito y el sacramento, en el momento y forma especialmente indicada y ejecutada, es decir hacer del sacramento y del rito algo indispensable para alcanzar la gracia, y no una forma de profundizar y vivir más plena esa gracia y don que es el amor de Jesucristo a nosotros.
Entonces si aceptamos que el sacramento como rito y signo sensible es útil y conveniente pero no indispensable, pues el amor ya está dado, toda la doctrina sobre los sacramentos que quizas aprendimos, estudiamos y ejecutamos, cobra un nuevo giro, de plenitud y compenetración con Jesucristo y, por su conducto, con el Dios que el nos revela, y no como mera llave indispensable para llegar al Padre.
Bajo este esquema, el Bautizo practicado desde el nacimiento del bebé, no es para liberarlo de un pecado original inexistente, sino para manifestar el deseo de los padres de que ese niño forme parte de la comunidad eclesial a la que este ingresa y de la que ahora es parte para que en conjunto se camine al Padre Celestial. El sacramento de la confirmación, ahora tan olvidado y despreciado por inútil, cobra así mayor importancia y valor al ser ejecutado, cuando la persona ya más grande ratifica concientemente y por su propia voluntad su deseo de ser parte de esa comunidad religiosa pues sin duda el caminar de muchos, es más llevadero y placentero, que el caminar en la soledad, pero ello no significa que al no realizarse esa confirmación, la persona quede excluida de la Iglesia, y por tanto, de la gracia y la salvación de Dios, pues estos son dones que ya le han sido dados y adelantados por Dios en su amor y misericordia plena.
La unción de los enfermos, el sacerdocio y el matrimonio,por su parte, tambien cobran un sentido mas personal y reiterativo del deseo de entregarse en brazos de Cristo, tanto ante una perdida de salud que nos pueda llevar a la muerte, a la que por naturaleza tememos pues nos es desconocida, aunque por fe sepamos que es el transito necesario a un vida nueva plena y gloriosa que no se acaba, como también significar y hacer patente el deseo de representar y abrazar un estado o compromiso de fidelidad con Dios, y con El, para el bien del prójimo como lo es el sacerdocio, o con la pareja que se ama y a través de la cual y con la cual se quiere emprender una vida en común que nos lleve juntos al encuentro con Dios, pidiendo e invocando que en ese camino u opción de vida, la gracia de Dios se nos haga presente y suficiente para cumplir nuestra misión en la vida y llegar finalmente a Dios.
Una concepción mas vivencial y personal de los sacramentos como formas de acercarse y compenetrarse con Jesus, y por el, con el Dios que el encarna y que nos ama, nos permite dimensionar mejor lo verdaderamente importante del sacramento, alimento que nosotros conscientemente buscamos para sentir viva su presencia y su amor en nosotros, ese amor que nos toca y nos transforma para ser mejores seres humanos, para ser inclusivos, comprensivos y considerados con el prójimo, para entender la debilidad humana y superarla en comunidad, para entender que la vida es un don y como tal hay que vivirla en justicia y amor fraternal por el otro, que entender y perdonar la debilidad humana, nos hace mas cristianos y constructores del Reino de Dios. Bajo este marco, y no el mas formal y estricto de la tradición, aspectos como el celibato y el ejercicio del ministerio sacerdotal por hombres como mujeres, el matrimonio y el divorcio, el control natal, la eutanasia o las preferencias sexuales entre personas del mismo genero, serán vistas con más flexibilidad y detonantes de ajustes y modificaciones a la doctrina cristiana acorde a los aires de los tiempos de la epoca en que vivimos.
lunes, 9 de mayo de 2011
PARTICIPACIÓN DE MA. DE LOURDES JIMÉNEZ CODINACH SOBRE EL CAPÍTULO 13
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Con mucha sencillez y claridad este lindo capitulo del Libro del P. Leaners, vino a poner en orden mis ideas un poco, o un mucho, confusas y contradictorias, en relación con la vida de la gracia que actua y vive en mi a través de los sacramentos y del ritual externo. Por un lado tenia yo una idea muy heterónoma de los sacramentos, como medios o instrumentos a través de los cuales los hombres recibimos la gracia y el alimento que el Señor nos tiene reservado para ofrecernos en los momentos claves de nuestras vidas, y que nos permitirán conducirnos rectamente durante nuestra existencia para enfrentar las penas, la tristeza, la duda, el miedo el dolor y la sensación de abandono que luego vivimos, pues al practicarlos (llámese bautismo, confirmación, primera comunión, matrimonio o extrema unción), recibimos a cambio la gracia y los dones y el alimento espiritual que tanto necesita nuestra alma para sentirnos hijos muy amados de Dios. Por otro lado, quizás con un sentido mas de intuición, que de reflexión, que esos dones o alimento espiritual siempre nos acompaña, que nos son dados, los hayamos o no pedido e invocado, pues el Señor siempre está en nosotros y nosotros en el, pero que es mejor practicarlos que ignorarlos pues mayor será nuestra gracia y bendición. Hoy me queda muy claro que ese alimento espiritual y don gratuito que es la gracia que nos abre el Sacramento, Dios la tiene y la da y comparte con todos los seres creados, seamos o no bautizados, creamos o no en su existencia, celebremos o no el sacramento, pues nos son dados sin necesidad de tener que ser invocados o requeridos, pues esa gracia ya obra y actúa en mi, aunque yo no lo sepa o presienta. Que nunca estamos solos, ni abandonados, que Dios está en nosotros y nos acompaña siempre, solo que como ser humano que somos requerimos muchas veces del lenguaje del rito, del culto, de la imagen y la representación para expresar nuestra necesidad de una presencia más plena e intensa del Señor. El practicar ( o no practicar) los sacramentos nos confirma y trae a luz nuestra relación inseparable con el Señor, y nos indica, que si bien Jesus es el camino y la vida, no es el único camino que lleva al Padre, que hay otros mas, igual de validos y plenos que nos acercan y llevan al Señor. el camino de Jesus, es sin embargo siempre seguro y sin lugar a desviación.
Pensar que el sacramento me va a abrir al mundo de la gracia, hoy me parece ingenuo, sin embargo todavía hace medio mes, pensé que no era conveniente que mi nieta entonces de 5 meses, post-pusiera su bautismo. E igual, me angustia y preocupa, cuando mis hijos no se han confirmado, o no vamos a misa o al confesionario con la regularidad requerida. La razón? Quizas por que pesa en mi el concepto heterónomo del sacramento, es decir como fórmula o ritual externo, que al ser debidamente practicado y realizado, ello me podrá abrir la complacencia divina para abrir su generosidad hacia mi, y por el contrario, el olvido o practica inadecuada del sacramento, tendrá el efecto de limitar el flujo de la gracia. Nada más lejano como bien lo aclara Leaners en este capitulo, de esta visión heterononomista de la gracia y el sacramento. No es que Dios haya instituido el sacramento, para por su medio enviarme la gracia. sino que es el hombre, soy yo, la que ha creado el ritual y la formula, como medio externo de materializar y estrechar mi cercania con Dios. El sacramento como dice Leaners, no es algo inventado desde arriba para canalizar la gracia que Dios tiene reservada para mi, sino algo creado y desarrollado desde abajo por el hombre, para mejor expresar y satisfacer la necesidad que tiene el hombre de saberse en comunicación y comunión con su Dios, aun cuando como bien expresa Leaners, la criatura siempre tiene a Dios presente, vivo y actuante en el hombre, con un amor y una misericordia que no tiene medida, que es incalculable y no tiene limite u horizonte, y que somos discípulos y seguidores de Jesus, aun cuando no lo sepamos, sigamos o conozcamos, pues somos criaturas de Dios, hechas a su imagen y semejanza, llenas de su amor infinito e inmerecido que simplemente se nos da. y por eso entiendo cuando dice Leaners, que los sacramentos son útiles y provechosos para que el hombre realice o sienta que entra en una comunicación mayor y más plena con Dios, pero que no son indispensables, o necesariamente requeridos para estar en su amor y protección, para alcanzar la salvación que no es más que la vida plena en el y con el, o con ese ser que no es más que misericordia sin medida y amor sin limites que vive y actúa siempre en nosotros, que nos acompaña siempre aunque no lo sepamos, queramos o sintamos.
Comentarios de Ma. de Lourdes Jimenez Codinach al Capitulo 13, El mundo de los signos, del libro Otro Cristianismo es posible del P. Leaners:
Pensar que el sacramento me va a abrir al mundo de la gracia, hoy me parece ingenuo, sin embargo todavía hace medio mes, pensé que no era conveniente que mi nieta entonces de 5 meses, post-pusiera su bautismo. E igual, me angustia y preocupa, cuando mis hijos no se han confirmado, o no vamos a misa o al confesionario con la regularidad requerida. La razón? Quizas por que pesa en mi el concepto heterónomo del sacramento, es decir como fórmula o ritual externo, que al ser debidamente practicado y realizado, ello me podrá abrir la complacencia divina para abrir su generosidad hacia mi, y por el contrario, el olvido o practica inadecuada del sacramento, tendrá el efecto de limitar el flujo de la gracia. Nada más lejano como bien lo aclara Leaners en este capitulo, de esta visión heterononomista de la gracia y el sacramento. No es que Dios haya instituido el sacramento, para por su medio enviarme la gracia. sino que es el hombre, soy yo, la que ha creado el ritual y la formula, como medio externo de materializar y estrechar mi cercania con Dios. El sacramento como dice Leaners, no es algo inventado desde arriba para canalizar la gracia que Dios tiene reservada para mi, sino algo creado y desarrollado desde abajo por el hombre, para mejor expresar y satisfacer la necesidad que tiene el hombre de saberse en comunicación y comunión con su Dios, aun cuando como bien expresa Leaners, la criatura siempre tiene a Dios presente, vivo y actuante en el hombre, con un amor y una misericordia que no tiene medida, que es incalculable y no tiene limite u horizonte, y que somos discípulos y seguidores de Jesus, aun cuando no lo sepamos, sigamos o conozcamos, pues somos criaturas de Dios, hechas a su imagen y semejanza, llenas de su amor infinito e inmerecido que simplemente se nos da. y por eso entiendo cuando dice Leaners, que los sacramentos son útiles y provechosos para que el hombre realice o sienta que entra en una comunicación mayor y más plena con Dios, pero que no son indispensables, o necesariamente requeridos para estar en su amor y protección, para alcanzar la salvación que no es más que la vida plena en el y con el, o con ese ser que no es más que misericordia sin medida y amor sin limites que vive y actúa siempre en nosotros, que nos acompaña siempre aunque no lo sepamos, queramos o sintamos.
miércoles, 4 de mayo de 2011
APORTACIÓN DE MÓNICA ZEEAVERT AL CAPÍTULO 13
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
APORTACIÓN DE MÓNICA ZEEAVERT AL CAPÍTULO 13
Me encanto! Asi es el amor de Dios envuelve todo. Lo que siento diferente es lo de la Eucaristia, pues para mi no es el recuerdo sino es el mismo en ese momento que entrega su vida por nosotros,como si nosotros estuvieramos alli. Y lo maravilloso es que su amor entra en cada celula y la llena de su amor. Lo que si es cierto es que este acto de FE es diferente en cada persona, no por ser jovenes o viejos ambos estamos en muchas ocasioones muy indiferentes a esta entrega de todo su amor. Es increible como escogio quedarse en forma de alimento para que su amor nos vaya transformando asi copmo el alimento.
APORTACIÓN DE MÓNICA ZEEAVERT AL CAPÍTULO 13
Me encanto! Asi es el amor de Dios envuelve todo. Lo que siento diferente es lo de la Eucaristia, pues para mi no es el recuerdo sino es el mismo en ese momento que entrega su vida por nosotros,como si nosotros estuvieramos alli. Y lo maravilloso es que su amor entra en cada celula y la llena de su amor. Lo que si es cierto es que este acto de FE es diferente en cada persona, no por ser jovenes o viejos ambos estamos en muchas ocasioones muy indiferentes a esta entrega de todo su amor. Es increible como escogio quedarse en forma de alimento para que su amor nos vaya transformando asi copmo el alimento.
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martes, 3 de mayo de 2011
APORTACIÓN DE ELISA ZEEAVERT AL CAPÍTULO 13
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
La vida del ser humano siempre ha estado rodeada de signos y de símbolos, por medio de los cuales manifiesta el hombre su mundo interior. Expresar nuestro amor es más fácil, si se acompaña de una rosa roja, una carta.
Es por ello, que nos hemos arraigado a ritos que muchas veces han perdido su verdadero significado.
Sacramento de acuerdo al diccionario,”Acto de la Iglesia Católica por el cual se santifica o recibe la gracia divina una persona.”
Es la Iglesia Católica la única “autorizada” para otorgar la gracia divina?
Y si en este Sacramento sólo queda el Acto, sin que la persona realmente participe de una manera vivencial, conectándose con su ser profundo, que queda de ese Sacramento, sólo un rito, frío y distante, sin ningún significado.
El camino de la Fe se enriqueció con ritos, con celebraciones que manifestaran y fortalecieran el camino del cristiano. Las primeras comunidades, enriquecían su Fe, recordando a Jesús y su mensaje, y se vivían con todo su expresión uniendo la Fe con su vida-
.
Sin embargo en pleno siglo XXI, las costumbres, los ritos y las tradiciones de las comunidades religiosas se han mantenido en sus formas y han dejado de ser congruentes con la expresión auténtica del cristiano, y por ello, tantas generaciones jóvenes, ven en estas celebraciones la oportunidad para convivir con la familia y amigos, que también tiene su riqueza, pero deja a un lado el verdadero significado del rito, la falta de una verdadera interioridad muy distante del mensaje de Jesús donde es Dios, en su Infinita Bondad y Misericordia nos permite la participación en su Vida Divina, y nos llena de Su Plenitud.
Cada domingo cuando asisto a misa, voy entendiendo el significado profundo de la oración comunitaria, del rito de la paz, de recibir la Eucarístía, con el recuerdo de Jesús compartiendo el pan con sus discípulos, todos esos momentos que nos hacen sentirnos unidos por una misma Fe en Jesucristo. Pero pienso también como se podría enriquecer esta celebración si todos participáramos en forma más activa, dejándonos llevar por el Espíritu Santo que nos une y EL y sólo El es quien nos llena de su gracia.
Mi vida está rodeada de signos de la Presencia de Dios, el amanecer es rito de silencio, de esplendor de belleza, viendo en la playa a las personas que meditan y profundizan en este Regalo de Dios, es un Sacramento de la Vida, de Amor, al ver a dos parejas que han permanecido unidos tomados de la mano, en los momentos felices y difíciles de su caminar. Dios está aquí en la alegría y en los cantos de los niños..no cabe duda, que todo nuestro mundo, el Cosmos, es un Signo del Amor de Dios.
EL MUNDO DE LOS SIGNOS
La vida del ser humano siempre ha estado rodeada de signos y de símbolos, por medio de los cuales manifiesta el hombre su mundo interior. Expresar nuestro amor es más fácil, si se acompaña de una rosa roja, una carta.
Es por ello, que nos hemos arraigado a ritos que muchas veces han perdido su verdadero significado.
Sacramento de acuerdo al diccionario,”Acto de la Iglesia Católica por el cual se santifica o recibe la gracia divina una persona.”
Es la Iglesia Católica la única “autorizada” para otorgar la gracia divina?
Y si en este Sacramento sólo queda el Acto, sin que la persona realmente participe de una manera vivencial, conectándose con su ser profundo, que queda de ese Sacramento, sólo un rito, frío y distante, sin ningún significado.
El camino de la Fe se enriqueció con ritos, con celebraciones que manifestaran y fortalecieran el camino del cristiano. Las primeras comunidades, enriquecían su Fe, recordando a Jesús y su mensaje, y se vivían con todo su expresión uniendo la Fe con su vida-
.
Sin embargo en pleno siglo XXI, las costumbres, los ritos y las tradiciones de las comunidades religiosas se han mantenido en sus formas y han dejado de ser congruentes con la expresión auténtica del cristiano, y por ello, tantas generaciones jóvenes, ven en estas celebraciones la oportunidad para convivir con la familia y amigos, que también tiene su riqueza, pero deja a un lado el verdadero significado del rito, la falta de una verdadera interioridad muy distante del mensaje de Jesús donde es Dios, en su Infinita Bondad y Misericordia nos permite la participación en su Vida Divina, y nos llena de Su Plenitud.
Cada domingo cuando asisto a misa, voy entendiendo el significado profundo de la oración comunitaria, del rito de la paz, de recibir la Eucarístía, con el recuerdo de Jesús compartiendo el pan con sus discípulos, todos esos momentos que nos hacen sentirnos unidos por una misma Fe en Jesucristo. Pero pienso también como se podría enriquecer esta celebración si todos participáramos en forma más activa, dejándonos llevar por el Espíritu Santo que nos une y EL y sólo El es quien nos llena de su gracia.
Mi vida está rodeada de signos de la Presencia de Dios, el amanecer es rito de silencio, de esplendor de belleza, viendo en la playa a las personas que meditan y profundizan en este Regalo de Dios, es un Sacramento de la Vida, de Amor, al ver a dos parejas que han permanecido unidos tomados de la mano, en los momentos felices y difíciles de su caminar. Dios está aquí en la alegría y en los cantos de los niños..no cabe duda, que todo nuestro mundo, el Cosmos, es un Signo del Amor de Dios.
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APORTACIÓN DE ELISA ZEEAVERT AL CAP. 13
sábado, 9 de abril de 2011
RESPUESTA DE ANA LAURA JIMÉNEZ C. A LOS COMENTARIOS DE MA. DE LOURDES JIMÉNEZ DE PADIERNA SOBRE EL CAPÍTULO 12
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
A pesar de lo difícil que como dices, te ha resultado este capítulo ( para mí fue el que más me movió en muchos sentidos), veo el esfuerzo que le pones a tu reflexión que nos llena de riqueza por su profundidad y la seriedad de tus cuestionamientos. Dices que te ha llevado días de reflexión, enojo, tristeza y finalmente, preocupación en como vas a responder a lo que plantea el P. Lenaers. No digas que es ingenua tu manera de pensar y de expresarte, tiene una gran riqueza y seriedad, precisamente dentro de una concepción teonómica.
Lo que dices, como l producto de una larga y dificil reflexion, y que es lo que tu fe como Cristiana, te dice que debes esperar de la lección de vida, que nos dejó Jesus de Nazaret y esa es que Jesus vive y vivirá por siempre igual que nosotros, todo eso creo que es fundamental en nuestra manera adulta de ver la fe, sin embargo el cómo exactamente no está dentro del mensaje de Jesús. Hoy con la ayuda de las ciencias físicas, naturales y por supuesto humannas y teológicas, nos estamos cuestionando más profundamente ese cómo, pero esa es la búsqueda y todas las convicciones personales son muy respetables. El que Jesús lo haya prometido al buen ladrón, hay que entenderlo desde la exégesis moderna que afirma que Jesús no pudo haber pronunciado palabra alguna a la hora de su muerte, pero que ese pasaje es una interpretación del evangelista llena de significado.
Creo que es muy bueno que sigas teniendo esa fe que espera la vida eterna después de la vida fisica como promesa de nuestro Señor Jesucristo, y que la esperes con la certeza de que en esa vida, te reintegraras al amor infinito del Señor en tu propia identidad, yo también eso espero y así lo creo de todos mis seres queridos que ya han pasado a esa otra dimensión de la vida. No sé cómo va a ser, creo que es un misterio pero un misterio amoroso porque creo y confío en que mi Padre Dios no me dará nada malo sino mucho mejor de lo que yo me pueda hoy imaginar.
Qué bueno que la esperanza que tienes en el otro mundo que te aguarda, no sea la de un juicio sobre el mal o el bien cometido, sino que lo que te aguarde sea una vida plena en el amor infinito de nuestro Padre. Yo, sin embargo no creo que seamos pecadores previamente perdonados, de eso hablaremos después.
La explicación que ofrecen las ciencias hoy y en la que cree la modernidad, de que los procesos bioquimicos son los que generan el pensamiento creo que todos lo podemos aceptar, sin embargo, la Psicología Transpersonal centra su estudio en la conciencia, que no es el resultado de procesos bioquímicos, sino algo que trasciende totalmente el aspecto material de la persona y no depende del tiempo, esto lo constata la experiencia de todas las épocas y de todas las culturas.
Creo que sí podemos esperar la vida eterna junto a Dios, de hecho, ya la tenemos.. como dices, la certeza solo la puede aportar la vivencia y experiencia de Dios. Hoy hay que introducirnos en el estudio de las experiencias humanas, particularmente de las experiencias espirituales que poco a poco van siendo confirmadas por la Física, en especial por la física cuántica, pero restando todavía mucho por comprender del misterio que somos y que Dios es.
El cómo vaya a ser esto todavía no lo sabemos pero creo que en realidad no debe importarnos tanto, basados en el Amor del que venimos y al que vamos. Creo que tu fe y tu esperanza de vida eterna en comunión con el Dios Trino y con toda la asamblea de los hijos de Dios son también las mías. Te adjunto mi comentario a este capítulo porque no has podido entrar al blog donde lo puse, si tienes tiempo leélo y luego me dices que piensas de esto.
Te mando un abrazi y te pido que nos sigas enriqueciendo con tus aportaciones tan profundas y fundamentadas.
A pesar de lo difícil que como dices, te ha resultado este capítulo ( para mí fue el que más me movió en muchos sentidos), veo el esfuerzo que le pones a tu reflexión que nos llena de riqueza por su profundidad y la seriedad de tus cuestionamientos. Dices que te ha llevado días de reflexión, enojo, tristeza y finalmente, preocupación en como vas a responder a lo que plantea el P. Lenaers. No digas que es ingenua tu manera de pensar y de expresarte, tiene una gran riqueza y seriedad, precisamente dentro de una concepción teonómica.
Lo que dices, como l producto de una larga y dificil reflexion, y que es lo que tu fe como Cristiana, te dice que debes esperar de la lección de vida, que nos dejó Jesus de Nazaret y esa es que Jesus vive y vivirá por siempre igual que nosotros, todo eso creo que es fundamental en nuestra manera adulta de ver la fe, sin embargo el cómo exactamente no está dentro del mensaje de Jesús. Hoy con la ayuda de las ciencias físicas, naturales y por supuesto humannas y teológicas, nos estamos cuestionando más profundamente ese cómo, pero esa es la búsqueda y todas las convicciones personales son muy respetables. El que Jesús lo haya prometido al buen ladrón, hay que entenderlo desde la exégesis moderna que afirma que Jesús no pudo haber pronunciado palabra alguna a la hora de su muerte, pero que ese pasaje es una interpretación del evangelista llena de significado.
Creo que es muy bueno que sigas teniendo esa fe que espera la vida eterna después de la vida fisica como promesa de nuestro Señor Jesucristo, y que la esperes con la certeza de que en esa vida, te reintegraras al amor infinito del Señor en tu propia identidad, yo también eso espero y así lo creo de todos mis seres queridos que ya han pasado a esa otra dimensión de la vida. No sé cómo va a ser, creo que es un misterio pero un misterio amoroso porque creo y confío en que mi Padre Dios no me dará nada malo sino mucho mejor de lo que yo me pueda hoy imaginar.
Qué bueno que la esperanza que tienes en el otro mundo que te aguarda, no sea la de un juicio sobre el mal o el bien cometido, sino que lo que te aguarde sea una vida plena en el amor infinito de nuestro Padre. Yo, sin embargo no creo que seamos pecadores previamente perdonados, de eso hablaremos después.
La explicación que ofrecen las ciencias hoy y en la que cree la modernidad, de que los procesos bioquimicos son los que generan el pensamiento creo que todos lo podemos aceptar, sin embargo, la Psicología Transpersonal centra su estudio en la conciencia, que no es el resultado de procesos bioquímicos, sino algo que trasciende totalmente el aspecto material de la persona y no depende del tiempo, esto lo constata la experiencia de todas las épocas y de todas las culturas.
Creo que sí podemos esperar la vida eterna junto a Dios, de hecho, ya la tenemos.. como dices, la certeza solo la puede aportar la vivencia y experiencia de Dios. Hoy hay que introducirnos en el estudio de las experiencias humanas, particularmente de las experiencias espirituales que poco a poco van siendo confirmadas por la Física, en especial por la física cuántica, pero restando todavía mucho por comprender del misterio que somos y que Dios es.
El cómo vaya a ser esto todavía no lo sabemos pero creo que en realidad no debe importarnos tanto, basados en el Amor del que venimos y al que vamos. Creo que tu fe y tu esperanza de vida eterna en comunión con el Dios Trino y con toda la asamblea de los hijos de Dios son también las mías. Te adjunto mi comentario a este capítulo porque no has podido entrar al blog donde lo puse, si tienes tiempo leélo y luego me dices que piensas de esto.
Te mando un abrazi y te pido que nos sigas enriqueciendo con tus aportaciones tan profundas y fundamentadas.
RESPUESTA DE ANA LAURA JIMÉNEZ C. A LOS COMENTARIOS DE ALMA PATRICIA JIMÉNEZ DE ROJÍ AL CAPÍTULO 12
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Bitamina: Me encantó tu reflexión, creo que subrayas el núcleo de todo el mensaje que nos trae Jesús: el que “Dios me ama” como Padre, tuyo y mío por lo tanto somos hermanos.
Yo creo que eres una cristiana de verdad, pues creo que ser cristiana no es “creer en Jesús” sino principalmente ir aunque sea poco a poco, conociéndolo más para ir incorporando en nuestras vidas su manera de tratar a los demás, sus valores, su manera de relacionarse con su Padre, su congruencia hasta las últimas consecuencias…
Creo también que lo que Dios quiere no es que seamos “buenos” sino que seamos “felices”, plenos, exitosos y como dices: “hasta hermosos, con los ojos del más grande amor incondicional”.
Yo creo que el Reino de Dios está aquí en la tierra, en esta dimensión de vida y en la dimensión que nos espera después de esta vida con cuerpo físico. Me gusta mucho que dices que en la medida en que vives al Dios de Jesús, te salvo, actúas por amor y no por miedo, y que nada puedes temer si Dios está contigo, que Dios te ama y quiere lo mejor para ti.
Creo que para entender el mensaje principal de este capítulo de Lenares tenemos que partir de algo fundamental que tú dices: “Si nada me separa de Dios, tampoco la muerte porque estando en Dios, Dios es vida eterna, así Jesús fue entrega hasta de su vida porque al perderla ponía en primer lugar la certeza de estar en Dios y volvió al Padre, principio y fin.
Me encanta que digas que no te preocupa que hay después de la muerte, no creo en amenazas ni premios. El amor verdadero confía plenamente.
Bitamina: Me encantó tu reflexión, creo que subrayas el núcleo de todo el mensaje que nos trae Jesús: el que “Dios me ama” como Padre, tuyo y mío por lo tanto somos hermanos.
Yo creo que eres una cristiana de verdad, pues creo que ser cristiana no es “creer en Jesús” sino principalmente ir aunque sea poco a poco, conociéndolo más para ir incorporando en nuestras vidas su manera de tratar a los demás, sus valores, su manera de relacionarse con su Padre, su congruencia hasta las últimas consecuencias…
Creo también que lo que Dios quiere no es que seamos “buenos” sino que seamos “felices”, plenos, exitosos y como dices: “hasta hermosos, con los ojos del más grande amor incondicional”.
Yo creo que el Reino de Dios está aquí en la tierra, en esta dimensión de vida y en la dimensión que nos espera después de esta vida con cuerpo físico. Me gusta mucho que dices que en la medida en que vives al Dios de Jesús, te salvo, actúas por amor y no por miedo, y que nada puedes temer si Dios está contigo, que Dios te ama y quiere lo mejor para ti.
Creo que para entender el mensaje principal de este capítulo de Lenares tenemos que partir de algo fundamental que tú dices: “Si nada me separa de Dios, tampoco la muerte porque estando en Dios, Dios es vida eterna, así Jesús fue entrega hasta de su vida porque al perderla ponía en primer lugar la certeza de estar en Dios y volvió al Padre, principio y fin.
Me encanta que digas que no te preocupa que hay después de la muerte, no creo en amenazas ni premios. El amor verdadero confía plenamente.
RESPUESTA DE ANA LAURA JIMÉNEZ C. A LOS COMENTARIOS DE ELISA ZEEVAERT AL CAPÍTULO 12
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
MI RESPUESTA A ELISA
ABRIL 9, 2011
Querida Elisa: a pesar de lo difícil que fué este capítulo nos envías una preciosa y profunda reflexión sobre este delicado tema. El dejar a un lado los premios y los castigos eternos y el saber que es en este tiempo que nos ha tocado vivir donde tenemos la oportunidad de encontrar la felicidad verdadera como dices, nos produce un reacomodo interior que tiene que ver con todo lo que hacemos.
Esas programaciones infantiles como el que Dios finalmente pondría todo en su lugar y que este valle de lágrimas algún dia sería el gozo eterno, hoy las cuestionamos y despertamos a una nueva manera de vivir mucho más libre pero también más responsable, el pan integral como dice Lenaers en vez de las chocolatinas, hoy sabemos que no es tarea de Dios impartir justicia humana, y la justicia divina se está realizando en todo momento. Para Dios todo está en orden en cada instante. No tiene que reparar ningún desequilibrio porque para Dios el injusto es el que se daña a sí mismo en primer lugar.
Cuando pedimos a Dios que imponga “justicia” le estamos pidiendo que actúe como actúan los poderosos. Dios no puede actuar contra nadie por muchas fechorías que haya hecho. Dios está siempre con los oprimidos, pero nunca para concederles la revancha contra los opresores. Esta es la clave para entender al Dios de Jesús.
Qué difícil es mantener cuando muchas veces, ante las mayores injusticias, Dios se calla. Es muy difícil armonizar este silencio de Dios con la insistencia en la eficacia de la oración. Dios no puede hacer justicia, tal como la entendemos los humanos. Algo tiene que cambiar en este discurso. No tenemos que esperar en la acción puntual de Dios, sino descubrir su presencia en todo acontecer y en toda situación.
El silencio de Dios me obliga a profundizar en la realidad que me desborda y a buscar la verdadera salida, no la salida fácil de una solución externa del problema, sino la búsqueda del verdadero sentido de mi vida en esa circunstancia, como dices, así podremos construir nuestras vidas plenamente con sentido y significado.
No cabe duda, nos dices, que como persona y como humanidad, vivimos en un proceso de crecimiento y desarrollo, y que hoy puedes entender la ilusión de la otra vida, y empezar a construir el cielo en el aquí y en el ahora, que sólo existimos según la Presencia de Dios en nuestro interior, esa energía llamada Amor, que nos une a todos los seres humanos desde nuestra misma y que cada uno participa de manera única y personal.
Muchas gracias por tus reflexiones que nos enriquecen tanto, gracias por tu esfuerzo de continuar en la búsqueda, no dejes de seguir enviándonos tus participaciones.
Te mando un fuerte abrazo
MI RESPUESTA A ELISA
ABRIL 9, 2011
Querida Elisa: a pesar de lo difícil que fué este capítulo nos envías una preciosa y profunda reflexión sobre este delicado tema. El dejar a un lado los premios y los castigos eternos y el saber que es en este tiempo que nos ha tocado vivir donde tenemos la oportunidad de encontrar la felicidad verdadera como dices, nos produce un reacomodo interior que tiene que ver con todo lo que hacemos.
Esas programaciones infantiles como el que Dios finalmente pondría todo en su lugar y que este valle de lágrimas algún dia sería el gozo eterno, hoy las cuestionamos y despertamos a una nueva manera de vivir mucho más libre pero también más responsable, el pan integral como dice Lenaers en vez de las chocolatinas, hoy sabemos que no es tarea de Dios impartir justicia humana, y la justicia divina se está realizando en todo momento. Para Dios todo está en orden en cada instante. No tiene que reparar ningún desequilibrio porque para Dios el injusto es el que se daña a sí mismo en primer lugar.
Cuando pedimos a Dios que imponga “justicia” le estamos pidiendo que actúe como actúan los poderosos. Dios no puede actuar contra nadie por muchas fechorías que haya hecho. Dios está siempre con los oprimidos, pero nunca para concederles la revancha contra los opresores. Esta es la clave para entender al Dios de Jesús.
Qué difícil es mantener cuando muchas veces, ante las mayores injusticias, Dios se calla. Es muy difícil armonizar este silencio de Dios con la insistencia en la eficacia de la oración. Dios no puede hacer justicia, tal como la entendemos los humanos. Algo tiene que cambiar en este discurso. No tenemos que esperar en la acción puntual de Dios, sino descubrir su presencia en todo acontecer y en toda situación.
El silencio de Dios me obliga a profundizar en la realidad que me desborda y a buscar la verdadera salida, no la salida fácil de una solución externa del problema, sino la búsqueda del verdadero sentido de mi vida en esa circunstancia, como dices, así podremos construir nuestras vidas plenamente con sentido y significado.
No cabe duda, nos dices, que como persona y como humanidad, vivimos en un proceso de crecimiento y desarrollo, y que hoy puedes entender la ilusión de la otra vida, y empezar a construir el cielo en el aquí y en el ahora, que sólo existimos según la Presencia de Dios en nuestro interior, esa energía llamada Amor, que nos une a todos los seres humanos desde nuestra misma y que cada uno participa de manera única y personal.
Muchas gracias por tus reflexiones que nos enriquecen tanto, gracias por tu esfuerzo de continuar en la búsqueda, no dejes de seguir enviándonos tus participaciones.
Te mando un fuerte abrazo
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RESPUESTA A ELISA SOBRE EL CAPÍTULO 12
jueves, 7 de abril de 2011
APORTACIÓN DE ANA LAURA JIMÉNEZ C. AL CAPÍTULO 12
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Considero que la primera respuesta a los cuestionamientos que surgen al leer el capítulo 12 del libro del Padre Lenaers ya están respondidos en el capítulo 11: “ Creer en Dios es lo mismo que hacerse uno con el misterio original, porque creer es una actitud de alabanza y amor, un proceso dinámico de entrega, pérdida de sí mismo y unificación. Quien confiesa, junto con la tradición judeo cristiana, que la mejor manera de apuntar a la esencia del misterio original es el concepto de amor, debería confesar también que mientras más crece el amor, mayor es la unión con Dios, y mayor la participación en su eternidad, a pesar de la muerte biológica. Aquí se acaba nuestra capacidad para describir más exactamente lo que sucede. Todo lo que digamos sobre ese misterio original es deformación. Sólo hay una expresión que no deforma nada, y ella es que debemos y podemos entregarnos al misterio original, pase lo que pase con nosotros, aunque sea muy cruel. Pues confiarnos en el amor y dejar que nuestro ser biológico sea determinado y confiscado por él, es algo bueno, lo único bueno”.
” En mi comentario al capítulo 11 yo afirmaba: “ ..y es que cristianamente sólo puede hablarse de resurrección si al mismo tiempo se habla de Dios. Sólo quien entiende lo que significa la comunión con Dios, puede comprender lo que es la resurrección” , tanto para Jesús como para nosotros. Por consiguiente, quien realmente entiende la palabra “Dios” tiene que comprender que todo el que pertenece a Dios y con él tiene comunión, tiene también parte para siempre en la vida de Dios. Esta vida es eterna. La resurrección significa realmente la “comunión eterna del hombre total con Dios”, contra la que ni la muerte corporal tiene poder. Toda idea de resurrección que prescinda de Dios carece de sentido.
También Lenaers afirma en su capítulo 12 que la conciencia determinada bioquímicamente termina con la muerte bioquímica. Willigis Jäger, en la actualidad un referente necesario en el tema de la espiritualidad, en su libro “LA OLA ES EL MAR. ESPIRITUALIDAD MÍSTICA, Editorial Desclée de Brouwer, Colección Caminos, viene a insistir en que: “la realidad que tomamos por real no es la realidad real. Esta se revela sólo cuando abandonamos nuestra consciencia egoica cotidiana y entramos en una esfera más alta de la mente. La conciencia transpersonal.”, a la que explica afirmando lo siguiente: “En el nivel mental transpersonal la persona sobrepasa su consciencia del yo, queda inmersa en una realidad que trasciende nuestro yo. En el nivel sutil esto se da en forma de imágenes y símbolos; es el nivel de las visiones y de las profecías. En el nivel causal ocurre la experiencia de unidad con alguien que está frente a mí: un Dios personal independientemente de cómo se llame.”
Por otro lado, la consciencia egoica la explica así: :“Durante años vamos construyendo una identidad que llamamos yo. Nos identificamos con una serie de patrones. Defendemos nuestro yo con ira y con miedo. Pero en el fondo el yo carece de sustancia. Consiste en un cúmulo de cosas aprendidas y no es más que un centro de funcionamiento utilizado como instrumento por nuestra naturaleza esencial. Se disolverá con nuestra muerte; lo que quedará entonces será nuestra verdadera identidad divina.”
Para Willigis Jäger el intelecto es una manifestación concreta del espíritu y el cerebro no es otra cosa que la densificación material de energía espiritual. La realidad espiritual se experimenta a sí misma en la experiencia mística. En ella el espíritu se encuentra a sí mismo, mientras que en el nivel racional, con su dualismo de sujeto-objeto, sigue estando separado de sí.”Jagër no pretende polemizar con nadie y para ello se apoya en: “Carl Jung quien afirma que: “La experiencia religiosa es absoluta. Se escapa a cualquier discusión. Lo único que se podrá decir es que nunca se ha tenido esa experiencia y la otra persona dirá: “lo siento, pero yo sí la he tenido”. Y con ello la discusión ha terminado. Carece de importancia lo que el mundo opine sobre la experiencia religiosa, quien la tiene posee el gran tesoro de algo que se ha convertido para él en fuente de vida, sentido y belleza, proporcionando un brillo nuevo al mundo y la humanidad”.
Para Jäger la mística es el modo de abrir nuestra capacidad mental y así dice: “La liberación de la capacidad oculta de la consciencia reside en el espacio transpersonal de ésta; es la mística. La mística no está más allá de Dios y del mundo. La mística es Dios y mundo, una unidad indivisible. Este ser no se puede expresar con palabras, imágenes o símbolos porque toda imagen, símbolo o lenguaje sobre el ser están sujetos a cambios constantes, mientras que lo divino permanece inmutable. Dios sucede en el aquí y el ahora. Únicamente es este preciso instante es posible la comunión y la comunicación con Él. La verdadera importancia de Jesús radica, no en su muerte expiatoria en la cruz por una humanidad pecadora, sino en habernos señalado un camino hacia la experiencia de unidad con el principio divino originario, una experiencia que el mismo tuvo “Abba” “el Padre y yo somos uno” “quien me ve a mí ve al Padre”. Todos tenemos acceso a la experiencia de Dios:
Todas las religiones son caminos que llevan a la experiencia de lo divino, nos dice Jagër, pero ninguna de ellas puede afirmar que posee el acceso único. El cosmos es la epifanía de Dios.”
Desde la teología actual y más específicamente, desde la exégesis, podemos ver que en tiempo de Jesús no formaba parte esencial de la fe judía. Y Jesús no hizo de ella una cuestión temática de su predicación… La fe en la resurrección parece ser obra de la comunidad post pascual, no un mensaje de Jesús. Si para El hubiese sido un punto esencial (y entre creer o no creer en la vida post mortal es una diferencia existencialmente sustancial, que corresponde no sólo a dos religiones a dos antropologías diferentes) hubiera tenido que insistir en ello explícita y fuertemente, y hubiera debido tener “controversias” con las saduceos al respecto. Sin embargo, todo parece indicar que este tema fue irrelevante para Jesús, y que no figura en su predicación.
Después de Jesús, el cristianismo sí ha afirmado con contundencia la resurrección, la vida post mortal, el cielo/infierno, de forma que su afirmación ha formado parte esencial de la configuración misma de la esencia del cristianismo: Por supuesto que esta estructura del pensamiento cristiano no sólo es específicamente cristiana sino también cultural. Era todo el mundo el que creía en la vida eterna, o mejor, todo el mundo el que “no creía” sino que “creía ver con evidencia” la vida eterna, la permanencia más allá de la muerte, la vida de los muertos, el cielo y el infierno. El cielo, con descripción de su realidad, y sobre todo el infierno, con descripción de la suya: como el infierno del Dante, como uno de los elementos más constantes en el imaginario religioso popular. El catecismo por su parte lo describía, con más sobriedad, como consistente en una pena de daño y otra de sentido…
La creencia en el cielo y en el infierno, en el juicio final, etc., nos lleva a otro tema que ya no aceptamos tan fácilmente, y es que toda esta creencia estaba dependiente de la creencia de la “salvación”…Hoy nos preguntamos: ¿Salvación de qué? Y ¿por qué? ¿Por qué sin posibilidad de salvación? La diferencia en el entendimiento de este tema es sustancial porque de hecho, produce dos cristianismos diferentes.
Considero que la primera respuesta a los cuestionamientos que surgen al leer el capítulo 12 del libro del Padre Lenaers ya están respondidos en el capítulo 11: “ Creer en Dios es lo mismo que hacerse uno con el misterio original, porque creer es una actitud de alabanza y amor, un proceso dinámico de entrega, pérdida de sí mismo y unificación. Quien confiesa, junto con la tradición judeo cristiana, que la mejor manera de apuntar a la esencia del misterio original es el concepto de amor, debería confesar también que mientras más crece el amor, mayor es la unión con Dios, y mayor la participación en su eternidad, a pesar de la muerte biológica. Aquí se acaba nuestra capacidad para describir más exactamente lo que sucede. Todo lo que digamos sobre ese misterio original es deformación. Sólo hay una expresión que no deforma nada, y ella es que debemos y podemos entregarnos al misterio original, pase lo que pase con nosotros, aunque sea muy cruel. Pues confiarnos en el amor y dejar que nuestro ser biológico sea determinado y confiscado por él, es algo bueno, lo único bueno”.
” En mi comentario al capítulo 11 yo afirmaba: “ ..y es que cristianamente sólo puede hablarse de resurrección si al mismo tiempo se habla de Dios. Sólo quien entiende lo que significa la comunión con Dios, puede comprender lo que es la resurrección” , tanto para Jesús como para nosotros. Por consiguiente, quien realmente entiende la palabra “Dios” tiene que comprender que todo el que pertenece a Dios y con él tiene comunión, tiene también parte para siempre en la vida de Dios. Esta vida es eterna. La resurrección significa realmente la “comunión eterna del hombre total con Dios”, contra la que ni la muerte corporal tiene poder. Toda idea de resurrección que prescinda de Dios carece de sentido.
También Lenaers afirma en su capítulo 12 que la conciencia determinada bioquímicamente termina con la muerte bioquímica. Willigis Jäger, en la actualidad un referente necesario en el tema de la espiritualidad, en su libro “LA OLA ES EL MAR. ESPIRITUALIDAD MÍSTICA, Editorial Desclée de Brouwer, Colección Caminos, viene a insistir en que: “la realidad que tomamos por real no es la realidad real. Esta se revela sólo cuando abandonamos nuestra consciencia egoica cotidiana y entramos en una esfera más alta de la mente. La conciencia transpersonal.”, a la que explica afirmando lo siguiente: “En el nivel mental transpersonal la persona sobrepasa su consciencia del yo, queda inmersa en una realidad que trasciende nuestro yo. En el nivel sutil esto se da en forma de imágenes y símbolos; es el nivel de las visiones y de las profecías. En el nivel causal ocurre la experiencia de unidad con alguien que está frente a mí: un Dios personal independientemente de cómo se llame.”
Por otro lado, la consciencia egoica la explica así: :“Durante años vamos construyendo una identidad que llamamos yo. Nos identificamos con una serie de patrones. Defendemos nuestro yo con ira y con miedo. Pero en el fondo el yo carece de sustancia. Consiste en un cúmulo de cosas aprendidas y no es más que un centro de funcionamiento utilizado como instrumento por nuestra naturaleza esencial. Se disolverá con nuestra muerte; lo que quedará entonces será nuestra verdadera identidad divina.”
Para Willigis Jäger el intelecto es una manifestación concreta del espíritu y el cerebro no es otra cosa que la densificación material de energía espiritual. La realidad espiritual se experimenta a sí misma en la experiencia mística. En ella el espíritu se encuentra a sí mismo, mientras que en el nivel racional, con su dualismo de sujeto-objeto, sigue estando separado de sí.”Jagër no pretende polemizar con nadie y para ello se apoya en: “Carl Jung quien afirma que: “La experiencia religiosa es absoluta. Se escapa a cualquier discusión. Lo único que se podrá decir es que nunca se ha tenido esa experiencia y la otra persona dirá: “lo siento, pero yo sí la he tenido”. Y con ello la discusión ha terminado. Carece de importancia lo que el mundo opine sobre la experiencia religiosa, quien la tiene posee el gran tesoro de algo que se ha convertido para él en fuente de vida, sentido y belleza, proporcionando un brillo nuevo al mundo y la humanidad”.
Para Jäger la mística es el modo de abrir nuestra capacidad mental y así dice: “La liberación de la capacidad oculta de la consciencia reside en el espacio transpersonal de ésta; es la mística. La mística no está más allá de Dios y del mundo. La mística es Dios y mundo, una unidad indivisible. Este ser no se puede expresar con palabras, imágenes o símbolos porque toda imagen, símbolo o lenguaje sobre el ser están sujetos a cambios constantes, mientras que lo divino permanece inmutable. Dios sucede en el aquí y el ahora. Únicamente es este preciso instante es posible la comunión y la comunicación con Él. La verdadera importancia de Jesús radica, no en su muerte expiatoria en la cruz por una humanidad pecadora, sino en habernos señalado un camino hacia la experiencia de unidad con el principio divino originario, una experiencia que el mismo tuvo “Abba” “el Padre y yo somos uno” “quien me ve a mí ve al Padre”. Todos tenemos acceso a la experiencia de Dios:
Todas las religiones son caminos que llevan a la experiencia de lo divino, nos dice Jagër, pero ninguna de ellas puede afirmar que posee el acceso único. El cosmos es la epifanía de Dios.”
Desde la teología actual y más específicamente, desde la exégesis, podemos ver que en tiempo de Jesús no formaba parte esencial de la fe judía. Y Jesús no hizo de ella una cuestión temática de su predicación… La fe en la resurrección parece ser obra de la comunidad post pascual, no un mensaje de Jesús. Si para El hubiese sido un punto esencial (y entre creer o no creer en la vida post mortal es una diferencia existencialmente sustancial, que corresponde no sólo a dos religiones a dos antropologías diferentes) hubiera tenido que insistir en ello explícita y fuertemente, y hubiera debido tener “controversias” con las saduceos al respecto. Sin embargo, todo parece indicar que este tema fue irrelevante para Jesús, y que no figura en su predicación.
Después de Jesús, el cristianismo sí ha afirmado con contundencia la resurrección, la vida post mortal, el cielo/infierno, de forma que su afirmación ha formado parte esencial de la configuración misma de la esencia del cristianismo: Por supuesto que esta estructura del pensamiento cristiano no sólo es específicamente cristiana sino también cultural. Era todo el mundo el que creía en la vida eterna, o mejor, todo el mundo el que “no creía” sino que “creía ver con evidencia” la vida eterna, la permanencia más allá de la muerte, la vida de los muertos, el cielo y el infierno. El cielo, con descripción de su realidad, y sobre todo el infierno, con descripción de la suya: como el infierno del Dante, como uno de los elementos más constantes en el imaginario religioso popular. El catecismo por su parte lo describía, con más sobriedad, como consistente en una pena de daño y otra de sentido…
La creencia en el cielo y en el infierno, en el juicio final, etc., nos lleva a otro tema que ya no aceptamos tan fácilmente, y es que toda esta creencia estaba dependiente de la creencia de la “salvación”…Hoy nos preguntamos: ¿Salvación de qué? Y ¿por qué? ¿Por qué sin posibilidad de salvación? La diferencia en el entendimiento de este tema es sustancial porque de hecho, produce dos cristianismos diferentes.
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