sábado, 18 de junio de 2011

COMENTARIO DE ANA LAURA JIMÈNEZ A LA PARTICIPACIÒN DE ALMA PATRICIA JIMÈNEZ AL CAPÌTULO 14, 4a. parte: ORDENACIÓN SACERDOTAL

"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)

BITAMINA:


Ahora sí ya recibí tu comentario sobre el Sacramento de la Ordenación Sacerdotal, el cual me encantó. Sobre todo cómo hablas de Jesús, de su sencillez, de su entrega a todos, de su ternura, de su congruencia de vida, de su no estar buscando privilegios ni títulos. Y qué triste es constatar la realidad, como dices: “En que se parece hoy en día el concepto distante que tenemos de obispos y sacerdotes, que verdaderamente parecen ser “Perdona vidas”, que se les olvida la igualdad, que somos un “Pueblo de sacerdotes” desde el Bautizo y que su sacramento de orden sacerdotal es en esencia el servicio a la comunidad cristiana, donde queda el sacerdote santo capaz de trasmitir ternura y compasión como el cariño entrañable de Jesús de Nazareth”.

Me parece que aparte de que existen dos diferentes ritos de sacerdotes de oriente y de occidente y los dos son cristianos aceptados, también con frecuencia se nos olvida que todos somos sacerdotes, y que la única diferencia entre el sacerdocio común y el sacerdocio ministerial, es que éste último se justifica por su servicio a la comunidad con una mayor disponibilidad, pero la dignidad es la misma. Jesús mismo no quiso participar de los honores de la casta sacerdotal de su pueblo, fue un laico, no podía entrar al interior del templo. Hoy el sacerdocio se ha convertido en un club privado de hombres que gozan en la iglesia de privilegios y en el que se prohibe la entrada a las mujeres.

Creo que ha llegado el tiempo de los laicos. A mí ya no me preocupa para nada la falta de vocaciones religiosas y sacerdotales. En la Edad Media la dinámica entera de la Iglesia giraba en torno a la vida monacal y sin embargo, aquel modelo murió para dar paso, entonces, al protagonismo de las órdenes religiosas exclaustradas. Hoy todo ha cambiado, la humanidad ha entrado en una etapa de mayor madurez, creo que pueden seguir existiendo los sacerdotes y los religiosos pero ya es hora de asumir la mayoría de edad del Pueblo de Dios. A Jesús se le puede seguir radicalmente desde la vida laical. Y sobre todo ¿fue Jesús sacerdote? ¡Jesús fue un laico! Le llamaban rabino, que quiere decir maestro, pero no pudo estar más lejos de la casta sacerdotal de su tiempo. Jesús fue sacerdote en el mismo sentido en el que lo somos cualquiera de nosotros: fue un mediador entre Dios y los hombres. La cruz de Jesús apunta en dos direcciones: la vertical, que indica la relación con Dios Abbá (Papá), y la horizontal, que apunta hacia el otro, el prójimo, el hermano.

Todo el Pueblo de Dios es sacerdotal porque todos estamos invitados a ser puente entre un Padre cercano y misericordioso y sus hijos, nuestros hermanos. Somos, por tanto, un Pueblo Sacerdotal, mediadores entre el Amor gratuito de un Padre común comprometido con la vida de sus hijos y estos, nuestros hermanos.

Ojalá en los seminarios se den cuenta de esto y no les hagan sentir a los futuros sacerdotes que son superiores al resto del pueblo sacerdotal, que están para servir no para ser servidos, que están para ayudar a las personas a crecer y no para mantenerlas en un infantilismo espiritual, y sobre todo que sepan que su principal misión. Lo que justifica su ordenación sacerdotal es que evangelicen, es decir, que nos den a conocer el auténtico mensaje de Jesús y no que sigan prostituyendo este mensaje usándolo para manipular, para causar miedo, obediencia, sumisión… Un día la humanidad se hizo conciente de que los reyes no eran elegidos por Dios, hoy creo que ya es hora de que nos demos cuenta de que los supuestos privilegios de la casta sacerdotal en nuestra Iglesia son construcciones humanas y que ante Dios todos, hombres y mujeres, tenemos la misma dignidad…

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