miércoles, 30 de noviembre de 2011

COMENTARIOS AL CAPÍTULO XVIII DE MA. DE LOURDES JIMÉNEZ CODINACH

"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)

COMENTARIOS DE MARIA DE LOURDES JIMENEZ CODINACH AL CAPITULO 18, ¿Hacia donde Volvernos?. Oración de petición, intercesión y escucha. del Libro del P. Lenaers, "Otro Cristianismo es Posible".



La lectura de este capitulo sobre el sentido de la oración de petición y la de agradecimiento por saber que soy escuchada, es para mi una forma de confirmar que estoy y he estado siempre mas dentro del esquema teonómico que del heterónomo que ahora con el libro del P. Lenaers me ha quedado mas en claro. ¿Porque -se preguntaría uno-, si la oración de petición y la posibilidad de ser escuchados, como dice Lenaers, se desmorona o "corre peligro de desaparecer", pues supone el axioma de dos mundos, el mundo de aquí abajo que pide al mundo de arriba que se apiade y atienda mi súplica desde aquí abajo, todo lo cual no cabria en un mundo teonómico, donde el mundo del hombre y el mundo de Dios, están fundidos en uno solo?.



Pues quizás la respuesta estriba en que mi oración (y eso se lo debo a mi Mamá que así me enseño a rezar y orar) nunca ha sido un reclamo o exigencia a un Otro que está lejano a mi persona y a mi vida, ni ha estado condicionada a hacer sacrificios u ofrendas con las que agrade o aplaque la molestia de ese Otro por mis actos y limitaciones humanas, ni tampoco ha sido, con excepción de la Virgen Maria o ahora a mis papas que están fundidos en la presencia Divina, dirigida a Santos para que ellos sean como intermediarios ante la persona Divina quienes pidan por mi lo que yo no puedo hacer directamente, quizás porque para mi, esa Persona Divina, representada las mas de las veces como el Niño Jesus, o en la persona de Jesus de Nazaret y rara vez como Dios Padre, se que está en mi como yo en El, y se que cuando la invoco y la llamo, que esa es la oración para mi, lo hago como una hija que habla a su Padre, aquel que por encima de todo me ama y me acompaña, aunque a veces no me sea muy clara su presencia o su amor incondicional hacia mi, porque yo si sé que mi comunicación con El a veces la corto, la olvido, la dejo, pero siempre que regreso a ella, se que siempre me escucha, me oye, y sabe todo de mi, pues nunca y a pesar de mi, me deja, ni se aparta. Esta oración de petición y de certeza de que se es escuchada, es quizás una de las formas que tengo como ser humano limitado y debil, de hacer presente a ese Dios que está en mi, y cuando digo hacer presente, me refiero a una necesidad mía, como ser limitado que soy, pues Él siempre esta en mi, el no necesita de mi oración para estar en mi, pero yo si la necesito para sentir que me acerco y entablo relación con El, y ademas, esa oración, es la forma que yo encuentro que se traduce en mi lenguaje humano, de pedirle a ese Dios cuyo rostro de Padre nos mostró Jesucristo, no que acerque mi encuentro final con Él , pues la verdad, eso ya llegará cuando tenga que llegar, pero por lo pronto yo amo la vida y quiero que en tanto tenga vida, sienta su presencia, amor, apoyo y sostén, aquí conmigo, para entender y practicar mejor ese amor que Jesus nos enseño con su vida y muerte, que es el que nos hace vivir el amor de Dios en nosotros, el amor al prójimo, por el prójimo mismo, y no por lo que ese amor nos pueda traer a cambio, un amor desinteresado y en total apertura y consonancia con el que sufre y que tiene necesidad de apoyo, compasión y compañía, por que está desamparado y al que yo pueda hacerle sentir que Dios lo quiere y está siempre con el.



Eso es entonces para mi lo que representa la oración, directa e inmediata al Dios que vive en mi, pero también lo es la oración que hago invitando a mis papas que sé que ahora están con El, que viven en El, como El vive en ellos y en otra forma en mi, para que juntos se haga posible el sentir ( y aquí subrayo el sentir) a Dios en mi vida cotidiana, el sentir que me acompaña y me da su luz para día a día llevar mi vida en el camino del amor que Jesus de Nazaret me mostró que era la forma de lograr la salvación. Y aclaro que es un sentir, por que es mi forma humana de expresar y realizar el milagro de entender la presencia y compañía del Ser Divino en mi vida y existencia, pues la razón no me da para comprender su realidad pero el sentimiento de unión, compenetración, casi cercanía física que da la oración, es lo que mas encuentro que hace posible lograr ese "Encuentro" con ese el Tu Divino, sin el que mi Yo existencial no tendría sentido, brújula o razón de ser.



La importancia para el mundo cristiano de los Salmos, a los que Jesus frecuentemente acudió, es que son la oración que el Pueblo de Israel dirige a su Dios, a diferencia de lo que con excepción de los libros Sapienciales de la Biblia, se tiene en los demás libros santos, que es la Palabra de Dios al Hombre, aunque expresada en lenguaje humano. En el caso de los salmos, no hay tal palabra de Dios al hombre, por el contrario, es el hombre, con todas sus limitaciones y distorsiones, el que expresa su necesidad de hacer presente a su Dios en su vida cotidiana, por eso lo interpela, le reclama, lo regaña, lo alaba, lo bendice, le pide ayuda, misericordia, compasión, o inclusive que intervenga y vengue su dolor y rabia en la de sus enemigos. Todo lenguaje humano, que Dios en su gran misericordia, entiende como necesidad del hombre de "sentir" y "vivir " en carne propia y en esta vida, la única que tenemos con seguridad, por cierto, su presencia, luz y compañía. Si para Jesus (Dios hecho hombre) fue importante la oración, pues con frecuencia acudió a ella, y siempre en los momentos mas fuertes y existenciales de su vida humana, si ademas nos dejó la encomienda de orar siempre al Padre con la certeza de que seriamos escuchados, "Pedid y se os dará", o "cada vez que mas de dos invoquen mi nombre, ahí estaré yo" presente para escuchar, pienso que esta confianza en la oración de petición y de ser escuchado es una de las grandes lecciones, enseñanzas y bendiciones que Jesus nos pudo haber dejado con su vida, mas que cualquier otro rito, sacramento, o culto, el saber que Dios está en nosotros, que nos ama y que nos escucha, a pesar de que nosotros no lo veamos, no lo sintamos, y a veces, también lo olvidemos, que parece que no esta, que nos ha abandonado, pero eso no es ni física ni espiritualmente posible, simplemente nuestra capacidad limitada no lo puede percibir o constatar; la oración es una forma de acercarnos y hacer posible ese encuentro.



Esto a lo mejor es heterónomo, pues antropomorfiza al Encuentro y la vivencia del amor de Dios, porque intenta materializary sensibilizar esa experiencia, que para muchos debiera ser acto de fe absoluto y pleno, al margen de los sentidos humanos, infantiliza la relación con Dios, pues insiste en la necesidad que el hombre, como niño desvalido, tiene de la protección, el amor y el cuidado del Padre, "divinidad traída de lo alto -dice Lenaers- por una grúa- que soluciona nuestros problemas en lugar nuestro", sea el hombre bebe o adulto, no importa, siempre será desvalido, limitado y débil frente al amor y misericordia sin medida del Dios que Jesus nos enseño a amar, y a sentir presentes en nuestras vidas, aun cuando la razón no lo comprenda ni lo abarque, sino solo lo imagine, lo intuya y lo palpe con el ojo del alma y del corazón.



Esta forma de comprender y amar a la oración de petición y de escucha, para mi es más teonómica, pues surge desde dentro, desde lo mas profundo de nuestro ser, que se expresa con la palabra mas sentida y por tanto vivida, al Dios que vive y actua en nosotros, en el mas profundo dentro e intimidad de nosotros al Dios que nunca nos abandona, ni se aleja, sino que por el contrario, que nos atrae, que nos ama, inclusive a pesar nuestro, al grado que se ha fundido en nuestro ser en el vive y ha hecho su morada por usar una metafora para describir la relación intima que crea Dios con sus criaturas.

domingo, 20 de noviembre de 2011

COMENTARIOS DE ELISA ZEEAVERT AL CAPÌTULO XVIII

"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)

CAPÍTULO XVIII: ORACION


El estar en la búsqueda de una Fe Adulta, me lleva a plantearme también la relación que sostengo con Dios.

Es verdad que de niña, esa imagen de Dios Paternal, Protector, Poderoso, al cual, recurría cada vez que la vida me encaraba con retos, sintiéndome pequeñita , incapaz ¡ Hoy, esa percepción es distinta, porque encuentro a un Dios que ama, mucho más de todo lo que mi mente pueda comprender, un Dios que me conoce a fondo, que conoce mis necesidades, que está en espera que yo lo encuentre. ¡Qué sentido tiene el de pedir?

Oración, se ha manifestado como una experiencia humana, en todas las religiones, orar, es conectarse con nuestro Ser Superior, es encontrar el refugio de silencio y paz, que descubrimos en nuestro interior.

Sin embargo, al reconocer nuestra pequeñez, pedimos todo lo que a nuestra manera de percibir carecemos, pensamos en satisfactores de nuestras necesidades, más que en la acción misma, pues es la oración la que permite a Dios penetrar en nuestro ser colmándonos de su Energía Sanadora.

Dios nos crea para crecer hacia la plenitud, y ser Uno con El. En nuestro interior, hay una necesidad imperiosa, que nos atrae hacia el Misterio Divino, y en el momento en que nos abrimos, y nos vaciamos de nuestro yo, (ego) reconociendo nuestra impotencia y pequeñez ante el CREADOR, es entonces cuando El puede llenarnos con su Espíritu Divino.

Jesús en Lc.11.13 dice “Dios va a dar su Espíritu a quien se lo pida”.

¿Puede la oración cambiar el rumbo de los acontecimientos? Si puede, pero tiene que venir, del fondo de nuestro ser, el deseo de creer, ésto no es fácil, muchas veces pedimos únicamente con el pensamiento, sin realmente sentir el fuego interno de la Fe, en lo que estamos pidiendo,. Jesús al hacer una curación, siempre les decía:”Tu Fe te ha salvado”. La Fe es energía, es vida que penetra en todo el ser y produce la sanación. Como en Lourdes y Medujorge que se dan las curaciones en un clima de Fe y una energía colectiva muy fuerte.

Sabemos que el ser humano, vive un proceso de crecimiento y desarrollo, y que se manifiesta en esos momentos de insatisfacción, donde se da cuenta de su carencia física, emocional, espiritual, y con el deseo de liberarnos del dolor y miseria, que nos produce ese estado, buscamos satisfactores, estados de conciencia de paz y armonía- Esta búsqueda de plenitud, sólo se va a dar cuando estemos unidos a Dios, cuando seamos uno con El.

En este capítulo Lenaers, nos hace ver que no somos conscientes de esa Necesidad Profunda que tenemos de Dios, y que todos esos estados de insatisfacción y búsqueda de satisfactores, es parte de descubrir que lo único que necesitamos es el AMOR INCONDICIONAL DE DIOS, Y cuando lo encontremos estaremos en la plenitud de nuestro ser.

ORACION POR OTRAS PERSONAS.

EL Universo está unido, todas las realidades están vinculadas, nosotros somos energía, en el momento que nuestras vibraciones se mueven hay movimiento en todo el cosmos, el estado dinámico es lo que nos caracteriza a todos como seres vivientes. Cuando nuestras peticiones se concretan en ese pensamiento positivo , abrimos un torrente de energía creadora.

Somos conductores de energía, en la medida en que nos abrimos y conectamos con Dios, esa energía sanadora armoniza nuestro ser. Pero tenemos que considerar, que muchas veces, hay pensamientos, bloqueos, que evitan que llegue la luz y penetre a todo nuestro ser.

En la tradición católica encontramos los intercesores, que son como mediadores, ante la idea de que nuestra oración no fuera escuchada quizá en el caso, de sentirse culpable, o también de identificación con el mediador, para muchos la Virgen María, constituye este papel de

Dios es el Amor Original, que penetra con su Espíritu el Universo entero, y que trata de manifestarse plenamente en cada ser.

Por último, el autor manifiesta, su preocupación de cómo la Jerarquía eclesiástica ha calificado al “Santo por su alta espiritualidad y signo de vida de admiración.” Sin embargo muchas personas no han sido canonizadas, y sin embargo su ejemplo de vida, ha dejado gran huella en la humanidad, y considero que más que ponerles un altar, y adorarles, reflexionar en aquellos logros que nos pueden dar luz en nuestro propio proceso de humanización. En la historia de la humanidad, hay muchas personas que no perteneciendo a la religión católica, han dado tenido vidas ejemplares, de las cuales podemos aprender mucho y lograr vivir de tal manera que podamos dejar un legado para las generaciones futuras. DE GOTITAS ESTA FORMADO EL OCEANO.











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domingo, 6 de noviembre de 2011

COMENTARIOS DE MA. DE LOURDES JIMÈNEZ C. AL CAPÌTULO XVII

"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)

Comentarios de Maria de Lourdes Jimenez Codinach al Cap. XVII, Psiquicamente Enfermo o muy cerca de Dios, del Libro del P. Lenears, Otro Cristianismo es Posible.


Este capitulo que trata sobre el sentido y significado que tiene para el católico hoy en día, la mortificación, el sacrificio y la penitencia como medio de obtener el perdon de Dios por nuestro pecado, nuestra pequeñez y nuestra limitación, coincido con el P. Leaners que no son propias de una concepción del Dios de amor que sabemos por Jesucristo, que es el Dios Cristiano, el Dios Trino y amoroso que se nos da sin condiciones, que es todo misericordia sin limites y amor sin medida, un Dios que no quiere sacrificios ni penitencia de nosotros darnos y mostrarnos su amor y misericordia sin medida, que lo único que quiere para nosotros es una vida en el amor para el prójimo y para nosotros mismos, una vida con sentido y plenitud para todo ser humano. El Dios del perdón condicionado al sacrificio, la auto-humillación y penitencia es un Dios mas humano que divino, es un Dios concebido por el hombre de acuerdo a sus categorías y conceptos humanos, que piensa, actúa y se comporta como un ser superdotado, todopoderoso y soberano, consciente de su grandeza y omnipotencia sobre sus súbditos, que todo lo controla, lo tiene a su servicio y por tanto, lo quiere a su gusto, placer y gozo, por lo que ante cualquier desviación a su plan u orden de vida, le desata en su colera y enojo, y no se contenta hasta que el transgresor confesa su culpa, la expia y se vuelve a someter a sus designios. Ese no es un Dios de amor, sino un Dios soberbio de su poderio y fuerza, enamorado solamente de si mismo y para si mismo, que utliliza a todos los seres de la creación, como sus siervos y subditos, que alaban y embellecen su corte y su reino.





Ese definitivamente no es el Dios que Jesus nos vino a enseñar como el Dios del amor y de la vida plena para sus hijos y criaturas; el Dios que está entre nosotros, que vive en nosotros y que nunca nos abandona, a pesar de que nosotros si lo olvidemos, lo ofendamos o inclusive lo neguemos, por que no lo podemos comprender, abarcar o entender, pero que por Jesucristo sabemos que es el que nos ama por encima de todo, que nos perdona de antemano nuestras fallas y pecado, y que en ese perdón sin condiciones, nos muestra que lo único que quiere para nosotros es una vida plena en el amor a nosotros mismos como a nuestro prójimo, que sea cada vez mas humana, significa que se desarrolle en el amor entre los hombres, en la justicia y la compasión para los que mas lo necesitan y sufren. Esa es la vida plena que Jesus vino a instaurar y la que entendemos como la vida de salvación para la que estamos todos destinados, la vida en el amor de Dios para hoy y para siempre.





Pero esa vida en el amor al prójimo y a nosotros mismos como forma de reflejar el amor de Dios por y en nosotros, y no una vida sujeta a controles y cortapisas que solo dan poder y autoridad a aquellos que nos controlan y vigilan en nombre de un supuesto Dios de amor y del bien supremo, no requiere de una cultura de la redención, de sacrificio, y de expiacion de culpa y de pecado, esto como ya lo señalamos no es congruente ni propio del Dios verdadero que conocimos en Jesus, esa vida en el amor y la compasión por el projimo como por nosotros mismos, requiere de una culltura de entrega y desprendimiento del amor propio por el amor al prójimo, de cuidado y compasión por el desvalido y marginado, de inclusion y aceptacion del otro como diferente a mi mismo, pero que me complelmenta, me acompaña y me hace mas humano, requiere de una cultura de agradecimiento y alabanza a Dios por la vida que nos da y que permite que nosotros la construyamos a nuestro gusto y para el bien de todos, por los innumerables dones y gracia que a cotidiano recibimos y que nos ayudan a hacer de nuestro de camino por la vida, una senda de amor, alegria y bienestar para todos los que vamos juntos en ese camino de plenitud y salvación que es la union plena con ese Dios de amor que parece inconcebible e inalcanzable, pero para el que siempre hemos estado destinados a regresar, y al que regresaremos.





Por estas razones, es que pienso que al cristiano de hoy mas que el Dios que pide sacrificios, de la mortificación, penitencia y reconocimiento de culpas para dispensar su perdón y expiación del pecado, requerimos recrear y reforzar en la vida misma, pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo,a ese Dios de amor incondicional y misericordioso sin medida que quiere para nosotros la vida plena, la vida buena y abundante en amor y compasión por el prójimo, como una forma de alabar y recrear ese amor de Dios en nosotros. No es que se niegue ni se minimize la existencia del pecado y del desamor entre los hombres, que solo daño, alienación y muerte propaga, y que nosotros lo encendemos, y lo fomentamos, sin que después nos podamos salir de ese circulo vicioso por nuestras propias fuerzas, por ello si creo que sabiendo que este mal existe y que nosotros solos no podemos controlar, es que debemos insistir en hacer presente y vivo en nuestra conciencia que con el amor de Dios que vive y actúa en nuestro ser, podemos revertir el mal generado, combatirlo y eliminarlo, y que el camino siempre es compartir el amor de Dios en nosotros con el prójimo, ser compasivo a su dolor y sufrimiento, y hacerme uno con el en ese camino de sanación y recuperación del amor negado o perdido.