"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
APORTACIÓN DE ANA LAURA JIMÉNEZ CODINACH
12-Diciembre-2010
UNA EXPERIENCIA PERSONAL
Soy mexicana, en mi familia aprendí desde chica a honrar y a amar a nuestra Madre de Guadalupe, mi hermana menor nació el 12 de diciembre y fue para mis papás un mensaje de predilección por lo que le pusieron por nombre Guadalupe. Mi papá fundó un colegio en la frontera norte con Estados Unidos con el nombre nahuatl de Juan Diego, Cuauhtlatohuac. Hoy mi hermana es Doctora en Historia y yo soy teóloga, ella y yo amamos a nuestra Madre, creemos en el “milagro guadalupano” entendido como el hecho de que como mexicanos sigamos recurriendo a María en los diversos momentos de nuestra vida a pesar de las influencias de diversas sectas que provienen de Estados Unidos que no creen en ella, a pesar de las grandes injusticias que se han promovido por nuestro gobierno y las clases dominantes, a pesar de nuestra falta de testimonio como cristianos, a pesar de una iglesia que no siempre ha comprendido los sufrimientos especialmente de las familias y que no les ha reconocido su derecho a crecer adultamente en su fe, pero no creemos ni en las apariciones ni en Juan Diego, más bien creemos que unas y otro son un símbolo. Juan Diego lo vemos como el símbolo creado no por el pueblo indígena - muchos de ellos no se identifican con él- sino por quien le interesa crear un perfil del creyente sencillo, sufrido, sin conciencia crítica, manipulable, sumiso totalmente a una jerarquía que con frecuencia no le da su lugar a la mujer, a la esposa, a la madre, pero sí pretende que se puede sustituir el rol único de una madre humana con la maternidad de María que responde a otra dimensión.
Por otra parte, es importante considerar que lo que celebramos los mexicanos oficialmente, es decir, las apariciones de María al indio Juan Diego, no pasa el rigor histórico. Una tradición piadosa, un relato literario no es prueba de existencia histórica. Un personaje literario no tiene existencia física. Los historiadores sabemos que el relato guadalupano es una MARIOFANIA como hay muchísimas en la historia de la Iglesia. Sólo en España hay unas 22 000 mariofanías, es decir, relatos sobre alguna devoción mariana, por ejemplo la de la Virgen del Pilar, Montserrat, la Macarena, etc. Casi todas se refieren a un hecho milagroso: la Virgen de Guadalupe de Extremadura, España, fue rescatadas por un campesino Juan, que oyó música, vio luces y colores en el campo donde la Virgen estaba enterrada, según la tradición, la imagen de madera fue tallada por San Lucas.
Todos los pueblos buscamos tener una identidad que nos distinga de otros. Y qué mejor que ser “pueblo elegido” como Israel de Cristo o México de la Santísima Virgen.
El relato de las “apariciones guadalupanas” más antiguo NO es del siglo XVI. Hoy se sabe que es del siglo XVII. Es el NICAN MOPOHUA (l649) escrito en un “nahuatl eclesiástico” que aún no existía en l531. Hay una serie de cuestiones alrededor de esta tradición que presentan problemas que la crítica interna y el rigor histórico plantean.
NO SE NIEGA LA EXISTENCIA DEL CULTO GUADALUPANO, DE LA FE DE TODO UN PUEBLO, AL CONTRARIO, ALLI ESTA EL MILAGRO. Pero no hay que confundir el amor a Nuestra Señora de Guadalupe con la existencia física de un vidente. Las apariciones de la Virgen, de Cristo o de algún santo, NO SON DOGMAS DE FE. Canonizar equivocadamente a un personaje literario no es dogma, por lo tanto, no está en cuestión la infalibilidad del Papa.
Yo sugeriría que hiciéramos hincapié en EL AMOR DE LOS MEXICANOS PR LA SANTISIMA VIRGEN, EN LO HERMOSO Y PROFUNDO DEL RELATO GUADALUPANO, EN EL MENSAJE DE AMOR QUE EXPRESA, pero que no insistamos, sin prueba auténtica, en la necesidad de apariciones, de una tilma milagrosa pintada por ángeles o por Dios (que no lo es pues tiene varios defectos y ha sido repintada o borrada en partes) y en un vidente físico.
JUAN DIEGO ES UN SIMBOLO EN EL RELATO GUADALUPANO DE UN PUEBLO QUE ACEPTA A MARIA COMO SU MADRE.
En México urge un proceso evangelizador acorde con la modernidad, creo que todos los beneficios que puede traer a la Iglesia el que se le de su lugar, por lo menos en alguna forma, a los indígenas, NO JUSTIFICA el que se declare que es históricamente cierto algo que NO es, o por lo menos que no existen pruebas para decir que es. A los historiadores les corresponde decirnos, para eso están preparados, (entre éstos hay también sacerdotes connotados) si ese acontecimiento fue histórico y muchos de ellos nos dicen que no hay pruebas que lo confirmen, que están de acuerdo en que Juan Diego ha sido un símbolo y que ha habido ciertamente un MILAGRO GUADALUPANO.
De acuerdo con el magisterio de la Iglesia, para que pueda considerarse un hecho como milagro debe ser un acontecimiento exterior, que lo puedan captar los sentidos, que sea histórico, y que quien o quienes lo realizan sean personas históricas, ES DECIR, QUE SE PUEDA PROBAR SU EXISTENCIA HISTORICAMENTE. También es requisito el que a pesar de la existencia histórica de los protagonistas, el hecho no se pueda refutar ni probar por las ciencias humanas, es decir, y que a la vez no constituya un rompimiento de las leyes establecidas por Dios para la existencia del universo, lo cual sería una incongruencia para una persona de fe. Finalmente es un requisito esencial que el contenido del hecho tenga relación directa con el Mensaje Cristiano, que tenga relación con el amor que Dios nos tiene y con su mensaje de salvación.
Esto significa que sí hay milagros pero éstos no son los que generalmente hemos creído que son milagros. Los milagros son muy raros y sin embargo vivimos a diario muchos milagros. EL MENSAJE CRISTIANO, LA COMUNIDAD DE FE y LAS CONDUCTAS QUE SE REALIZAN POR AMOR son verdaderos milagros: se registran en la historia, tienen que ver con el mensaje salvífico que Dios nos envía y no se pueden probar ni refutar por las ciencias humanas, obviamente tampoco constituyen una violación a las leyes del universo.
EL MILAGRO GUADALUPANO, COMO LA GENERACION DE TODA UNA COMUNIDAD DE FE alrededor de la PALABRA DE DIOS CONTENIDA EN EL MENSAJE CRISTIANO EN EL QUE SE ENMARCA EL MENSAJE DE MARIA, sí es manifiesto y registrado en la realidad sensible, lo constituyen todas las conductas de nuestro pueblo creyente alrededor de la devoción a la Sma. Virgen, en su advocación de Guadalupe, y no se pueden explicar ni refutar por las ciencias humanas, tampoco constituye una violación a las leyes del universo.
El MILAGRO GUADALUPANO PUES, CAE DENTRO DE LA CATEGORIA DE MILAGROS QUE LA TEOLOGIA FUNDAMENTAL RECONOCE. Pero la existencia del indio Juan Diego si se le quiere considerar vidente y protagonista de un hecho milagroso, DEBE PRIMERO PODERSE PROBAR.
La existencia histórica de un vidente se debe probar pero las apariciones NUNCA SE PODRAN PROBAR pues son eventos espirituales que no se registran en la historia, aún en el caso de considerarse reales. LA IGLESIA NUNCA HA CONSIDERADO LAS APARICIONES COMO DOGMA DE FE, POR LO TANTO QUIEN NO LAS CREE NO PODRA POR TAL MOTIVO SENTIRSE FUERA DE LA FE DE LA IGLESIA.
Lo que considero más delicado del hecho de seguir enfatizando el fundamento histórico de toda la tradición guadalupana, es que tales afirmaciones van directamente contra la credibilidad de los decretos que ha hecho la Iglesia en nombre de la fe. La fe no se prueba sino por la fe misma, pero en el caso de los milagros la fe se subordina a la prueba histórica de la existencia de quienes los realizaron. Nuestra fe adulta exige que se respete a las ciencias humanas en aquello que corresponde a ellas y exige también que la iglesia nos informe la verdad.
Es más, el hecho mismo de la exigencia de los milagros para poder considerar a una persona santa nos parece algo innecesario sino es que absurdo, ya que la razón de ser de elevar a una persona a los altares es que pueda ser un modelo de vida, que sus virtudes se puedan imitar y no que haya roto las leyes de la naturaleza actuando en forma extraordinaria como es el hecho del “milagro” adjudicado a Juan Diego como último requisito. Tener fe es precisamente creer lo que no vemos, cuando la fe necesita de ver es que NO ES FE. Así que a pesar de los beneficios sociales que pueda traer esta canonización, lo que se perjudica es la base del mensaje cristiano y la fidelidad de la Iglesia como institución a aquello que ella misma ha dicho que constituye el milagro.
Por otro lado, el apoyo social que necesitan los indígenas por parte de la Iglesia es principalmente el que les podemos dar a los indígenas vivos, respetándoles su dignidad como mexicanos y como cristianos y promoviendo su crecimiento.
Yo creo que la forma en que la Iglesia oficial celebra la fiesta de Sta. María de Guadalupe nos afecta a todos como cristianos, como católicos mexicanos, y posiblemente más a los que son historiadores creyentes o a los que somos teólogos y hemos tomado en serio eso de que la teología tiene hoy más que nunca la tarea de purificar la fe, es decir, ir descubriendo lo que realmente es motivo de fe y lo que no lo es.
Como símbolo, como metáfora, como mito, (que no significa que sea mentira) el relato guadalupano puede ser algo y de hecho lo ha sido, providencial para un pueblo al que le faltaba tener algo de qué sentirse orgulloso, pero lo que no estoy de acuerdo, y conmigo muchos estudiosos de la teología, es que la iglesia con su autoridad que ante el pueblo es infalible, diga QUE ES lo que no le corresponde a ella probar y que aquellos a los que sí les corresponde, digan que NO ES o por lo menos que no tienen las pruebas suficientes para decir que es.
Creo también que hoy es urgente rescatar la figura de la María, Madre de Dios y Madre nuestra, rescatarla en nuestra vida diaria, con una fe adulta, verla como alguien que a la cabeza de todos, supo aprovechar lo que Jesús ha hecho por todos nosotros e imitarla y amarla como alguien muy cercano a nosotros, digna de tomarse en cuenta en nuestras diarias decisiones por sus ACTITUDES DE VIDA hoy tan requeridas: su fe, su valentía, su disponibilidad a la voluntad de Dios, su libertad, su actitud de servicio, su búsqueda y su cuestionamiento que no se opusieron a su fe, en fin, muchísimas cosas…
Pero no decir de ella lo que ella no dijo, aunque sea muy bonito y nos suene muy confortador, lo que ella ha hecho en México lo ha hecho en muchas otras partes, para todos indígenas o españoles, pobres o ricos, morenos o blancos. Ella es nuestra Madre y está interesada en hacernos sentir su amor precisamente cuando sufrimos, cuando nos sentimos solos y no tomados en cuenta, cuando otros nos quieren dominar, ella quiere que descubramos el amor que su Hijo nos tiene, por supuesto que sí, pero precisamente lo quiere hacer a través de nosotros, como destinatarios pero también como instrumentos o mensajeros.
A mí, por lo pronto, me gusta pensar como Theilard de Chardin: creo, no por los milagros, sino a pesar de ellos…
Cuernavaca, Morelos, diciembre 12 de 2010.
martes, 22 de febrero de 2011
APORTACIÓN DE ANA LAURA JIMÉNEZ C. AL CAPÍTULO 10
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Creo que la Mariología, o sea la doctrina de la Iglesia sore Marìa, no fué elaborada por mujeres, sino por varones que no estaban casados, por individuos que no tenían relación alguna con el matrimonio, por personas que han creído que su propio estado célibe es de mayor valor que el matrimonio. Sin embargo María fue una mujer casada y parió un hijo. Pero aceptar eso, tal como lo encontramos en las Escrituras, significaría que María llevó una vida ajena al celibato, incluso contraria a el. De ahí que fué preciso reformar la imagen de María que presenta el Nuevo Testamento. Le quitaron el parto del único hijo que le reconocieron, ella no podía dar a luz como las mujeres traen sus hijos al mundo, pues ello habría dañado su “virginidad en el parto” y consiguientemente su “virginidad perpetua”. Para los que elaboraron esta doctrina, el himen de María no se rompió durante el parto, de lo contrario ella estaría tan dañada y mutilada como las demás mujeres que tienen hijos. Así se le ha privado de algo decisivo como mujer y consiguientemente, como ser humano, así a la madre se le priva de su maternidad creyendo con ello excluirla de la maldición que, según los celibatarios, pesa sobre la maternidad normal de las mujeres normales y que es resultado de la maldición del pecado original. . Pero esta maldición es sólo una fantasía neurótico-sexual.
Los celibatarios quisieron pintar una imagen de María que no tuviera nada en común con el retrato de otras mujeres, y ciertamente lo consiguiron, pero con ello desfiguraron un rostro humano hasta hacerlo irreconocible. Es posible que la veneración de una sola mujer pura, frente a todas las otras impuras y en contraste con ellas, pueda servir de ayuda a una existencia celibataria desierta de mujeres, para la que esa ausencia significa con frecuencia una parte de la soledad humana, pero es absolutamente indudable que los celibatarios han causado daños a otras muchas personas con esa pintura. Tal vez haya personas con nostalgia de la imagen de una Reina del cielo, pero es inmensamente mayor el número de las que ansían una persona con formato humano. Cuántos habrían podido encontrar en una representación de María menos milagrosa, pero más verídica, la imagen de una persona verdadera , a éstos se les privó de la posibilidad de tal encuentro al ofrecerles la doctrina de un portento natural incomprensible y, por tanto, carente de significado para la vida real. A causa de ese déficit en la mariología, se imposibilita al cristiano vivir la fe en la medida en que María tiene que ser para él un modelo concreto para su fe. ¿Còmo podrá reconocerse en María una mujer si se canta a María en la letanìa lauretana como la “mater inviolata”? Esto significa que todas las demás madres han sido “violatas” o sea que han padecido violencia.
Ya es hora de que en la teología católica la mariología, que ha estado patas para arriba durante demasiado tiempo, vuelva a encontrar su postura natural. Perdió su postura normal porque se convirtió muy pronto en una teología de varones, incluso celibataria. De ese modo, las deformaciones masculinas del mundo y de sus valores ocuparon en la mariología un espacio determinante. La mariología tradicional no merece el nombre de tal ya que se convirtió en una especie de antimariología, pues aunque se proponía exaltar la grandeza y dignidad de una mujer y pintarla con trazos de ciencia teológica tras un fondo dorado, en realidad se ha desfigurado con dedos toscos lo específico de la dinidad femenina, tanto en María como en todas las mujeres.
Creo que la Mariología, o sea la doctrina de la Iglesia sore Marìa, no fué elaborada por mujeres, sino por varones que no estaban casados, por individuos que no tenían relación alguna con el matrimonio, por personas que han creído que su propio estado célibe es de mayor valor que el matrimonio. Sin embargo María fue una mujer casada y parió un hijo. Pero aceptar eso, tal como lo encontramos en las Escrituras, significaría que María llevó una vida ajena al celibato, incluso contraria a el. De ahí que fué preciso reformar la imagen de María que presenta el Nuevo Testamento. Le quitaron el parto del único hijo que le reconocieron, ella no podía dar a luz como las mujeres traen sus hijos al mundo, pues ello habría dañado su “virginidad en el parto” y consiguientemente su “virginidad perpetua”. Para los que elaboraron esta doctrina, el himen de María no se rompió durante el parto, de lo contrario ella estaría tan dañada y mutilada como las demás mujeres que tienen hijos. Así se le ha privado de algo decisivo como mujer y consiguientemente, como ser humano, así a la madre se le priva de su maternidad creyendo con ello excluirla de la maldición que, según los celibatarios, pesa sobre la maternidad normal de las mujeres normales y que es resultado de la maldición del pecado original. . Pero esta maldición es sólo una fantasía neurótico-sexual.
Los celibatarios quisieron pintar una imagen de María que no tuviera nada en común con el retrato de otras mujeres, y ciertamente lo consiguiron, pero con ello desfiguraron un rostro humano hasta hacerlo irreconocible. Es posible que la veneración de una sola mujer pura, frente a todas las otras impuras y en contraste con ellas, pueda servir de ayuda a una existencia celibataria desierta de mujeres, para la que esa ausencia significa con frecuencia una parte de la soledad humana, pero es absolutamente indudable que los celibatarios han causado daños a otras muchas personas con esa pintura. Tal vez haya personas con nostalgia de la imagen de una Reina del cielo, pero es inmensamente mayor el número de las que ansían una persona con formato humano. Cuántos habrían podido encontrar en una representación de María menos milagrosa, pero más verídica, la imagen de una persona verdadera , a éstos se les privó de la posibilidad de tal encuentro al ofrecerles la doctrina de un portento natural incomprensible y, por tanto, carente de significado para la vida real. A causa de ese déficit en la mariología, se imposibilita al cristiano vivir la fe en la medida en que María tiene que ser para él un modelo concreto para su fe. ¿Còmo podrá reconocerse en María una mujer si se canta a María en la letanìa lauretana como la “mater inviolata”? Esto significa que todas las demás madres han sido “violatas” o sea que han padecido violencia.
Ya es hora de que en la teología católica la mariología, que ha estado patas para arriba durante demasiado tiempo, vuelva a encontrar su postura natural. Perdió su postura normal porque se convirtió muy pronto en una teología de varones, incluso celibataria. De ese modo, las deformaciones masculinas del mundo y de sus valores ocuparon en la mariología un espacio determinante. La mariología tradicional no merece el nombre de tal ya que se convirtió en una especie de antimariología, pues aunque se proponía exaltar la grandeza y dignidad de una mujer y pintarla con trazos de ciencia teológica tras un fondo dorado, en realidad se ha desfigurado con dedos toscos lo específico de la dinidad femenina, tanto en María como en todas las mujeres.
APORTACIÓN DE ELISA ZEAVERT AL CAPÍTULO X
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
MARIA MADRE DE JESUS
ALABA TODO MI SER LA GRANDEZA DEL SEÑOR Y MI ESPIRITU SE LLENA DE GOZO…..
Esta frase, me invoca a esta gran mujer, llena del Espíritu de Dios, ella fue elegida para ser la Madre de Jesús, Dios, la amó siempre, por la grandeza de su ser, por su disponibilidad, humildad, sencillez, espiritualidad, de quien sino, Jesús iba a tomar todo su carisma humano.
En relación a la concepción de Jesús., siempre he pensado en la maravilla que es la creación del ser humano, y la posibilidad de la mujer de ser cocreadora con Dios en dar a luz….es maravilloso, y en que momento Dios le iba a quitar esta experiencia tan hermosa como el concebir por amor….me imagino, que en esta concepción se involucró todo el ser de MARIA como el de JOSE., las escrituras hablan de la descendencia de Jesús de la Casa de David, y José era de la Casa de David, nunca me quedó claro esta descendencia…..
Vuelvo a recordar lo que en capítulos anteriores sobre el énfasis en el lenguaje, en las palabras y los acontecimientos en la Vida de Jesús, cuando el mensaje que Dios nos envia es de Amor y de Vida, y de cómo descubrir la Fuente de Su Amor para conectarnos como lo hizo Maria, José y Jesús..
Yo venero a la Virgen María desde pequeña, le he encomendado a todos los que amo, he sentido su Presencia en los momentos alegres y tristes, porque, como mujer siento que ella entiende mi condición, es verdad es la imagen de ternura preocupación intercesión, ella cuidó con amor de Jesús, y lo conoce en su parte humana, por ello, muchas veces me dirijo a ella en su papel de mediadora….
Ella me ha enseñado con sus actitudes, humildad y su sencillez, a seguir la Voluntad de Dios,.y el sufrimiento que como madre vivió al lado de Jesús en la cruz.
Si creo que así como el MAGNIFICAT expresa un ser lleno de la Gracia de Dios así ella, lleno todo su Ser de la Luz de Dios.
Ya es hora de ver la grandiosidad de su ser sin tantas vestimentas…¡
MARIA MADRE DE JESUS
ALABA TODO MI SER LA GRANDEZA DEL SEÑOR Y MI ESPIRITU SE LLENA DE GOZO…..
Esta frase, me invoca a esta gran mujer, llena del Espíritu de Dios, ella fue elegida para ser la Madre de Jesús, Dios, la amó siempre, por la grandeza de su ser, por su disponibilidad, humildad, sencillez, espiritualidad, de quien sino, Jesús iba a tomar todo su carisma humano.
En relación a la concepción de Jesús., siempre he pensado en la maravilla que es la creación del ser humano, y la posibilidad de la mujer de ser cocreadora con Dios en dar a luz….es maravilloso, y en que momento Dios le iba a quitar esta experiencia tan hermosa como el concebir por amor….me imagino, que en esta concepción se involucró todo el ser de MARIA como el de JOSE., las escrituras hablan de la descendencia de Jesús de la Casa de David, y José era de la Casa de David, nunca me quedó claro esta descendencia…..
Vuelvo a recordar lo que en capítulos anteriores sobre el énfasis en el lenguaje, en las palabras y los acontecimientos en la Vida de Jesús, cuando el mensaje que Dios nos envia es de Amor y de Vida, y de cómo descubrir la Fuente de Su Amor para conectarnos como lo hizo Maria, José y Jesús..
Yo venero a la Virgen María desde pequeña, le he encomendado a todos los que amo, he sentido su Presencia en los momentos alegres y tristes, porque, como mujer siento que ella entiende mi condición, es verdad es la imagen de ternura preocupación intercesión, ella cuidó con amor de Jesús, y lo conoce en su parte humana, por ello, muchas veces me dirijo a ella en su papel de mediadora….
Ella me ha enseñado con sus actitudes, humildad y su sencillez, a seguir la Voluntad de Dios,.y el sufrimiento que como madre vivió al lado de Jesús en la cruz.
Si creo que así como el MAGNIFICAT expresa un ser lleno de la Gracia de Dios así ella, lleno todo su Ser de la Luz de Dios.
Ya es hora de ver la grandiosidad de su ser sin tantas vestimentas…¡
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COMENTARIOS DE ELISA ZEAVERT SOBRE CAP. X
APORTACIÓN A LOS ESCRITOS ENVIADOS... DE ELISA ZEAVERT
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Comentarios de los escritos enviados.
Estos escritos, me han ayudado a entender, que los tiempos que estamos viviendo van un marcar un nuevo periodo dentro de nuestro historia, Esta nueva ola como nos dice “Alvin Toffler” se da como un proceso de cambio, que poco a poco se manifiesta, primero en la sociedades industriales de conocimiento, que están marcando características muy claras de esta nueva era, que yo los ubico como síntomas, como es la violencia, el abuso de las drogas, la falta de un significado de la existencia, las crisis económicas, marcadas por el poder económico de unos cuantos, la individualidad, etc… Todos nos damos cuenta, que si esta situación prevalece el mundo no podrá subsistir, pero también, vemos una parte luminosa, con las jóvenes generaciones, que en búsqueda de soluciones, encuentran nuevos retos y desafíos, que nos hacen ver, que no estamos solos.y que los cambios ya se están dando,,, miles de personas se comunican en la red social, proponiendo nuevas formas de relacionarnos, de humanizarnos….Pero qué pasa con nuestro país, cuya religión siempre ha sido un aspecto importante en su vida, las costumbres, las tradiciones, los ritos de muchos poblados, no pueden cambiar de la noche a la mañana, El marco de referencia que dio origen a muchos de nuestros comportamientos, nos lleva a observar, escuchar, analizar lo que está pasando dentro y fuera de nosotros….la nueva Teología nos da nuevos paradigmas, que nos llevan a cambios de muchas conductas y costumbres que nos sacan de nuestra comodidad, y nos viene un sentimiento de inestabilidad ante los cambios que se dan de una manera acelerada… Tengo muchas costumbres arraigadas, y que de una manera u otra, que son parte de mi historia, de la educación, cultura, el deber de asistir los domingos a misa, el de la búsqueda de los sacramentos el bautizo, primera comunión confirmación matrimonio…. Preocupados por que se celebren estos ritos…a veces, han perdido el verdadero significado, pues lo que menos importa es la Fe. La cultura mexicana, es conservadora, es tradicionalista, y cae en ritos que se van heredando de padres a hijos, que se hacen en función de conservar la tradición familiar, las jóvenes generaciones, que son más congruentes con su manera de pensar, no las siguen, no le ven el sentido, y poco a poco se han ido perdiendo. La religión debe dejar de ser un rito, una tradición, una costumbre, debe ocupar el centro de la vida del ser humano, en la búsqueda de significados profundos que lo lleven a humanizar el mundo que lo rodea.
Comentarios de los escritos enviados.
Estos escritos, me han ayudado a entender, que los tiempos que estamos viviendo van un marcar un nuevo periodo dentro de nuestro historia, Esta nueva ola como nos dice “Alvin Toffler” se da como un proceso de cambio, que poco a poco se manifiesta, primero en la sociedades industriales de conocimiento, que están marcando características muy claras de esta nueva era, que yo los ubico como síntomas, como es la violencia, el abuso de las drogas, la falta de un significado de la existencia, las crisis económicas, marcadas por el poder económico de unos cuantos, la individualidad, etc… Todos nos damos cuenta, que si esta situación prevalece el mundo no podrá subsistir, pero también, vemos una parte luminosa, con las jóvenes generaciones, que en búsqueda de soluciones, encuentran nuevos retos y desafíos, que nos hacen ver, que no estamos solos.y que los cambios ya se están dando,,, miles de personas se comunican en la red social, proponiendo nuevas formas de relacionarnos, de humanizarnos….Pero qué pasa con nuestro país, cuya religión siempre ha sido un aspecto importante en su vida, las costumbres, las tradiciones, los ritos de muchos poblados, no pueden cambiar de la noche a la mañana, El marco de referencia que dio origen a muchos de nuestros comportamientos, nos lleva a observar, escuchar, analizar lo que está pasando dentro y fuera de nosotros….la nueva Teología nos da nuevos paradigmas, que nos llevan a cambios de muchas conductas y costumbres que nos sacan de nuestra comodidad, y nos viene un sentimiento de inestabilidad ante los cambios que se dan de una manera acelerada… Tengo muchas costumbres arraigadas, y que de una manera u otra, que son parte de mi historia, de la educación, cultura, el deber de asistir los domingos a misa, el de la búsqueda de los sacramentos el bautizo, primera comunión confirmación matrimonio…. Preocupados por que se celebren estos ritos…a veces, han perdido el verdadero significado, pues lo que menos importa es la Fe. La cultura mexicana, es conservadora, es tradicionalista, y cae en ritos que se van heredando de padres a hijos, que se hacen en función de conservar la tradición familiar, las jóvenes generaciones, que son más congruentes con su manera de pensar, no las siguen, no le ven el sentido, y poco a poco se han ido perdiendo. La religión debe dejar de ser un rito, una tradición, una costumbre, debe ocupar el centro de la vida del ser humano, en la búsqueda de significados profundos que lo lleven a humanizar el mundo que lo rodea.
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COMENTARIOS A VARIOS ESCRITOS ENVIADOS
domingo, 13 de febrero de 2011
APORTACIÒN AL CAPÌTULO IX DE ANA LAURA J IMÈNEZ C.
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
El capítulo 9 nos ha introducido más profundamente que cualquier otro del libro en lo que se ha llamado “el misterio fundante de nuestra fe”, es decir el misterio trinitario, a mí este capítulo me ha parecido apasionante, valiente y purificador de mitos que se habían venido incrustando precisamente en el corazón mismo de nuestra fe. Tuve la fortuna de estudiar aquí en México, la Teología Fundamental con el P. Peter Knauer, S. J., conocido teólogo alemán que durante 27 años fue profesor de esta materia en la Universidad Jesuita de Sankt Georgen, en Frankfurt am Main, Alemania. En el centro de la obra de este teólogo se desarrolla una ontología relacional con la que reemplaza la tradicional ontología de substancia griega. El resultado de este viraje ontológico es una novedosa teología fundamental ecuménica, que permite la reinterpretación de la fe cristiana y de su contenido dogmático. El P. Knauer define la fe como “la comunión con Dios en la comunión entre nosotros”.
Knauer cambia el presupuesto filosófico fundamental de una ontología de substancia por una ontología relacional, según la cual, LA RELACIÓN CONSTITUYE LA SUBSTANCIA DE TODO LO CREADO. El universo es, en su propia realidad, «total relación a ... / en total distinción de ...». ¿A qué somos relacionados? A una realidad que sólo puede definirse diciendo que nada podría existir sin ella. Esta realidad la llamamos «Dios». Dios es «sin quien nada existe». . Sólo hablamos verdaderamente de Dios cuando reconocemos que le debemos todo nuestro ser. Ser creado es como una relación subsistente, es decir, una relación que no se añade a un sujeto, sino que es idéntica con su sujeto y lo constituye.
Sin embargo, Knauer nos hace ver que estamos tan condicionados por la ontología griega de substancia que ingresó en el pensamiento teológico cristiano desde el siglo II, que implica mucho trabajo dejarla de lado. Esta dificultad es mayor en cuanto que el precondicionamiento filosófico suele ser inconsciente y, cuando esto es así, también suele ser incuestionable.
Para Knauer la fe consiste en el reconocimiento de que estamos acogidos en el amor de Dios, su centro consiste en que Dios se nos da a sí mismo. Su punto de partida es el encuentro con el anuncio cristiano. Este anuncio pide que se le escuche y que se le preste atención porque reclama poder liberar al ser humano del poder de aquella angustia que es la causa de todo mal en el mundo. El comprender la creación como algo totalmente referido a Dios pero totalmente diferente de, nos lleva a una ontología desacostumbrada pero indispensable par entender hoy el anuncio cristiano., no solo hay relaciones accidentes que se agreguen a su sujeto, sino que la REALIDAD CREADA ES, ELLA MISMA, UNA RELACIÓN que constituye el ser del sujeto.
El anuncio cristiano pretende ser palabra de Dios y así, relación de Dios con nosotros, esta relación consiste en que desde el principio estamos adentrados en un amor eterno de Dios. Para dar a entender nuestra comunión con Dios, el anuncio cristiano habla de la trinidad de Dios. Dice que el único Dios existe como tres modos de autopresencia diferentes entre sí y diversamente mediadas entre sí, tres modos de relacionarse Dios consigo mismo. La interrelación de estos tres modos de autopresencia de Dios, que llamamos personas, puede describirse así: el Padre es sin origen, una autopresencia originaria de la única realidad de Dios, el Hijo recibe todo lo que es o tiene del Padre y es también autopresencia de la única realidad de Dios, autopresencia que supone la primera, y . el Espíritu Santo que es el amor eterno y mutuo entre el >Padre y el Hijo es una tercera autopresencia de la única realidad e Dios, esta tercera presupone la del Padre y la del Hijo. Porque somos persona, es decir porque somos capacidad de autopresencia, de hacernos presentes a nosotros mismos, de relacionarnos con nosotros mismos, apuntamos también hacia Dios desde esa capacidad.
Hablamos de la trinidad de Dios, siempre en forma analógica, “totalmente relacionada a pero totalmente diferente de …”, para poder decir que el mundo, DESDE EL PRIMER MOMENTO DE SU EXISTENCIA, HA SIDO CREADO AL INTERIOR DEL AMOR DEL PADRE AL HIJO, el amor de Dios al mundo es EL AMOR ETERNO DEL PADRE AL HIJO Y NO DEPENDE DE CONDICIONES CREADAS. Precisamente por eso es confiable. El Padre, en nuestra oración, escucha a su propio Hijo. Orar en el nombre de Jesús significa responder a la palabra de Dios, dirigirse a Dios como a aquel de quien sabemos que su amor nos envuelve. La trinidad de Dios se llama un “misterio de fe” en el sentido de que no puede desprenderse del mundo, El mundo por tanto, no es la medida del amor de Dios al mundo, y por eso, este amor tampoco puede ser medido a partir del mundo. El hecho de que estemos adentrados en el amor del Padre al Hijo, que es el Espíritu Santo, necesita ser “AGREGADO” a nuestro mundo, y la verdad de esta palabra sólo puede ser reconocida en la fe, de la que dice el anuncio cristiano que es estar lleno del Espíritu Santo. Por todo lo anterior, el concepto del misterio de fe no tiene nada que ver con dificultades lógicas o contradicciones. Para hablar del misterio de la fe y su desdoblamiento en una serie de dogmas, nos apoyamos en una palabra que quiere darnos certeza interior. Por esto mismo es imposible que un misterio de fe sea algo incomprensible.
EN LA FE SE TRATA DE QUE HEMOS SIDO CREADOS AL INTERIOR DEL AMOR DE DIOS A DIOS, esto significa que algo creado no puede ser la medida del amor de Dios, por consiguiente, no podemos hacer nada para alcanzarlo y tampoco podemos hacer nada para evitarlo, tampoco nuestro bienestar es su medida.
De todo lo anterior yo deduzco que mi Dios es relacional, que se relaciona consigo mismo, que yo soy porque estoy relacionada a él, que El quiere que yo me relacione con él en forma consciente y que me invita a relacionarme con mis hermanos para descubrir quién soy y quién es El pero en forma experiencial.
El capítulo 9 nos ha introducido más profundamente que cualquier otro del libro en lo que se ha llamado “el misterio fundante de nuestra fe”, es decir el misterio trinitario, a mí este capítulo me ha parecido apasionante, valiente y purificador de mitos que se habían venido incrustando precisamente en el corazón mismo de nuestra fe. Tuve la fortuna de estudiar aquí en México, la Teología Fundamental con el P. Peter Knauer, S. J., conocido teólogo alemán que durante 27 años fue profesor de esta materia en la Universidad Jesuita de Sankt Georgen, en Frankfurt am Main, Alemania. En el centro de la obra de este teólogo se desarrolla una ontología relacional con la que reemplaza la tradicional ontología de substancia griega. El resultado de este viraje ontológico es una novedosa teología fundamental ecuménica, que permite la reinterpretación de la fe cristiana y de su contenido dogmático. El P. Knauer define la fe como “la comunión con Dios en la comunión entre nosotros”.
Knauer cambia el presupuesto filosófico fundamental de una ontología de substancia por una ontología relacional, según la cual, LA RELACIÓN CONSTITUYE LA SUBSTANCIA DE TODO LO CREADO. El universo es, en su propia realidad, «total relación a ... / en total distinción de ...». ¿A qué somos relacionados? A una realidad que sólo puede definirse diciendo que nada podría existir sin ella. Esta realidad la llamamos «Dios». Dios es «sin quien nada existe». . Sólo hablamos verdaderamente de Dios cuando reconocemos que le debemos todo nuestro ser. Ser creado es como una relación subsistente, es decir, una relación que no se añade a un sujeto, sino que es idéntica con su sujeto y lo constituye.
Sin embargo, Knauer nos hace ver que estamos tan condicionados por la ontología griega de substancia que ingresó en el pensamiento teológico cristiano desde el siglo II, que implica mucho trabajo dejarla de lado. Esta dificultad es mayor en cuanto que el precondicionamiento filosófico suele ser inconsciente y, cuando esto es así, también suele ser incuestionable.
Para Knauer la fe consiste en el reconocimiento de que estamos acogidos en el amor de Dios, su centro consiste en que Dios se nos da a sí mismo. Su punto de partida es el encuentro con el anuncio cristiano. Este anuncio pide que se le escuche y que se le preste atención porque reclama poder liberar al ser humano del poder de aquella angustia que es la causa de todo mal en el mundo. El comprender la creación como algo totalmente referido a Dios pero totalmente diferente de, nos lleva a una ontología desacostumbrada pero indispensable par entender hoy el anuncio cristiano., no solo hay relaciones accidentes que se agreguen a su sujeto, sino que la REALIDAD CREADA ES, ELLA MISMA, UNA RELACIÓN que constituye el ser del sujeto.
El anuncio cristiano pretende ser palabra de Dios y así, relación de Dios con nosotros, esta relación consiste en que desde el principio estamos adentrados en un amor eterno de Dios. Para dar a entender nuestra comunión con Dios, el anuncio cristiano habla de la trinidad de Dios. Dice que el único Dios existe como tres modos de autopresencia diferentes entre sí y diversamente mediadas entre sí, tres modos de relacionarse Dios consigo mismo. La interrelación de estos tres modos de autopresencia de Dios, que llamamos personas, puede describirse así: el Padre es sin origen, una autopresencia originaria de la única realidad de Dios, el Hijo recibe todo lo que es o tiene del Padre y es también autopresencia de la única realidad de Dios, autopresencia que supone la primera, y . el Espíritu Santo que es el amor eterno y mutuo entre el >Padre y el Hijo es una tercera autopresencia de la única realidad e Dios, esta tercera presupone la del Padre y la del Hijo. Porque somos persona, es decir porque somos capacidad de autopresencia, de hacernos presentes a nosotros mismos, de relacionarnos con nosotros mismos, apuntamos también hacia Dios desde esa capacidad.
Hablamos de la trinidad de Dios, siempre en forma analógica, “totalmente relacionada a pero totalmente diferente de …”, para poder decir que el mundo, DESDE EL PRIMER MOMENTO DE SU EXISTENCIA, HA SIDO CREADO AL INTERIOR DEL AMOR DEL PADRE AL HIJO, el amor de Dios al mundo es EL AMOR ETERNO DEL PADRE AL HIJO Y NO DEPENDE DE CONDICIONES CREADAS. Precisamente por eso es confiable. El Padre, en nuestra oración, escucha a su propio Hijo. Orar en el nombre de Jesús significa responder a la palabra de Dios, dirigirse a Dios como a aquel de quien sabemos que su amor nos envuelve. La trinidad de Dios se llama un “misterio de fe” en el sentido de que no puede desprenderse del mundo, El mundo por tanto, no es la medida del amor de Dios al mundo, y por eso, este amor tampoco puede ser medido a partir del mundo. El hecho de que estemos adentrados en el amor del Padre al Hijo, que es el Espíritu Santo, necesita ser “AGREGADO” a nuestro mundo, y la verdad de esta palabra sólo puede ser reconocida en la fe, de la que dice el anuncio cristiano que es estar lleno del Espíritu Santo. Por todo lo anterior, el concepto del misterio de fe no tiene nada que ver con dificultades lógicas o contradicciones. Para hablar del misterio de la fe y su desdoblamiento en una serie de dogmas, nos apoyamos en una palabra que quiere darnos certeza interior. Por esto mismo es imposible que un misterio de fe sea algo incomprensible.
EN LA FE SE TRATA DE QUE HEMOS SIDO CREADOS AL INTERIOR DEL AMOR DE DIOS A DIOS, esto significa que algo creado no puede ser la medida del amor de Dios, por consiguiente, no podemos hacer nada para alcanzarlo y tampoco podemos hacer nada para evitarlo, tampoco nuestro bienestar es su medida.
De todo lo anterior yo deduzco que mi Dios es relacional, que se relaciona consigo mismo, que yo soy porque estoy relacionada a él, que El quiere que yo me relacione con él en forma consciente y que me invita a relacionarme con mis hermanos para descubrir quién soy y quién es El pero en forma experiencial.
APORTACIÒN DE MA. DE LOURDES JIMÈNEZ AL CAPÌTULO IX
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Comentarios al Capitulo 9 del P. Leaners.
Las palabras del P. Leaners al inicio de este capitulo 9, señalando que quiere subrayar, para tranquilidad de todos los que en el capitulo 8 nos sentimos inconformes y aterrados con su contenido, que "Jesus sigue siendo para nosotros el Alfa y la Omega y que Jesus es la manera humana como el Dios trascendente se vuelve visible y que la maravillosa formula del cuarto evangelio,
Yo tampoco creo que se venga abajo el concepto del Dios Trino, por el contrario, con Jesus mas que nunca se le hace evidente al hombre que nuestro Dios es relacional, que se realiza en el hijo, por el amor del espiritu, y que en ese abrazo trinitario, existimos los hombres y participamos de Dios desde siempre, hemos sido creados en ese abrazo trinitario, independientemente de que lo aceptemos o no, por lo que el esta en nosotros y nosotros en el, solo que su presencia no es explicable en términos humanos, de ahi la belleza del MIsterio que vino a hacer evidente la encarnacion, el nacimiento, vida, muerte y resurreccion de Jesus de Nazareth, y no de cualquier otro ser humano en el que esa presencia nos corresponde como creatura de su obra y creación, por lo mismo Jesus viene a hacer esto evidente no solo para el pueblo de Israel al que Él histórica y humanamente pertenece, sino a toda la humanidad anterior o posterior al milagro fundante que es Jesucristo.
Concedo que la doctrina trinitaria del magisterio de la Iglesia, es un laberinto imposible de clarificar, sin embargo para las generaciones de los Concilios de Nicea, Calcedonia y Trento fueron palabras humanas que lograron apaciguar el deseo racional de comprender lo incomprensible, pero que por muchos siglos fué lo que prevaleció en la vida de la Iglesia, y que sin lugar a dudas la fortaleció y mantuvo unida.. No olvidemos que el afán racionalizante es algo que traemos con nosotros en la cultura occidental como un DNA de nuestro ser, sin embargo, la grandeza de Dios, el Misterio que es la realidad divina en su forma relacional o trina, es algo que hoy prevalece sobre la explicación racional, es algo que los cristianos tenemos que saber comunicar y compartir con los demás, para lo cual no es importante o necesario describir a Dios y su paso por la tierra a través de Jesus de Nazareth, sino que es suficiente analizar los hechos de la vida de Jesus, conocer las viviencias de sus apostoles y de las primeras generaciones de cristianos para poder revivir, que no comprender, porque es que con Jesus se le hace al hombre claro esa participación divina que todos tenemos con Dios y como esa relación existe desde el primer día de nuestra existencia hasta el el ultimo en que nos refundimos en el.
Por ultimo no estoy de acuerdo con Leaners cuando dice que "Mas allá de este texto de confesión de fe, el Espíritu ocupa un lugar muy pequeño en la vida de la fe de los cristianos", pienso que mas bien con excepción de la Confesión de Fe y de la persinación de Dios en la forma que aun lo seguimos haciendo, son formulas de la Iglesia y su magisterio en el que resaltan la presencia del espiríitu, mientras que en la vida del cristiano cotidiana, lo que más se deja sentir, que no ver o razonar, es ese Espíritu vivo en nuestros corazones, que parece que está dirigiendo y protegiendo u orientando nuestra vida".
Comentarios al Capitulo 9 del P. Leaners.
Las palabras del P. Leaners al inicio de este capitulo 9, señalando que quiere subrayar, para tranquilidad de todos los que en el capitulo 8 nos sentimos inconformes y aterrados con su contenido, que "Jesus sigue siendo para nosotros el Alfa y la Omega y que Jesus es la manera humana como el Dios trascendente se vuelve visible y que la maravillosa formula del cuarto evangelio,
Yo tampoco creo que se venga abajo el concepto del Dios Trino, por el contrario, con Jesus mas que nunca se le hace evidente al hombre que nuestro Dios es relacional, que se realiza en el hijo, por el amor del espiritu, y que en ese abrazo trinitario, existimos los hombres y participamos de Dios desde siempre, hemos sido creados en ese abrazo trinitario, independientemente de que lo aceptemos o no, por lo que el esta en nosotros y nosotros en el, solo que su presencia no es explicable en términos humanos, de ahi la belleza del MIsterio que vino a hacer evidente la encarnacion, el nacimiento, vida, muerte y resurreccion de Jesus de Nazareth, y no de cualquier otro ser humano en el que esa presencia nos corresponde como creatura de su obra y creación, por lo mismo Jesus viene a hacer esto evidente no solo para el pueblo de Israel al que Él histórica y humanamente pertenece, sino a toda la humanidad anterior o posterior al milagro fundante que es Jesucristo.
Concedo que la doctrina trinitaria del magisterio de la Iglesia, es un laberinto imposible de clarificar, sin embargo para las generaciones de los Concilios de Nicea, Calcedonia y Trento fueron palabras humanas que lograron apaciguar el deseo racional de comprender lo incomprensible, pero que por muchos siglos fué lo que prevaleció en la vida de la Iglesia, y que sin lugar a dudas la fortaleció y mantuvo unida.. No olvidemos que el afán racionalizante es algo que traemos con nosotros en la cultura occidental como un DNA de nuestro ser, sin embargo, la grandeza de Dios, el Misterio que es la realidad divina en su forma relacional o trina, es algo que hoy prevalece sobre la explicación racional, es algo que los cristianos tenemos que saber comunicar y compartir con los demás, para lo cual no es importante o necesario describir a Dios y su paso por la tierra a través de Jesus de Nazareth, sino que es suficiente analizar los hechos de la vida de Jesus, conocer las viviencias de sus apostoles y de las primeras generaciones de cristianos para poder revivir, que no comprender, porque es que con Jesus se le hace al hombre claro esa participación divina que todos tenemos con Dios y como esa relación existe desde el primer día de nuestra existencia hasta el el ultimo en que nos refundimos en el.
Por ultimo no estoy de acuerdo con Leaners cuando dice que "Mas allá de este texto de confesión de fe, el Espíritu ocupa un lugar muy pequeño en la vida de la fe de los cristianos", pienso que mas bien con excepción de la Confesión de Fe y de la persinación de Dios en la forma que aun lo seguimos haciendo, son formulas de la Iglesia y su magisterio en el que resaltan la presencia del espiríitu, mientras que en la vida del cristiano cotidiana, lo que más se deja sentir, que no ver o razonar, es ese Espíritu vivo en nuestros corazones, que parece que está dirigiendo y protegiendo u orientando nuestra vida".
APORTACIÒN DE MA. DE LOURDES JIMÈNEZ C. AL CAPÌTULO 8, 2a. parte.
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
2a parte de los comentarios al capitulo 8o del Libro del P. Leaners:
Dice Leaners en el capitulo 8o de su libro, que "es de admirar la tozudez con que durante varios decenios, los teologos de entonces trataron de reconciliar el monoteismo judío con el politeismo helenistico!" y, añade, que la "Ciencia historica moderna y la critica bíblica han puesto en claro la relatividad de esos resultados, claridad que no explica ni esclarece sino que meramente afirma sin fundamentar".
Pienso que la generalidad de esos teologos que tienen que defender y explicar su fe, su viviencia de Dios que ha transformado al mundo que conoció a Jesus y su testimonio de vida, es precisamente lograr encontrar en el laberinto del lenguaje humano, una explicación plausible del ser de Jesús a un mundo que, más que moverse por la experiencia vivencial, se quiere dar una explicación por la mente y racional, y así, tomando de uno y de otro mundo Nicea define el primer credo que pronuncia solemnemente la divinidad deJesus y que es la forma racional de confirmar lo que los primeros cristianos y contemporáneos de Cristo, vivenciaron con su paso y que transformó sus vidas para lanzarce al envio y tratar de compartir la forma en que Jesus transformo sus vidas y los hizo mejores y mas satisfechos, mas plenos seres humanos en hermandad con otros seres humanos.
Creo que si no sustentamos nuestra fe en esta vivencia del encuentro de Dios Padre en Cristo su hijo, por el espíritu entre los tres, no hemos acabado de aquilatar el milagro transformador del mundo que es Jesus de Nazaret, y su división de la histórica humana en dos eras, una anterior a su presencia, y la nueva era, la era del Reino de Dios entre nosotros, que vino a ser realidad Jesus, el Emanuel, el Dios entre nosotros y como nosotros.
Estoy de acuerdo con Leaners, en que la comunidad cristiana trató de expresar razonablemente aquello que no entendian, que no sabìan como expresar, que superaba a las palabras, y que al hecerlo, por deficiente que nos pueda parecer hoy, logró comunicar al mundo del Imperio, inmerso en una mentalidad griega y helenista, el significado de este encuentro inefable e indecible, sanador y dador de vida que era el Jesus hist-orico, el Jesus Dios, el Dios encarnado que era Jesus-Yahve-Dios Unico y Todopoderoso.
Dice Leaners que Jesus no es Yahvé, sino una "fuente trascendente de salvación y de renovación" y que "supera todas las cosas" pero añade que "Lo esencial no es que a Jesus se le reconozca o atribuya la categoria conceptual de Dios, sino la confesión de que sustentamos nuestra esperanza de salvación absolutamente en nuestra fé en él, por que reconocemos en el el acercamiento salvador de Dios y recibimos realmente esta salvación de él". Y yo me pregunto, ¿que es esto de fuente de salvación y renovación trascendente, que supere todo lo creado, que no sea la obra de Dios y no de un mero hombre, por excepcional que sea dicho hombre" y considerando que lo que Jesus viene a encarnar es nada menos que el Dios de Israel, el Dios que es. el Sadday o Yahvé, para el pueblo judio y para Jesus hombre Judio creyente y conocedor profundo de la ley, no me queda duda, que en Jesus se encarna ese Dios de Israel, y se hace realidad el tan esperado Emanuel o Dios entre nosotros que ya anunciaba el antiguo testamento, pues la salvación tiene que ser don de Dios y no de humano alguno.
Los cristianos no podemos negar en mi opinion, que pueden ser muchos los caminos válidos y seguros de llegar a Dios, y que no es solo exclusividad del Cristiano el obtener la salvación, pero lo que también sabemos por fe y por experiencia directa es que Jesucristo es el camino y es la luz que nos lleva a la vida eterna, a la vida plena en comunión total con el Dios vivo, el único y verdadero Dios creador de todo lo existente, y nuestro padre. Luego entonces para un cristiano no solo es importante sino fundamental la certeza de que Jesus es Dios, es el Dios Trino encarnado y ubicado en un momento de la historia humana, para venir a enseñarnos el camino de salvación.
2a parte de los comentarios al capitulo 8o del Libro del P. Leaners:
Dice Leaners en el capitulo 8o de su libro, que "es de admirar la tozudez con que durante varios decenios, los teologos de entonces trataron de reconciliar el monoteismo judío con el politeismo helenistico!" y, añade, que la "Ciencia historica moderna y la critica bíblica han puesto en claro la relatividad de esos resultados, claridad que no explica ni esclarece sino que meramente afirma sin fundamentar".
Pienso que la generalidad de esos teologos que tienen que defender y explicar su fe, su viviencia de Dios que ha transformado al mundo que conoció a Jesus y su testimonio de vida, es precisamente lograr encontrar en el laberinto del lenguaje humano, una explicación plausible del ser de Jesús a un mundo que, más que moverse por la experiencia vivencial, se quiere dar una explicación por la mente y racional, y así, tomando de uno y de otro mundo Nicea define el primer credo que pronuncia solemnemente la divinidad deJesus y que es la forma racional de confirmar lo que los primeros cristianos y contemporáneos de Cristo, vivenciaron con su paso y que transformó sus vidas para lanzarce al envio y tratar de compartir la forma en que Jesus transformo sus vidas y los hizo mejores y mas satisfechos, mas plenos seres humanos en hermandad con otros seres humanos.
Creo que si no sustentamos nuestra fe en esta vivencia del encuentro de Dios Padre en Cristo su hijo, por el espíritu entre los tres, no hemos acabado de aquilatar el milagro transformador del mundo que es Jesus de Nazaret, y su división de la histórica humana en dos eras, una anterior a su presencia, y la nueva era, la era del Reino de Dios entre nosotros, que vino a ser realidad Jesus, el Emanuel, el Dios entre nosotros y como nosotros.
Estoy de acuerdo con Leaners, en que la comunidad cristiana trató de expresar razonablemente aquello que no entendian, que no sabìan como expresar, que superaba a las palabras, y que al hecerlo, por deficiente que nos pueda parecer hoy, logró comunicar al mundo del Imperio, inmerso en una mentalidad griega y helenista, el significado de este encuentro inefable e indecible, sanador y dador de vida que era el Jesus hist-orico, el Jesus Dios, el Dios encarnado que era Jesus-Yahve-Dios Unico y Todopoderoso.
Dice Leaners que Jesus no es Yahvé, sino una "fuente trascendente de salvación y de renovación" y que "supera todas las cosas" pero añade que "Lo esencial no es que a Jesus se le reconozca o atribuya la categoria conceptual de Dios, sino la confesión de que sustentamos nuestra esperanza de salvación absolutamente en nuestra fé en él, por que reconocemos en el el acercamiento salvador de Dios y recibimos realmente esta salvación de él". Y yo me pregunto, ¿que es esto de fuente de salvación y renovación trascendente, que supere todo lo creado, que no sea la obra de Dios y no de un mero hombre, por excepcional que sea dicho hombre" y considerando que lo que Jesus viene a encarnar es nada menos que el Dios de Israel, el Dios que es. el Sadday o Yahvé, para el pueblo judio y para Jesus hombre Judio creyente y conocedor profundo de la ley, no me queda duda, que en Jesus se encarna ese Dios de Israel, y se hace realidad el tan esperado Emanuel o Dios entre nosotros que ya anunciaba el antiguo testamento, pues la salvación tiene que ser don de Dios y no de humano alguno.
Los cristianos no podemos negar en mi opinion, que pueden ser muchos los caminos válidos y seguros de llegar a Dios, y que no es solo exclusividad del Cristiano el obtener la salvación, pero lo que también sabemos por fe y por experiencia directa es que Jesucristo es el camino y es la luz que nos lleva a la vida eterna, a la vida plena en comunión total con el Dios vivo, el único y verdadero Dios creador de todo lo existente, y nuestro padre. Luego entonces para un cristiano no solo es importante sino fundamental la certeza de que Jesus es Dios, es el Dios Trino encarnado y ubicado en un momento de la historia humana, para venir a enseñarnos el camino de salvación.
miércoles, 9 de febrero de 2011
APORTACIÒN DE ELISA ZEEVAERT SOBRE LA NUEVA VISIÒN PLANETARIA
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
REFLEXIONES SOBRE LA NUEVA VISION PLANETARIA.
La Nueva Era que nos ha tocado vivir, trae consigo una abundancia de pensamientos, comentarios y reflexiones, sobre los cambios que se están dando. Hay un libro, que siempre vuelvo a abrir, y es el de Alvin Toffler, “ La Tercera Ola”,no cabe duda, que los cambios se están dando con mucha rapidez, y contando con todas las herramientas tecnológicas que ofrece el Internet, hoy podemos conocer información que nunca antes pensado se podía compartir con otras culturas..
Las redes sociales nos acercan no sólo en el espacio, también en edades, hemos brincado muchas barreras, ..todos estos escritos y reflexiones, comparten un enfoque claro: el creciente deseo de vivir una experiencia espiritual donde los seres encontremos los significados profundos, que los esquemas actuales no nos han podido dar.
En lo personal ,siento lo difícil que son los cambios, muchas veces, los retos que la vida nos trae, dan miedo, nos hacen perder la estabilidad y la permanencia tan anhelada, sin embargo, sólo podemos crecer, si dejamos las cosas infantiles atrás.
El otro día contemplando las costumbres de nuestra cultura mexicana en relación al 2 de febrero, día de la Candelaria, muchos fieles conmemoran vistiendo al niño Jesús de futbolista,,,de lo que quieren sanar en vidas,,etc, nos damos cuenta, que las tradiciones llenan un vacío en el corazón de tantas personas, que sólo les ha quedado esta Fe, pero también de alguna manera, también ellos están llenando su esperanza otras religiones fuera de la católica..
Buscamos la seguridad , la estabilidad, la permanencia, quién en este mundo nos las puede dar, sólo AQUEL QUE ES UNICA REALIDAD INALTERABLE, DIOS
“NADA TE TURBE NADA TE ESPANTE, DIOS NO SE MUDA…
La Creación no es un evento terminado, estamos asistiendo al desarrollo de una conciencia global, hace algunos años, asistí a una plática de la religiosa Ishpriya Mataji,, de nacionalidad inglesa, vivió muchas años en la India al pie de los Himalayas, su tarea es lograr una vida más auténticamente cristiana y la libertad y realización de la persona, su libro “ Los Tiempos Exigen…
En esta plática, ella, nos motiva a buscar en el silencio de nuestro interior la habilidad para poder escucharnos , pues para aprender a comunicarse, primero debemos aprender a escuchar.. También nos dice, que nos hemos aprendido a escuchar el MENSAJE DE JESUS, porque le dimos énfasis al lenguaje. a las palabras, a los acontecimientos, y al dar tal importancia a la palabra escrita, el mensaje se perdió, por eso, para este tiempo, se necesita descubrir la Fuente de Dios, tener una conciencia contemplativa y sentir esa Presencia Divina en nosotros.
La Nueva Era exige un esfuerzo en la maduración de la Visión del Hombre, de su cultura y de nuestro Planeta…
Gracias por todos sus comentarios y reflexiones enviadas,, y sobre todo el estar compartiendo esta experiencia de vida con ustedes…
REFLEXIONES SOBRE LA NUEVA VISION PLANETARIA.
La Nueva Era que nos ha tocado vivir, trae consigo una abundancia de pensamientos, comentarios y reflexiones, sobre los cambios que se están dando. Hay un libro, que siempre vuelvo a abrir, y es el de Alvin Toffler, “ La Tercera Ola”,no cabe duda, que los cambios se están dando con mucha rapidez, y contando con todas las herramientas tecnológicas que ofrece el Internet, hoy podemos conocer información que nunca antes pensado se podía compartir con otras culturas..
Las redes sociales nos acercan no sólo en el espacio, también en edades, hemos brincado muchas barreras, ..todos estos escritos y reflexiones, comparten un enfoque claro: el creciente deseo de vivir una experiencia espiritual donde los seres encontremos los significados profundos, que los esquemas actuales no nos han podido dar.
En lo personal ,siento lo difícil que son los cambios, muchas veces, los retos que la vida nos trae, dan miedo, nos hacen perder la estabilidad y la permanencia tan anhelada, sin embargo, sólo podemos crecer, si dejamos las cosas infantiles atrás.
El otro día contemplando las costumbres de nuestra cultura mexicana en relación al 2 de febrero, día de la Candelaria, muchos fieles conmemoran vistiendo al niño Jesús de futbolista,,,de lo que quieren sanar en vidas,,etc, nos damos cuenta, que las tradiciones llenan un vacío en el corazón de tantas personas, que sólo les ha quedado esta Fe, pero también de alguna manera, también ellos están llenando su esperanza otras religiones fuera de la católica..
Buscamos la seguridad , la estabilidad, la permanencia, quién en este mundo nos las puede dar, sólo AQUEL QUE ES UNICA REALIDAD INALTERABLE, DIOS
“NADA TE TURBE NADA TE ESPANTE, DIOS NO SE MUDA…
La Creación no es un evento terminado, estamos asistiendo al desarrollo de una conciencia global, hace algunos años, asistí a una plática de la religiosa Ishpriya Mataji,, de nacionalidad inglesa, vivió muchas años en la India al pie de los Himalayas, su tarea es lograr una vida más auténticamente cristiana y la libertad y realización de la persona, su libro “ Los Tiempos Exigen…
En esta plática, ella, nos motiva a buscar en el silencio de nuestro interior la habilidad para poder escucharnos , pues para aprender a comunicarse, primero debemos aprender a escuchar.. También nos dice, que nos hemos aprendido a escuchar el MENSAJE DE JESUS, porque le dimos énfasis al lenguaje. a las palabras, a los acontecimientos, y al dar tal importancia a la palabra escrita, el mensaje se perdió, por eso, para este tiempo, se necesita descubrir la Fuente de Dios, tener una conciencia contemplativa y sentir esa Presencia Divina en nosotros.
La Nueva Era exige un esfuerzo en la maduración de la Visión del Hombre, de su cultura y de nuestro Planeta…
Gracias por todos sus comentarios y reflexiones enviadas,, y sobre todo el estar compartiendo esta experiencia de vida con ustedes…
jueves, 13 de enero de 2011
APORTACIÒN DE MA. DE LOURDES JIMÈNEZ CODINACH AL CAPÌTULO VIII
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Comentarios al tema 8, relativo a "La piedra angular de nuestra doctrina de fe" preparados por Ma. de Lourdes Jimenez Codinach.
Debo por delante señalar que la lectura de este capitulo 8, me ha producido por primera vez desde que inicie el estudio de este libro del P.Leaners, cierta incomodidad, malestar e inclusive conflicto interno, pues pienso que su postura anterior a esta, con la que he venido coincidiendo enteramente, ahora encuentro tener un punto de vista diametralmente opuesto e inaceptable para mi forma de entender mi religiosidad como cristiana. Permítaseme ser mas directa y clara en cuanto a lo antes señalado: De mi lectura de de Leaners en este capitulo, es que tradicionalmente la piedra angular de nuestra fe es considerar a Jesus Dios, es decir, la creencia de la dividnidad de Jesus, y dice que para el hombre moderno esto ya no le dice nada, no es importante o no existe, sino que es una mera mitología o ilusión. Para Leaners la piedra angular del hombre moderno y cristiano de hoy es "el mensaje de salvación existencial" que Jesus proyecta y que es lo que sus discípulos vieron y experimentaron al convivir y tener su encuentro con el. Y a esto yo me pregunto que otra cosa es o puede entenderse como el mensaje de salvación existencial que Jesus proyecta, que no lo puede proyectar ningún otro hombre que no sea el, sino su capacidad de albergar a la vez que la naturaleza humana, la naturaleza divina en su propia existencia.
Para mi quien salva no es el hombre, por más que estemos ante un hombre excepcional, quien salva, quien redime, quien me da la vida y me proyecta con su amor a la vida eterna, es Dios, y eso es precisamente lo que Jesus logró entre sus discípulos, y a través de estos, con la venida del espíritu de Dios en ellos, pudieron ir llevando esa buena nueva a toda la comunidad con la que convivieron, y estos a su vez así tocados y transformados por la experiencia fundante de Jesus, a los demás, hasta formar un pueblo y comunidad en el que estamos todos los que hemos encontrado, experimentado o tenemos la fe y convicción de que en Cristo se poso y encarnó Dios, para con su amor, transformar y redimir la vida del hombre. Y ese mensaje salvífico existencia que Jesus nos trajo es lo que los cristianos de hoy y de siempre han podido encontrar y experimentar en la vida, muerte y resurrección de Jesus de Nazaret.
Es en mi opinion la realización y convencimiento de los primeros discípulos de Jesus, de sus contemporáneos y de todos aquellos que fueron tocados por su vida, todos ellos judíos, o no judíos, pero al final hombres tocados por su presencia, vida y ejemplo quienes pudieron constatar a ese Dios-Hombre que fue Jesus, comprender que en Jesus de Nazaret, se hacia realidad y materia ese Dios Unico e innombrable que era Yahvé, el Dios que ellos conocían y sabían experimentar, pues era el Dios que los venia acompañando desde siempre en su caminar atribulado como pueblo en el destierro y en la marginación, ¿Como es entonces me pregunto, que pudieron identificar en Jesus la presencia viva y amorosa de ese Yahvé Santo?. Cómo me pregunto, si para ellos Yahvé era el indescriptible, pero el que ellos sabían experimentar y reconocer, el Dios el que los salva, el que los cura, el que los perdona, el siempre fiel, el que los ama incondicionalmente, el que está siempre presente entre ellos y que camina con ellos por la vida para mostrarles siempre su amor y cuidado por ellos?.
Aunque pocos lo reconocieron, fueron ellos, primero judíos, después extranjeros, pero finalmente contemporáneos de Jesus en busca de ese Dios Unico en sus vidas, quienes se vieron tocados y transformados por su encuentro con Jesus, y esos mismos fueron quienes después de la marcha de Jesus y con la ayuda del espíritu, vieron transformadas sus vidas, y quienes se fueron al envío para comunicar y compartir con todo aquel que los quizo oir y entender la experiencia de Jesus, no de un hombre excepcional, de un profeta o un Mesías, enviado de Dios, sino del mismo Dios vivo, del Dios encarnado que había venido por amor al hombre, a ser hombre, y vivir y morir como hombre, para enseñarnos el camino del amor y de la salvación eterna mediante el amor al prójimo en esta y desde esta, y no de otra vida suprasensible, en este mundo y en esta vida de la que gozamos como un don de Dios, del Dios de amor que nos ha creado y ha creado todo lo que existe para que lo disfrutemos y vivamos a plenitud desde ahora y siempre.
Entonces no fue el evangelio dado por un hombre superdotado, sino el dado e instituido por Dios mismo,en la persona de Jesus de Nazaret, lo que marco y transformo la vida del hombre y de la humanidad y así quienes fueron tocados y transformados en su persona hacia este código del amor al otro, como expresión del amor de Dios al hombre, pudieron llevar por todos los confines de la tierra, esa buena nueva que es Jesus, y su capacidad de transformar la existencia para alcanzar la salvación y la vida plena al hombre. Por todo esto, para mi creer y tener fe en que Jesus es Dios y hombre a la vez, creer en la divinidad de Jesus, y no en una mera capacidad salvadora existencial desligada de su presencia como ser divino, es la piedra angular de mi fe y de mi filiación al cristianismo, como camino seguro de salvación y de amor integral a y con Dios.
Con ello no quiero excluir otros caminos como validos para llegar a Dios, caminos en los que no se conoce o experimenta a Jesus, por el contrario, se y reconozco que los caminos a Dios son muchos y todos validos, si son una búsqueda y seguimiento autentico de ese Dios que a todos nos ama y en todos anida, pero también se y creo que en Jesus de Nazaret se encarna y vive, y es Dios,y por ello imitando y haciendo de la vida de Cristo un esquema propio de vida, es una forma segura de lograr ese encuentro pleno y vivificador y salvación que es Dios.
La explicación histórica que da Leaners para sustentar que el concepto de la divinidad de Jesus es pagano y no judio, y que ese concepto pagano fue el que prevaleció en la Iglesia de Cristo, es interesante, una explicación respetable, pero no por ello unica e incontrovertible. Pueden haber otras explicaciones y racionalizaciones para pretender explicarse el fenomeno de Jesus de Nazaret.
En la siguiente reflexion de este curso, trataré algo al respecto, y daré mi propia interpretación, que solo es un criterio o una forma de opinar, lo importante sin embargo, es que no perdamos de vista, que a Jesus mas que explicárnoslo racionalmente, lo tenemos que experimentar y vivir profundamente en nuestro interior, buscamos más la experiencia de Jesus, hombre y Dios a la vez, que su comprensión como ser de naturaleza dual, humana y divina a la vez.
Comentarios al tema 8, relativo a "La piedra angular de nuestra doctrina de fe" preparados por Ma. de Lourdes Jimenez Codinach.
Debo por delante señalar que la lectura de este capitulo 8, me ha producido por primera vez desde que inicie el estudio de este libro del P.Leaners, cierta incomodidad, malestar e inclusive conflicto interno, pues pienso que su postura anterior a esta, con la que he venido coincidiendo enteramente, ahora encuentro tener un punto de vista diametralmente opuesto e inaceptable para mi forma de entender mi religiosidad como cristiana. Permítaseme ser mas directa y clara en cuanto a lo antes señalado: De mi lectura de de Leaners en este capitulo, es que tradicionalmente la piedra angular de nuestra fe es considerar a Jesus Dios, es decir, la creencia de la dividnidad de Jesus, y dice que para el hombre moderno esto ya no le dice nada, no es importante o no existe, sino que es una mera mitología o ilusión. Para Leaners la piedra angular del hombre moderno y cristiano de hoy es "el mensaje de salvación existencial" que Jesus proyecta y que es lo que sus discípulos vieron y experimentaron al convivir y tener su encuentro con el. Y a esto yo me pregunto que otra cosa es o puede entenderse como el mensaje de salvación existencial que Jesus proyecta, que no lo puede proyectar ningún otro hombre que no sea el, sino su capacidad de albergar a la vez que la naturaleza humana, la naturaleza divina en su propia existencia.
Para mi quien salva no es el hombre, por más que estemos ante un hombre excepcional, quien salva, quien redime, quien me da la vida y me proyecta con su amor a la vida eterna, es Dios, y eso es precisamente lo que Jesus logró entre sus discípulos, y a través de estos, con la venida del espíritu de Dios en ellos, pudieron ir llevando esa buena nueva a toda la comunidad con la que convivieron, y estos a su vez así tocados y transformados por la experiencia fundante de Jesus, a los demás, hasta formar un pueblo y comunidad en el que estamos todos los que hemos encontrado, experimentado o tenemos la fe y convicción de que en Cristo se poso y encarnó Dios, para con su amor, transformar y redimir la vida del hombre. Y ese mensaje salvífico existencia que Jesus nos trajo es lo que los cristianos de hoy y de siempre han podido encontrar y experimentar en la vida, muerte y resurrección de Jesus de Nazaret.
Es en mi opinion la realización y convencimiento de los primeros discípulos de Jesus, de sus contemporáneos y de todos aquellos que fueron tocados por su vida, todos ellos judíos, o no judíos, pero al final hombres tocados por su presencia, vida y ejemplo quienes pudieron constatar a ese Dios-Hombre que fue Jesus, comprender que en Jesus de Nazaret, se hacia realidad y materia ese Dios Unico e innombrable que era Yahvé, el Dios que ellos conocían y sabían experimentar, pues era el Dios que los venia acompañando desde siempre en su caminar atribulado como pueblo en el destierro y en la marginación, ¿Como es entonces me pregunto, que pudieron identificar en Jesus la presencia viva y amorosa de ese Yahvé Santo?. Cómo me pregunto, si para ellos Yahvé era el indescriptible, pero el que ellos sabían experimentar y reconocer, el Dios el que los salva, el que los cura, el que los perdona, el siempre fiel, el que los ama incondicionalmente, el que está siempre presente entre ellos y que camina con ellos por la vida para mostrarles siempre su amor y cuidado por ellos?.
Aunque pocos lo reconocieron, fueron ellos, primero judíos, después extranjeros, pero finalmente contemporáneos de Jesus en busca de ese Dios Unico en sus vidas, quienes se vieron tocados y transformados por su encuentro con Jesus, y esos mismos fueron quienes después de la marcha de Jesus y con la ayuda del espíritu, vieron transformadas sus vidas, y quienes se fueron al envío para comunicar y compartir con todo aquel que los quizo oir y entender la experiencia de Jesus, no de un hombre excepcional, de un profeta o un Mesías, enviado de Dios, sino del mismo Dios vivo, del Dios encarnado que había venido por amor al hombre, a ser hombre, y vivir y morir como hombre, para enseñarnos el camino del amor y de la salvación eterna mediante el amor al prójimo en esta y desde esta, y no de otra vida suprasensible, en este mundo y en esta vida de la que gozamos como un don de Dios, del Dios de amor que nos ha creado y ha creado todo lo que existe para que lo disfrutemos y vivamos a plenitud desde ahora y siempre.
Entonces no fue el evangelio dado por un hombre superdotado, sino el dado e instituido por Dios mismo,en la persona de Jesus de Nazaret, lo que marco y transformo la vida del hombre y de la humanidad y así quienes fueron tocados y transformados en su persona hacia este código del amor al otro, como expresión del amor de Dios al hombre, pudieron llevar por todos los confines de la tierra, esa buena nueva que es Jesus, y su capacidad de transformar la existencia para alcanzar la salvación y la vida plena al hombre. Por todo esto, para mi creer y tener fe en que Jesus es Dios y hombre a la vez, creer en la divinidad de Jesus, y no en una mera capacidad salvadora existencial desligada de su presencia como ser divino, es la piedra angular de mi fe y de mi filiación al cristianismo, como camino seguro de salvación y de amor integral a y con Dios.
Con ello no quiero excluir otros caminos como validos para llegar a Dios, caminos en los que no se conoce o experimenta a Jesus, por el contrario, se y reconozco que los caminos a Dios son muchos y todos validos, si son una búsqueda y seguimiento autentico de ese Dios que a todos nos ama y en todos anida, pero también se y creo que en Jesus de Nazaret se encarna y vive, y es Dios,y por ello imitando y haciendo de la vida de Cristo un esquema propio de vida, es una forma segura de lograr ese encuentro pleno y vivificador y salvación que es Dios.
La explicación histórica que da Leaners para sustentar que el concepto de la divinidad de Jesus es pagano y no judio, y que ese concepto pagano fue el que prevaleció en la Iglesia de Cristo, es interesante, una explicación respetable, pero no por ello unica e incontrovertible. Pueden haber otras explicaciones y racionalizaciones para pretender explicarse el fenomeno de Jesus de Nazaret.
En la siguiente reflexion de este curso, trataré algo al respecto, y daré mi propia interpretación, que solo es un criterio o una forma de opinar, lo importante sin embargo, es que no perdamos de vista, que a Jesus mas que explicárnoslo racionalmente, lo tenemos que experimentar y vivir profundamente en nuestro interior, buscamos más la experiencia de Jesus, hombre y Dios a la vez, que su comprensión como ser de naturaleza dual, humana y divina a la vez.
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A PROPÒSITO DEL CAPÌTULO VIII
miércoles, 12 de enero de 2011
Cap. 8 La piedra angular de la doctrina de nuestra fe.Jesucristo,¿Hombre y Dios en uno solo?
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Me queda claro que este concepto lo recibo desde la infancia sin cuestionar que Jesùs es la segunda persona de la Santisima Trinidad, Hijo de Dios, con todo lo que repito en el Credo.
Esto me ha dado las bases de mi educaciòn religiosa, en una epoca de mi vida en que aprendia memorisando frases, oraciònes y conceptos.
Pero desde mi adolesencia empieso a cuestionar todo lo aprendido y voy quedandome solo con lo que me convence creer.
Ser cristiano es creer en Jesùs de Nazareth, que naciò hace 2000 años en una comunidad judia, que creciò profesando una fe en yavhe, con educaciòn, costubres y forma de vida de su momento y comunidad, educado por sus padres creyentes en la religiòn judia, que durante su vida contò con el ejemplo de sus padres aunque al llegar a los 30 ya habìa perdido a su papà y solo conocemos la presencia de su madre Marìa en su vida pùblica.
Que como judio esperaba al Mesias, salvador del mundo, que cuidaban la pureza de la decendencia de David, y que educaban a sus hijos en ser perfectos, como mi Padre es perfecto.
Que su vida trasiende en el mundo, como una vida que nunca muere, Dios de vida, Vida Eterna.
Que viviò lleno del Espìritu Santo y al irse nos ofreciò dejarnos su Espiritu transformador, que transforma la muerte en vida eterna en Dios.
Que es el hombre perfecto, el camino a seguir, la luz del mundo, la puerta al Reino de Dios, el Buen Pastor, el hijo muy amado, Dios con nosotros, el que me ve a Mi, ve al Padre, el nuevo Adan, el Mesias.
Todo esto lo encontramos en las Sagradas Escrituras, como tambien encontramos a un hombre hijo de Marìa que nace pequeño y depende del cuidado de sus padres para que lo protejan, alimenten y eduquen, que conoce el mundo a travez de sus padres y su entorno, que toma desiciones libremente, que aprende las escrituras y cuestiona a sus contemporaneos, que ora y al preguntarle cual es su oraciòn, nos da el Padre Nuestro, no ora Padre mìo.
Hombre que sufre, que ama, que se le puede tocar, que su mirada da paz, que su palabra da esperanza, que su corazòn se compadece, que se cansa, que se enoja, que tiene sed, que se decepciona y que nos muestra el camino a ser perfectos como mi Padre es perfecto.
Que muere, muerte de cruz, que perdona y justifica "perdonalos porque no saben lo que hacen",que voltea la mejilla, que no agrede, que resalta todas las virtudes que puede un ser humano tener, "El Hijo del hombre" como El se describe a sì mismo es producto del "Amor del Padre".
Nos hace hermanos, hijos de un mismo Padre, y decimos que "Se hizo h0mbre", que pusò su tienda entre nosotros, Emanuel, Dios con Nosotros, y se quedo con nosotros para nunca mas morir, Vida eterna, el primogenito, Hijo de Dios.
Sus virtudes de hombre perfecto las conocieron sus apostoles, que lo siguieron que compartieron su doctrina y que cambiaron su vida al seguirlo, queriendo ser como el.
Sus caracteristicas divinas se conocen en su resurecciòn, nos salva, habre las puertas del cielo, como le dice al ladròn tu estaras conmigo en el Reino de Dios.
Su madre es una mujer de su tiempo que le dice Si a Dios en su diario vivir, que educa al hombre Jesùs con su ejemplo que es iluminada por el Espìritu Santo, "Llena eres de gracia", que sufre, que tiene miedo, que ama sobre todas las cosas, que vive su fe, esperanza y caridad al maximo.
Como yo entiendo a Jesùs, si creo que sea Dios y Hombre verdadero, pero solo puedo seguirlo como hombre, ya que seguirlo es un acto de voluntad libre de humano y la transformacion es gracia de Dios.
Solo puedo tener fe y esperanza y amar mucho para que Dios se encarge de lo que yo no puedo.
Me queda claro que este concepto lo recibo desde la infancia sin cuestionar que Jesùs es la segunda persona de la Santisima Trinidad, Hijo de Dios, con todo lo que repito en el Credo.
Esto me ha dado las bases de mi educaciòn religiosa, en una epoca de mi vida en que aprendia memorisando frases, oraciònes y conceptos.
Pero desde mi adolesencia empieso a cuestionar todo lo aprendido y voy quedandome solo con lo que me convence creer.
Ser cristiano es creer en Jesùs de Nazareth, que naciò hace 2000 años en una comunidad judia, que creciò profesando una fe en yavhe, con educaciòn, costubres y forma de vida de su momento y comunidad, educado por sus padres creyentes en la religiòn judia, que durante su vida contò con el ejemplo de sus padres aunque al llegar a los 30 ya habìa perdido a su papà y solo conocemos la presencia de su madre Marìa en su vida pùblica.
Que como judio esperaba al Mesias, salvador del mundo, que cuidaban la pureza de la decendencia de David, y que educaban a sus hijos en ser perfectos, como mi Padre es perfecto.
Que su vida trasiende en el mundo, como una vida que nunca muere, Dios de vida, Vida Eterna.
Que viviò lleno del Espìritu Santo y al irse nos ofreciò dejarnos su Espiritu transformador, que transforma la muerte en vida eterna en Dios.
Que es el hombre perfecto, el camino a seguir, la luz del mundo, la puerta al Reino de Dios, el Buen Pastor, el hijo muy amado, Dios con nosotros, el que me ve a Mi, ve al Padre, el nuevo Adan, el Mesias.
Todo esto lo encontramos en las Sagradas Escrituras, como tambien encontramos a un hombre hijo de Marìa que nace pequeño y depende del cuidado de sus padres para que lo protejan, alimenten y eduquen, que conoce el mundo a travez de sus padres y su entorno, que toma desiciones libremente, que aprende las escrituras y cuestiona a sus contemporaneos, que ora y al preguntarle cual es su oraciòn, nos da el Padre Nuestro, no ora Padre mìo.
Hombre que sufre, que ama, que se le puede tocar, que su mirada da paz, que su palabra da esperanza, que su corazòn se compadece, que se cansa, que se enoja, que tiene sed, que se decepciona y que nos muestra el camino a ser perfectos como mi Padre es perfecto.
Que muere, muerte de cruz, que perdona y justifica "perdonalos porque no saben lo que hacen",que voltea la mejilla, que no agrede, que resalta todas las virtudes que puede un ser humano tener, "El Hijo del hombre" como El se describe a sì mismo es producto del "Amor del Padre".
Nos hace hermanos, hijos de un mismo Padre, y decimos que "Se hizo h0mbre", que pusò su tienda entre nosotros, Emanuel, Dios con Nosotros, y se quedo con nosotros para nunca mas morir, Vida eterna, el primogenito, Hijo de Dios.
Sus virtudes de hombre perfecto las conocieron sus apostoles, que lo siguieron que compartieron su doctrina y que cambiaron su vida al seguirlo, queriendo ser como el.
Sus caracteristicas divinas se conocen en su resurecciòn, nos salva, habre las puertas del cielo, como le dice al ladròn tu estaras conmigo en el Reino de Dios.
Su madre es una mujer de su tiempo que le dice Si a Dios en su diario vivir, que educa al hombre Jesùs con su ejemplo que es iluminada por el Espìritu Santo, "Llena eres de gracia", que sufre, que tiene miedo, que ama sobre todas las cosas, que vive su fe, esperanza y caridad al maximo.
Como yo entiendo a Jesùs, si creo que sea Dios y Hombre verdadero, pero solo puedo seguirlo como hombre, ya que seguirlo es un acto de voluntad libre de humano y la transformacion es gracia de Dios.
Solo puedo tener fe y esperanza y amar mucho para que Dios se encarge de lo que yo no puedo.
martes, 11 de enero de 2011
COMENTARIO DE ANA LAURA JIMÈNEZ A PROPÒSITO DE LA PARTICIPACIÒN DE ELISA ZEEAVERT
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Me parece muy profunda la conclusiòn a la que llega Elisa despuès de leer, no sin dificultad, como ella lo expresa, este difìcil capìtulo VIII y que sin embargo se refiere a "la piedra angular de nuestra fe", como dice Roger Lenaers. Nos dice Elisa: "Siento que la esencia de la Misión. De Jesús, su Visión de este mundo fraterno, es un objetivo de ayer, pero también de Hoy y será de mañana, en cuanto, soltemos lo que no es importante, tantos mitos que sólo nos alejaron de la Verdad Fundamental, la BUENA NUEVA : DIOS SIEMPRE CON NOSOTROS, Y para ello debemos concentrarnos en vivir la experiencia de sentir a Dios, percibirlo en Todo y en Todos."
No cabe duda que la lectura de este capìtulo nos llena de riqueza pero tambièn de cuestionamientos y hace que se pongan a temblar varias de nuestras creencias màs profundas aprendidas en nuestra formaciòn en la fe, sin embargo, es muy importante abrir horizontes y seguir los pasos de la Cristologìa actual que nos dan nuevas luces y respuestas màs acordes con el hombre moderno y sus necesidades, aunque tambièn nos introducen a nuevas preguntas, pero de eso se trata la bùsqueda adulta de la fe, es una aventura increìble que no se acaba nunca, ojalà sigamos con el entusiasmo de siempre o mayor, en este camino. Ahora que iniciamos el año esperamos que logremos dar estos pasos y que sigamos compartiendo nuestros comentarios para enriquecimiento de todas... !Gracias Elisa!
Me parece muy profunda la conclusiòn a la que llega Elisa despuès de leer, no sin dificultad, como ella lo expresa, este difìcil capìtulo VIII y que sin embargo se refiere a "la piedra angular de nuestra fe", como dice Roger Lenaers. Nos dice Elisa: "Siento que la esencia de la Misión. De Jesús, su Visión de este mundo fraterno, es un objetivo de ayer, pero también de Hoy y será de mañana, en cuanto, soltemos lo que no es importante, tantos mitos que sólo nos alejaron de la Verdad Fundamental, la BUENA NUEVA : DIOS SIEMPRE CON NOSOTROS, Y para ello debemos concentrarnos en vivir la experiencia de sentir a Dios, percibirlo en Todo y en Todos."
No cabe duda que la lectura de este capìtulo nos llena de riqueza pero tambièn de cuestionamientos y hace que se pongan a temblar varias de nuestras creencias màs profundas aprendidas en nuestra formaciòn en la fe, sin embargo, es muy importante abrir horizontes y seguir los pasos de la Cristologìa actual que nos dan nuevas luces y respuestas màs acordes con el hombre moderno y sus necesidades, aunque tambièn nos introducen a nuevas preguntas, pero de eso se trata la bùsqueda adulta de la fe, es una aventura increìble que no se acaba nunca, ojalà sigamos con el entusiasmo de siempre o mayor, en este camino. Ahora que iniciamos el año esperamos que logremos dar estos pasos y que sigamos compartiendo nuestros comentarios para enriquecimiento de todas... !Gracias Elisa!
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EN RESPUESTA A ELISA ZEEAVERT
APORTACIÒN DE ELISA ZEEVAERT SOBRE EL CAPÌTULO VIII
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
El Sueño de Jesús.
Este capítulo 8, lo he leído varias veces,. porque en un inicio me resultaba difícil desprenderme de algunos conceptos, que más que profundizar en el mensaje de Jesús, venían a adornar y cubrir bellamente el mensaje de salvación, siendo que el cristianismo se desarrolla dentro de esta cultura, forma parte de su manera de percibir el mensaje que hoy nos resulta tan ajeno a la realidad.
Pero la verdadera esencia del mensaje de Jesús, su misión, por la que El dio la vida, fue mucho más allá de todo lo que ha prevalecido hasta nuestro tiempo, y que por quedarnos contemplando la cobertura, perdimos la verdadera esencia del lenguaje.
¿Cuál es y será siempre el sueño de Jesús, que el mismo Dios, escribió en su corazón?
Dios interpela al hombre en cada momento de su historia, es un Dios cercano, que quiere tener comunicación constante con el hombre, la experiencia de Dios nos transforma no sólo en forma individual, sino también comunitaria.
Jesucristo, el Enviado de Dios, el Mesías, el Ungido, el Hijo del hombre, tiene un mensaje, la llama la Buena Nueva, y especifica que el Reino ya está Aquí, DIOS está ya con nosotros, su presencia es parte de nuestra realidad, pero si no le abrimos la puerta no podemos vivir con El esta experiencia transformadora, y esta experiencia que vivieron sus seguidores, los apóstoles y las primeras comunidades de cristianos, fueron muy profundas, se dio una verdadera conversión de vida, nos cuentan los escritos de cómo vivían en forma fraternal, y el amor y la paz, reinaba entre ellos.
Jesús anunciaba la plenitud del hombre, pues al hacerlo nos une, nos acerca a nuestro Creador, que vive en forma latente en nosotros, como una semilla divina que tenemos que alimentar para que crezca y florezca, así es nuestra Fe. Somos seres en relación, crecemos y nos desarrollamos durante la convivencia con los demás.
Su mensaje es la fuerza del Espíritu de Dios que nos llama a realizarnos y llevar a cabo el sueño de Jesús, esa sociedad fraterna de amor y paz, en nuestras familias, en nuestras comunidades donde, todos somos iguales, no hay distinción ni de razas, ni condiciones,,… sólo la confianza en Aquel que nos fortaleze.! Es en comunidad en donde aprendemos a vernos como somos, a descubrir nuestras debilidades, nuestras flaquezas, la manera que inconscientemente nos afectamos, sólo cuando seamos capaces de ver a Dios en nuestro hermano de perdonarnos, de ponernos los zapatos del hermano caído….. podremos iniciar el camino del Amor.
Siento que la esencia de la Misión. De Jesús, su Visión de este mundo fraterno, es un objetivo de ayer, pero también de Hoy y será de mañana, en cuanto, soltemos lo que no es importante, tantos mitos que sólo nos alejaron de la Verdad Fundamental, la BUENA NUEVA : DIOS SIEMPRE CON NOSOTROS, Y para ello debemos concentrarnos en vivir la experiencia de sentir a Dios, percibirlo en Todo y en Todos,
Dejando de etiquetar, de marginar de juzgar, porque solo El es el Camino la Verdad y la Vida-
DIOS PARA EL HOMBRE EL HOMBRE PARA DIOS.
El Sueño de Jesús.
Este capítulo 8, lo he leído varias veces,. porque en un inicio me resultaba difícil desprenderme de algunos conceptos, que más que profundizar en el mensaje de Jesús, venían a adornar y cubrir bellamente el mensaje de salvación, siendo que el cristianismo se desarrolla dentro de esta cultura, forma parte de su manera de percibir el mensaje que hoy nos resulta tan ajeno a la realidad.
Pero la verdadera esencia del mensaje de Jesús, su misión, por la que El dio la vida, fue mucho más allá de todo lo que ha prevalecido hasta nuestro tiempo, y que por quedarnos contemplando la cobertura, perdimos la verdadera esencia del lenguaje.
¿Cuál es y será siempre el sueño de Jesús, que el mismo Dios, escribió en su corazón?
Dios interpela al hombre en cada momento de su historia, es un Dios cercano, que quiere tener comunicación constante con el hombre, la experiencia de Dios nos transforma no sólo en forma individual, sino también comunitaria.
Jesucristo, el Enviado de Dios, el Mesías, el Ungido, el Hijo del hombre, tiene un mensaje, la llama la Buena Nueva, y especifica que el Reino ya está Aquí, DIOS está ya con nosotros, su presencia es parte de nuestra realidad, pero si no le abrimos la puerta no podemos vivir con El esta experiencia transformadora, y esta experiencia que vivieron sus seguidores, los apóstoles y las primeras comunidades de cristianos, fueron muy profundas, se dio una verdadera conversión de vida, nos cuentan los escritos de cómo vivían en forma fraternal, y el amor y la paz, reinaba entre ellos.
Jesús anunciaba la plenitud del hombre, pues al hacerlo nos une, nos acerca a nuestro Creador, que vive en forma latente en nosotros, como una semilla divina que tenemos que alimentar para que crezca y florezca, así es nuestra Fe. Somos seres en relación, crecemos y nos desarrollamos durante la convivencia con los demás.
Su mensaje es la fuerza del Espíritu de Dios que nos llama a realizarnos y llevar a cabo el sueño de Jesús, esa sociedad fraterna de amor y paz, en nuestras familias, en nuestras comunidades donde, todos somos iguales, no hay distinción ni de razas, ni condiciones,,… sólo la confianza en Aquel que nos fortaleze.! Es en comunidad en donde aprendemos a vernos como somos, a descubrir nuestras debilidades, nuestras flaquezas, la manera que inconscientemente nos afectamos, sólo cuando seamos capaces de ver a Dios en nuestro hermano de perdonarnos, de ponernos los zapatos del hermano caído….. podremos iniciar el camino del Amor.
Siento que la esencia de la Misión. De Jesús, su Visión de este mundo fraterno, es un objetivo de ayer, pero también de Hoy y será de mañana, en cuanto, soltemos lo que no es importante, tantos mitos que sólo nos alejaron de la Verdad Fundamental, la BUENA NUEVA : DIOS SIEMPRE CON NOSOTROS, Y para ello debemos concentrarnos en vivir la experiencia de sentir a Dios, percibirlo en Todo y en Todos,
Dejando de etiquetar, de marginar de juzgar, porque solo El es el Camino la Verdad y la Vida-
DIOS PARA EL HOMBRE EL HOMBRE PARA DIOS.
viernes, 7 de enero de 2011
A PROPÓSITO DE LA FIESTA DE EPIFANÍA Y EL MENSAJE QUE NOS ENVIÓ ANA LAURA
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
PARTICIPACIÓN DE MA. DE LOURDES JIMÉNEZ DE PADIERNA SOBRE EL MENSAJE QUE NOS ENVIÓ ANA LAURA SOBRE LA FIESTA DE EPIFANÍA
Este es un mensaje de esperanza y de feliz encuentro, pues saber que el persistir en buscar a Jesus, me va a llevar a encontrarlo, y hacer que anide en mi, para que lo pueda compartir con los demás, no imponiéndolo o pretendiendo que todos lo adopten como la única forma de llegar a Dios, pero si compartiendo lo que Jesus haga en mi y me transforme para bien. Esta actitud me parece ecuménica, de apertura y reconocimiento de que la búsqueda puede ser variada y diversa, pero que si es honesta y a través del bien y el amor al otro, es un camino valido y seguro de llegar a Dios- Es pues una visión no exclusivista y soberbia de yo solo tener el buen y verdadero camino, sino de respeto a la validez de los muchos caminos que hay para llegar a Dios, a la vez que la afirmación de que siguiendo a Jesus y buscando a Jesus para que se haga presente en nuestras vidas, es necesariamente una forma de hacer a Dios parte de mi vida y yo saberme parte integrante y participe de Dios.
Creo firmemente que mi apertura y búsqueda de Dios, me llevará a su encuentro, y que si busco y hago de Jesus de Nazareth mi centro, y le pido que habite en mi y me transforme, habré de encontrar que con el habitará en mi Dios, y así tambien que a través de cada ser humano a mi alrededor podré encontrar la presencia de Dios y, por tanto de Jesus, en ese prójimo. Solo le pido que mi petición se haga realidad y vida plena en mi, y así, realidad viva y plena en el otro, en el prójimo que me acompaña y al que yo debo acompañar.
Me encanto el que nosotros no somos custodios o guardadores de la verdad, sino solo buscadores de la misma, y la búsqueda se logra más pronto en compañía, y no tanto en la individualidad, aunque no por ello, aun en lo individual, si persisto habré de llegar y encontrar, porque finalmente el don de Dios es para todos, en lo personal como en comunidad, para disfrutarse por todos y para todos, a hacernos unos con el, y el en uno, y en todos.
Gracias nuevamente por esta linda reflexion, que solo me abrió la esperanza, que si persisto en buscar, encontraré, alcanzaré, y la felicidad será plena y más humana, y es alcanzable aqui, hoy y siempre, en esta vida, y para siempre..
PARTICIPACIÓN DE MA. DE LOURDES JIMÉNEZ DE PADIERNA SOBRE EL MENSAJE QUE NOS ENVIÓ ANA LAURA SOBRE LA FIESTA DE EPIFANÍA
Este es un mensaje de esperanza y de feliz encuentro, pues saber que el persistir en buscar a Jesus, me va a llevar a encontrarlo, y hacer que anide en mi, para que lo pueda compartir con los demás, no imponiéndolo o pretendiendo que todos lo adopten como la única forma de llegar a Dios, pero si compartiendo lo que Jesus haga en mi y me transforme para bien. Esta actitud me parece ecuménica, de apertura y reconocimiento de que la búsqueda puede ser variada y diversa, pero que si es honesta y a través del bien y el amor al otro, es un camino valido y seguro de llegar a Dios- Es pues una visión no exclusivista y soberbia de yo solo tener el buen y verdadero camino, sino de respeto a la validez de los muchos caminos que hay para llegar a Dios, a la vez que la afirmación de que siguiendo a Jesus y buscando a Jesus para que se haga presente en nuestras vidas, es necesariamente una forma de hacer a Dios parte de mi vida y yo saberme parte integrante y participe de Dios.
Creo firmemente que mi apertura y búsqueda de Dios, me llevará a su encuentro, y que si busco y hago de Jesus de Nazareth mi centro, y le pido que habite en mi y me transforme, habré de encontrar que con el habitará en mi Dios, y así tambien que a través de cada ser humano a mi alrededor podré encontrar la presencia de Dios y, por tanto de Jesus, en ese prójimo. Solo le pido que mi petición se haga realidad y vida plena en mi, y así, realidad viva y plena en el otro, en el prójimo que me acompaña y al que yo debo acompañar.
Me encanto el que nosotros no somos custodios o guardadores de la verdad, sino solo buscadores de la misma, y la búsqueda se logra más pronto en compañía, y no tanto en la individualidad, aunque no por ello, aun en lo individual, si persisto habré de llegar y encontrar, porque finalmente el don de Dios es para todos, en lo personal como en comunidad, para disfrutarse por todos y para todos, a hacernos unos con el, y el en uno, y en todos.
Gracias nuevamente por esta linda reflexion, que solo me abrió la esperanza, que si persisto en buscar, encontraré, alcanzaré, y la felicidad será plena y más humana, y es alcanzable aqui, hoy y siempre, en esta vida, y para siempre..
sábado, 1 de enero de 2011
!FELIZ AÑO 2011!!!
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
¡FELIZ AÑO NUEVO! Las horas, los días y los años del 2010 han terminado, su tiempo terminó, pero a este tiempo atronómico le llamamos “Chronos”. Sabemos que existe otro tiempo al que le llamamos “Kairos”, este el tiempo humano, el tiempo oportuno para hacer algo importante relacionado con nuestra superación como personas. . Sería el tiempo propicio que debo aprovechar, porque una vez pasado, no volverá. .
Este tiempo es mucho más importante desde el punto de vista religioso. Se trata del tiempo que Dios me da a mí como oportunidad de crecer en el ser. Para traspasar realmente la frontera de un nuevo año es bueno hacer una reflexión sobre sí mismo y valorar cómo estamos haciendo uso de algo tan importante y tan efímero como el tiempo cronológico.
Estamos equivocados cuando decimos alegremente: ¡Cómo pasa el tiempo! No pasa el tiempo, pasamos nosotros. Pero lo tremendo es que lo que somos hoy, depende del uso que hemos hecho de ese tiempo que decimos que pasa.
Sabemos que Dios es amor y que el don de sí mismo es total, absoluto y eterno. Nunca se podrá “arrepentir” de ser lo que es para nosotros. Pero ese don no es una imposición desde fuera. Si el hombre no lo descubre y lo acepta, no significará absolutamente nada para él. La aceptación de ese don que es Dios, tenemos que hacerla desde la más profunda humanidad. No es suficiente una vida biológica y racional plena. Es necesaria una perspectiva humana que sólo se da más allá de lo biológico y lo racional.
Para que Dios llegue a nosotros, tenemos que concebirlo y tenemos que darle a luz. Tenemos un tiempo limitado para llevar a cabo ese programa. Tampoco debemos asustarnos si a nuestra edad no hemos hecho el trabajo. Dice un refrán oriental: el buscar puede llevar toda una vida; el encontrar es cuestión de un instante.
!QUE ESTE NUEVO AÑO SINTAMOS CADA VEZ MÀS VIVAMENTE LA PRESENCIA AMOROSA DE DIOS EN CADA`DÌA DE NUESTRA VIDA Y QUE ÈSTE SEA EL MOTOR PARA SEGUIR BUSCANDO LA VERDAD DE NUESTRA FE...!
¡FELIZ AÑO NUEVO! Las horas, los días y los años del 2010 han terminado, su tiempo terminó, pero a este tiempo atronómico le llamamos “Chronos”. Sabemos que existe otro tiempo al que le llamamos “Kairos”, este el tiempo humano, el tiempo oportuno para hacer algo importante relacionado con nuestra superación como personas. . Sería el tiempo propicio que debo aprovechar, porque una vez pasado, no volverá. .
Este tiempo es mucho más importante desde el punto de vista religioso. Se trata del tiempo que Dios me da a mí como oportunidad de crecer en el ser. Para traspasar realmente la frontera de un nuevo año es bueno hacer una reflexión sobre sí mismo y valorar cómo estamos haciendo uso de algo tan importante y tan efímero como el tiempo cronológico.
Estamos equivocados cuando decimos alegremente: ¡Cómo pasa el tiempo! No pasa el tiempo, pasamos nosotros. Pero lo tremendo es que lo que somos hoy, depende del uso que hemos hecho de ese tiempo que decimos que pasa.
Sabemos que Dios es amor y que el don de sí mismo es total, absoluto y eterno. Nunca se podrá “arrepentir” de ser lo que es para nosotros. Pero ese don no es una imposición desde fuera. Si el hombre no lo descubre y lo acepta, no significará absolutamente nada para él. La aceptación de ese don que es Dios, tenemos que hacerla desde la más profunda humanidad. No es suficiente una vida biológica y racional plena. Es necesaria una perspectiva humana que sólo se da más allá de lo biológico y lo racional.
Para que Dios llegue a nosotros, tenemos que concebirlo y tenemos que darle a luz. Tenemos un tiempo limitado para llevar a cabo ese programa. Tampoco debemos asustarnos si a nuestra edad no hemos hecho el trabajo. Dice un refrán oriental: el buscar puede llevar toda una vida; el encontrar es cuestión de un instante.
!QUE ESTE NUEVO AÑO SINTAMOS CADA VEZ MÀS VIVAMENTE LA PRESENCIA AMOROSA DE DIOS EN CADA`DÌA DE NUESTRA VIDA Y QUE ÈSTE SEA EL MOTOR PARA SEGUIR BUSCANDO LA VERDAD DE NUESTRA FE...!
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APORTACIÒN DE ANA LAURA JIMÈNEZ CODINACH
domingo, 12 de diciembre de 2010
COMENTARIO DE ANA LAURA JIMÈNEZ AL CAPÌTULO VIII
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
MI APORTACIÒN AL CAPÌTULO 8
A Jesús, desde su aparición, se le ha interpretado de muchas maneras. Se le interpretó como Rabino, como un Profeta, como al Profeta que anuncia la llegada del Reino de Dios, como al Mesías, como Ángel de Dios, como Hijo de Dios en sentido hebreo (elegido de Dios, amado por Dios), como Hijo de Dios en sentido helenista, como Logos de Dios. Se ha pensado que recibía la misión y la filiación divina en el Jordán, o bien que la recibía en su muerte y resurrección. Se le ha interpretado como no preexistente, como vagamente preexistente como dínamis de Dios, como claramente preexistente.
Durante siglos se dieron estas diversas interpretaciones, sin que una de ellas se impusiera claramente a las otras. Con la destrucción de Jerusalén por el Imperio Romano, y con la conversión del “movimiento de Jesús” en religión oficial del Imperio, la interpretación helenista de Jesús, como Hijo real de Dios y como Logos de Dios, se impuso a las demás. Y se impuso por el apoyo del Imperio, porque era la interpretación más coherente con la ideología del Imperio. Desde esa posición oficial, se persiguieron las restantes interpretaciones hasta hacerlas desaparecer de entre los seguidores de Jesús. Jesús de Nazaret tenía que ser interpretado con una interpretación intocable, desde las creencias. No bastaba la fe, se requería de una fe-creencia. Es decir, se necesitaba un seguimiento de Jesús, una entrega a su invitación, -eso sería la fe-, que fuera además acompañada de una interpretación intocable, tanto de su persona como de su mensaje –eso sería la creencia-. La fe se hizo fe-creencia, fe-doctrina intocable. En el mundo bajo el Imperio de Roma, se adoptó la interpretación helenista de Jesús y se marginaron y persiguieron todas las restantes interpretaciones, especialmente la interpretación hebrea. Creo que hoy es necesario poder acceder a una fe en Jesús libre de creencias intocables. Eso significa acercarse a Jesús, con todo el corazón y con toda la mente, pero sin intentar interpretarlo, sin intentar describir su naturaleza.
Además de las razones culturales que nos disuaden de intentar encajonar a Jesús en una interpretación, aunque sea una interpretación sumamente ensalzadora de su figura, hay razones más profundas, espirituales esta vez, para no hacerlo. Jesús es un hombre que revela, manifiesta en su persona al Absoluto innombrable. Si Jesús revela ese Abismo Absoluto Innombrable, ese Abismo le invade con su vacío y con su condición inefable. Continúa siendo hombre, pero es un hombre invadido, empapado de Abismo. Su naturaleza humana no desaparece, pero queda envuelta por el Abismo Inconcebible.
Su naturaleza humana hace presente al Absoluto inconcebible, informulable; y al hacerlo, el Inconcebible le hace inconcebible a Él. La presencia de Jesús es la presencia del Absoluto mismo ininterpretable. Su humanidad es la presencia y la certeza de Eso inefable, absolutamente vacío de toda posible categorización o representación. Hablar de Jesús diciendo que tiene dos naturalezas, la naturaleza divina y la naturaleza humana, y una persona, la de la segunda persona de la Trinidad, es una manera de hablar que supone una noción de naturaleza humana y una noción de naturaleza divina. Esos son supuestos de una cultura que ya no es la nuestra. Para nuestro tipo de cultura, esa formulación nos resulta inadecuada. ¿Tiene algún sentido hablar de “naturaleza divina”? ¿Qué sentido puede tener hablar de la naturaleza del Inconcebible Absoluto? Todo hablar del Absoluto, o es puramente apofático, o es simbólico. Si es apofático sólo dice lo que no es. Si es simbólico es sólo un apuntamiento que se hunde en el abismo de lo inconcebible. Por otra parte, ¿qué sentido tiene hablar de la “naturaleza humana”? Hoy sabemos que lo característico de nuestra especie es la doble experiencia de lo real. Esa doble experiencia de lo real es el fundamento inconmovible del desfondamiento de nuestra manera de ser, que nos arrastra a una naturaleza no-naturaleza. En lo referente a nuestro acceso absoluto a lo real, que es nuestro acceso gratuito a lo real, no se puede hablar de naturaleza. Por ese lado de nuestro ser, quedamos desfondados; y por ese desfondamiento, el Innombrable nos invade, porque nuestro ser se hunde en su gran abismo. Aún comprendiendo y justificando la forma de hablar de la tradición, que enraíza en la cultura helenista, hoy no tiene mucho sentido hablar de las dos naturalezas de Cristo.
Además, aplicar la noción de persona a Dios es, también, una pura imagen, un símbolo. La noción de persona, entendida como el paquete de deseos y temores peculiares, exclusivos y primarios de cada ser humano, que funcionan como patrón de interpretación, valoración y acción de cada individuo, tampoco es aplicable a Dios, más que como símbolo que apunta hacia el abismo, más allá de toda posible conceptualización y representación. Por tanto, al decir que Jesús tiene dos naturalezas y una sola persona, la divina, con una formulación helenística, que pretende orientar nuestra aproximación a su ser, no hemos dicho nada conceptualmente coherente hoy. Entendida esa formulación como representación simbólica, tiene sentido, porque puede orientar nuestro trabajo interior; pero sabiendo que esa formulación no describe el ser de Jesús, sino que sólo nos hunde en el abismo inconcebible que se manifiesta en ese hombre y que, al hacerlo, lo envuelve en la espesa niebla del “sin forma, ni nombre”.
La revelación en Jesús nos lleva a comprender que Dios, el Padre (términos que son sólo símbolos), “el que es” (que es también una forma conceptual de apuntarle, pero no de describirle), no es “otro” de nada; y que la naturaleza humana no es “otra” del abismo de la divinidad. Por tanto, creo que la actitud correcta, en nuestras condiciones culturales, es acercarse a Jesús con fe, pero sin pretender interpretarle, silenciando todo conato de interpretación
MI APORTACIÒN AL CAPÌTULO 8
A Jesús, desde su aparición, se le ha interpretado de muchas maneras. Se le interpretó como Rabino, como un Profeta, como al Profeta que anuncia la llegada del Reino de Dios, como al Mesías, como Ángel de Dios, como Hijo de Dios en sentido hebreo (elegido de Dios, amado por Dios), como Hijo de Dios en sentido helenista, como Logos de Dios. Se ha pensado que recibía la misión y la filiación divina en el Jordán, o bien que la recibía en su muerte y resurrección. Se le ha interpretado como no preexistente, como vagamente preexistente como dínamis de Dios, como claramente preexistente.
Durante siglos se dieron estas diversas interpretaciones, sin que una de ellas se impusiera claramente a las otras. Con la destrucción de Jerusalén por el Imperio Romano, y con la conversión del “movimiento de Jesús” en religión oficial del Imperio, la interpretación helenista de Jesús, como Hijo real de Dios y como Logos de Dios, se impuso a las demás. Y se impuso por el apoyo del Imperio, porque era la interpretación más coherente con la ideología del Imperio. Desde esa posición oficial, se persiguieron las restantes interpretaciones hasta hacerlas desaparecer de entre los seguidores de Jesús. Jesús de Nazaret tenía que ser interpretado con una interpretación intocable, desde las creencias. No bastaba la fe, se requería de una fe-creencia. Es decir, se necesitaba un seguimiento de Jesús, una entrega a su invitación, -eso sería la fe-, que fuera además acompañada de una interpretación intocable, tanto de su persona como de su mensaje –eso sería la creencia-. La fe se hizo fe-creencia, fe-doctrina intocable. En el mundo bajo el Imperio de Roma, se adoptó la interpretación helenista de Jesús y se marginaron y persiguieron todas las restantes interpretaciones, especialmente la interpretación hebrea. Creo que hoy es necesario poder acceder a una fe en Jesús libre de creencias intocables. Eso significa acercarse a Jesús, con todo el corazón y con toda la mente, pero sin intentar interpretarlo, sin intentar describir su naturaleza.
Además de las razones culturales que nos disuaden de intentar encajonar a Jesús en una interpretación, aunque sea una interpretación sumamente ensalzadora de su figura, hay razones más profundas, espirituales esta vez, para no hacerlo. Jesús es un hombre que revela, manifiesta en su persona al Absoluto innombrable. Si Jesús revela ese Abismo Absoluto Innombrable, ese Abismo le invade con su vacío y con su condición inefable. Continúa siendo hombre, pero es un hombre invadido, empapado de Abismo. Su naturaleza humana no desaparece, pero queda envuelta por el Abismo Inconcebible.
Su naturaleza humana hace presente al Absoluto inconcebible, informulable; y al hacerlo, el Inconcebible le hace inconcebible a Él. La presencia de Jesús es la presencia del Absoluto mismo ininterpretable. Su humanidad es la presencia y la certeza de Eso inefable, absolutamente vacío de toda posible categorización o representación. Hablar de Jesús diciendo que tiene dos naturalezas, la naturaleza divina y la naturaleza humana, y una persona, la de la segunda persona de la Trinidad, es una manera de hablar que supone una noción de naturaleza humana y una noción de naturaleza divina. Esos son supuestos de una cultura que ya no es la nuestra. Para nuestro tipo de cultura, esa formulación nos resulta inadecuada. ¿Tiene algún sentido hablar de “naturaleza divina”? ¿Qué sentido puede tener hablar de la naturaleza del Inconcebible Absoluto? Todo hablar del Absoluto, o es puramente apofático, o es simbólico. Si es apofático sólo dice lo que no es. Si es simbólico es sólo un apuntamiento que se hunde en el abismo de lo inconcebible. Por otra parte, ¿qué sentido tiene hablar de la “naturaleza humana”? Hoy sabemos que lo característico de nuestra especie es la doble experiencia de lo real. Esa doble experiencia de lo real es el fundamento inconmovible del desfondamiento de nuestra manera de ser, que nos arrastra a una naturaleza no-naturaleza. En lo referente a nuestro acceso absoluto a lo real, que es nuestro acceso gratuito a lo real, no se puede hablar de naturaleza. Por ese lado de nuestro ser, quedamos desfondados; y por ese desfondamiento, el Innombrable nos invade, porque nuestro ser se hunde en su gran abismo. Aún comprendiendo y justificando la forma de hablar de la tradición, que enraíza en la cultura helenista, hoy no tiene mucho sentido hablar de las dos naturalezas de Cristo.
Además, aplicar la noción de persona a Dios es, también, una pura imagen, un símbolo. La noción de persona, entendida como el paquete de deseos y temores peculiares, exclusivos y primarios de cada ser humano, que funcionan como patrón de interpretación, valoración y acción de cada individuo, tampoco es aplicable a Dios, más que como símbolo que apunta hacia el abismo, más allá de toda posible conceptualización y representación. Por tanto, al decir que Jesús tiene dos naturalezas y una sola persona, la divina, con una formulación helenística, que pretende orientar nuestra aproximación a su ser, no hemos dicho nada conceptualmente coherente hoy. Entendida esa formulación como representación simbólica, tiene sentido, porque puede orientar nuestro trabajo interior; pero sabiendo que esa formulación no describe el ser de Jesús, sino que sólo nos hunde en el abismo inconcebible que se manifiesta en ese hombre y que, al hacerlo, lo envuelve en la espesa niebla del “sin forma, ni nombre”.
La revelación en Jesús nos lleva a comprender que Dios, el Padre (términos que son sólo símbolos), “el que es” (que es también una forma conceptual de apuntarle, pero no de describirle), no es “otro” de nada; y que la naturaleza humana no es “otra” del abismo de la divinidad. Por tanto, creo que la actitud correcta, en nuestras condiciones culturales, es acercarse a Jesús con fe, pero sin pretender interpretarle, silenciando todo conato de interpretación
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A PROPÒSITO DEL CAPÌTULO VIII
miércoles, 24 de noviembre de 2010
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Capìtulo VII
Lo que supera las palabras.
La imagen de Dios en la Teonomia.
Alma Jimènez C.
Leo a mis compañeras y aprendo mucho de sus comentarios, en el libro el Padre Leaners nos dice que la palabra expresa lo que vivia en mi de manera informe y asì revela mi ser, que no me contiene completo pero si deja ver mi ser.
Asì como seres humanos entiendo que no podemos describir a Dios sino solo relacionarnos con El a medida que lo vamos conociendo y que no terminaremos hasta estar en su presencia.
Siento preocupacion al ver el giro que nuestra religiòn a tomado al presentarnos a Dios, porque estoy conciente que nuestra base es el concepto del Dios de los Judios, Dios del Antiguo Testamento, pero el ser Cristiano implica tener el concepto del Dios de Jesùs, Dios del Nuevo Testamento.
Todo parece indicar que a vuelto a ser un Dios distante y castigador, poderoso y advitrareo.
No es el Dios que nos amò tanto que puso su tienda entre nosotros, se hizo hombre, Emanuel,que viene a darnos una buena nueva, somos amados por Dios, esta cerca de nososotros, Dios de los pobres, que nos salva de los ritos que ponen en segundo termino al necesitado,que quiere que disfrutemos de una nueva relaciòn con Dios y con su palabra nos presenta al Dios Padre, que se preocupa por todo lo que nos pasa y que nos hace hermanos en Jesùs.
Nos da una palabra mas, el amor de Dios se encuentra en el hermano, disfruta del amor en comunidad, somos iguales como niños ante un padre amoroso que sabe que aùn no hemos aprendido y cometemos errores y que nos perdona.
Sin jerarquias, sin juicios, redime a los pecadores, cura a los enfermos,"El que este libre de culpa que tire la primer piedra".
El convive con las minorias y nos invita a aprender de ellos como,"El buen Samaritano","El buen ladròn", tu fe te ha salvado.
Nos acerca a Dios y a traves de El conocemos el Reino de Dios, Reino de los Cielos, en sus parabolas, es Dios hecho hombre, vive y sufre la muerte y resucita y se queda con nosotros para siempre en el hermano, "Donde dos o mas se reunan en mi nombre" en la comunidad recibimos su Espiritu y su amor esta presente especialmente en el necesitado,"Lo que hagas por tu hermano, lo haras por mi".
Jesùs nos presenta a un Dios accesible, cercano, que no podemos abarcar pero en las obras humanas lo conocemos mejor.
¿Porque entonces retroceder al Antiguo Testamento?
¿Quien puede limitar el acceso a Dios a traves de Jesùs?
Aun que las palabras no lo abarquen, son la forma como nos comunicamos asi como nuestro comportamiento que las acompaña.
Escucho con tristeza como autoridades eclesiasticas pueden hacer declaraciònes como "Los homosexuales se iran al infierno"cuando en el evangelio reciente escuchamos como trato Jesus a un ladròn convicto y a este le asegurò estarìa en el cielo.
Acabo de ver un letrero en los escalones del altar de un Templo, que decia "Favor de no subir".
En ese mismo Templo un domingo caluroso, fui testigo de actitudes distantes del sacerdote con los feligreces pobres cansados y acalorados en una misa de 2 horas, sin sillas suficientes.
¿Como puede esa persona representar a Jesùs? Que predicaba sentado en el monte que caminaba comia y descansaba con la gente que lo mismo atendia a un pobre que a un poderoso.
Las palabras para describir a Dios pueden estar llenas de amor, pero si quien las dice no las vive, es mas una ofensa que una esperanza.
Los ritos y las oraciones, pueden servir para acercarse a Dios pero como Jesùs le dice a los Sacerdotes, ¿Que es primero, cumplir la ley o ayudar a tu hermano?
Creo que los Templos han vuelto al Dios distante y estan necesitando que regrese el Dios de Jesùs.
Capìtulo VII
Lo que supera las palabras.
La imagen de Dios en la Teonomia.
Alma Jimènez C.
Leo a mis compañeras y aprendo mucho de sus comentarios, en el libro el Padre Leaners nos dice que la palabra expresa lo que vivia en mi de manera informe y asì revela mi ser, que no me contiene completo pero si deja ver mi ser.
Asì como seres humanos entiendo que no podemos describir a Dios sino solo relacionarnos con El a medida que lo vamos conociendo y que no terminaremos hasta estar en su presencia.
Siento preocupacion al ver el giro que nuestra religiòn a tomado al presentarnos a Dios, porque estoy conciente que nuestra base es el concepto del Dios de los Judios, Dios del Antiguo Testamento, pero el ser Cristiano implica tener el concepto del Dios de Jesùs, Dios del Nuevo Testamento.
Todo parece indicar que a vuelto a ser un Dios distante y castigador, poderoso y advitrareo.
No es el Dios que nos amò tanto que puso su tienda entre nosotros, se hizo hombre, Emanuel,que viene a darnos una buena nueva, somos amados por Dios, esta cerca de nososotros, Dios de los pobres, que nos salva de los ritos que ponen en segundo termino al necesitado,que quiere que disfrutemos de una nueva relaciòn con Dios y con su palabra nos presenta al Dios Padre, que se preocupa por todo lo que nos pasa y que nos hace hermanos en Jesùs.
Nos da una palabra mas, el amor de Dios se encuentra en el hermano, disfruta del amor en comunidad, somos iguales como niños ante un padre amoroso que sabe que aùn no hemos aprendido y cometemos errores y que nos perdona.
Sin jerarquias, sin juicios, redime a los pecadores, cura a los enfermos,"El que este libre de culpa que tire la primer piedra".
El convive con las minorias y nos invita a aprender de ellos como,"El buen Samaritano","El buen ladròn", tu fe te ha salvado.
Nos acerca a Dios y a traves de El conocemos el Reino de Dios, Reino de los Cielos, en sus parabolas, es Dios hecho hombre, vive y sufre la muerte y resucita y se queda con nosotros para siempre en el hermano, "Donde dos o mas se reunan en mi nombre" en la comunidad recibimos su Espiritu y su amor esta presente especialmente en el necesitado,"Lo que hagas por tu hermano, lo haras por mi".
Jesùs nos presenta a un Dios accesible, cercano, que no podemos abarcar pero en las obras humanas lo conocemos mejor.
¿Porque entonces retroceder al Antiguo Testamento?
¿Quien puede limitar el acceso a Dios a traves de Jesùs?
Aun que las palabras no lo abarquen, son la forma como nos comunicamos asi como nuestro comportamiento que las acompaña.
Escucho con tristeza como autoridades eclesiasticas pueden hacer declaraciònes como "Los homosexuales se iran al infierno"cuando en el evangelio reciente escuchamos como trato Jesus a un ladròn convicto y a este le asegurò estarìa en el cielo.
Acabo de ver un letrero en los escalones del altar de un Templo, que decia "Favor de no subir".
En ese mismo Templo un domingo caluroso, fui testigo de actitudes distantes del sacerdote con los feligreces pobres cansados y acalorados en una misa de 2 horas, sin sillas suficientes.
¿Como puede esa persona representar a Jesùs? Que predicaba sentado en el monte que caminaba comia y descansaba con la gente que lo mismo atendia a un pobre que a un poderoso.
Las palabras para describir a Dios pueden estar llenas de amor, pero si quien las dice no las vive, es mas una ofensa que una esperanza.
Los ritos y las oraciones, pueden servir para acercarse a Dios pero como Jesùs le dice a los Sacerdotes, ¿Que es primero, cumplir la ley o ayudar a tu hermano?
Creo que los Templos han vuelto al Dios distante y estan necesitando que regrese el Dios de Jesùs.
jueves, 18 de noviembre de 2010
PARTICIPACIÒN DE ELISA ZEAVERT EN RELACIÓN AL CAPÍTULO VII
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
Estimadas amigas:
Siento mucho haberme retrasado en los comentarios de este capítulo en especial, la verdad, me ha sido difícil, y hasta que comprendí que no es posible, encuadrar a Dios en una imagen y menos en un concepto, recuerdo que una vez leí una idea sobre Dios, en donde lo compara con un pequeño pececito rodeado por el inmenso mar, y no tiene conciencia de esta inmensidad, pienso que DIOS es mucho más que esta forma tratar de darme una idea,... y también porque comprendí que no quiero dejar que mi mente lo encuadre dentro de una imagen tan reducida, no me atrevo....,Y aunque sus destellos se dejan ver en un bello amanecer, en las flores, los pájaros, todo lo Creado, no me puedo referir a El en forma personal. y por ello,prefiero, encontrarme con Jesús, el Rostro Humano de Dios, en El, puedo encontrar al Dios que me ama, me escucha, conoce mis debilidades y fortalezas, y es a través de El, que derramo mi confianza, y mi entrega.
Dios nos conoce tan bien, cuando decidió mandarnos a Jesús, este hombre tan plenamente humano, pero tan perfectamente interiorizado con su Creador, cada célula de El respondía a la Voluntad y al Deseo de su Dios.Por lo mismo, su mensaje es divino, sus Palabras, son creadoras de vida, y de amor.
Recuerdo en una ocasión nuestro maestro, el Padre Jimenez, nos enseñaba tantos conocimientos teológicos, comprendí y sentí el gran amor que tenía hacia Jesús, y probablemente son los momentos que más recuerdo que me regaló, y probablemente , podría decir, la perla valiosa.... pero quiero seguir buscando con ustedes, esa FE adulta y madura,,,gracias por su participación y sus artículos,,,creo que tenemos mucho por hacer, sobretodo porque la FE no se transmite por promoción sino por atracción, el ejemplo. son èpocas dificiles, sólo la Fe puede darnos respuestas...las admiro y las quiero.
Elisa
Estimadas amigas:
Siento mucho haberme retrasado en los comentarios de este capítulo en especial, la verdad, me ha sido difícil, y hasta que comprendí que no es posible, encuadrar a Dios en una imagen y menos en un concepto, recuerdo que una vez leí una idea sobre Dios, en donde lo compara con un pequeño pececito rodeado por el inmenso mar, y no tiene conciencia de esta inmensidad, pienso que DIOS es mucho más que esta forma tratar de darme una idea,... y también porque comprendí que no quiero dejar que mi mente lo encuadre dentro de una imagen tan reducida, no me atrevo....,Y aunque sus destellos se dejan ver en un bello amanecer, en las flores, los pájaros, todo lo Creado, no me puedo referir a El en forma personal. y por ello,prefiero, encontrarme con Jesús, el Rostro Humano de Dios, en El, puedo encontrar al Dios que me ama, me escucha, conoce mis debilidades y fortalezas, y es a través de El, que derramo mi confianza, y mi entrega.
Dios nos conoce tan bien, cuando decidió mandarnos a Jesús, este hombre tan plenamente humano, pero tan perfectamente interiorizado con su Creador, cada célula de El respondía a la Voluntad y al Deseo de su Dios.Por lo mismo, su mensaje es divino, sus Palabras, son creadoras de vida, y de amor.
Recuerdo en una ocasión nuestro maestro, el Padre Jimenez, nos enseñaba tantos conocimientos teológicos, comprendí y sentí el gran amor que tenía hacia Jesús, y probablemente son los momentos que más recuerdo que me regaló, y probablemente , podría decir, la perla valiosa.... pero quiero seguir buscando con ustedes, esa FE adulta y madura,,,gracias por su participación y sus artículos,,,creo que tenemos mucho por hacer, sobretodo porque la FE no se transmite por promoción sino por atracción, el ejemplo. son èpocas dificiles, sólo la Fe puede darnos respuestas...las admiro y las quiero.
Elisa
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COMENTARIOS AL CAPÍTULO VII
APORTACIÓN DE MA. DE LOURDES JIMÉNEZ AL CAPÍTULO 7
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
COMENTARIOS AL CAPITULO 7, "LO QUE SUPERAN LAS PALABRAS" DEL LIBRO "OTRO CRISTIANISMO ES POSIBLE" DEL P. ROGER LEANERS
En mi opinión este capitulo viene a cerrar muy atinadamente un ciclo que inicio con los capítulos 1 a 6 del libro, en el que el P. Leaners explica por que una visión teológica heteronoma o impuesta "desde arriba"en la Iglesia Católica, esta amenazando con a acabar con la Institución precisamente por resistirse esta a través de sus órganos jerárquicos a permitir que sople una visión teonomica, es decir "desde abajo" o desde el mundo espiritual y material de los fieles, el verdadero sensus fidelis, que pueda expresar las necesidades mas basicas que en materia de su fe e identificación con Jesus de Nazaret, demandan los cristianos del Siglo XXI .
En este capitulo 7 se expresa con toda claridad como el problema del lenguaje y de las imagenes que tenemos y usamos sobre Dios, y sobre nuestras creencias en relación a ese Dios, requiere de una actualización, redefinición o redimension que facilite el entendimiento y comprensi'on de nuestra fe, nuestra vida como cristianos, y no tanto se ocupe de mantener las reglas de interpretación formal que han estructurado y organizado al Edificio jerárquico que es la Iglesia hoy en día.
Si bien Leaners destaca el problema que para los cristianos representa comprender al Dios Cristiano conforme a nuestros conceptos y lenguaje, pues estos conceptos y lenguaje responde a una dimensión puramente humana que no puede ni remotamente comprender o penetrar el misterio de lo divino, de lo neumenico, lo cierto es que ese lenguaje, esos conceptos, esa mente, esa imaginación es con lo que contamos como seres humanos para expresar su espirito y su alma, sus sentimientos, ideas y niveles de comprensión, en síntesis, sus anhelos y experiencias de lo divino, de la que de antemano sabemos que no podemos saber nada, y mucho menos comprenderla, pero que si experimentamos y atisbamos en nuestra vida y que testimoniamos como una fuerza de amor supremo y desmedido, que nos envuelve, nos rebasa, nos arropa y nos acompaña a lo largo de nuestra vida, y que solo queremos poder mejor vivirlo, descubrirlo, compartirlo y profundizarlo con los otros. El riesgo de descansar en las palabras, lenguaje e imagenes producto de nuestro limitado mundo humano, es querer dotarlas de autoridad y verdad inamovible e imponerlas como descriptivas de esa esencia divina, cuando en realidad, como lo dice Leaners, no debemos de perder de vista que ese lenguaje, esas palabras y esas imagenes, no son mas que muletas o instrumentos que nos permiten expresar nuestra vivencia y necesidad de Dios, cambiable, contingente y personal. Es un lenguaje que sabemos que es figurativo, por lo tanto, imperfecto, limitado, incompleto e impreciso, y como tal debemos estar conscientes que no es descriptivo del ser de Dios, sino solo de nuestra vivencia o experiencia de Dios, por lo que no podemos divinizarlo y pretender que ahí se encuentra la única y verdadera palabra de Dios. Son nuestras palabras y no las de Dios.
Así pues, si bien las palabras , como dice Leaners no son m'as que dedos que apuntan hacia algo totalmente distinto, los cristianos sabemos que en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo tenemos el camino que nos conduce al verdadero destino.
COMENTARIOS AL CAPITULO 7, "LO QUE SUPERAN LAS PALABRAS" DEL LIBRO "OTRO CRISTIANISMO ES POSIBLE" DEL P. ROGER LEANERS
En mi opinión este capitulo viene a cerrar muy atinadamente un ciclo que inicio con los capítulos 1 a 6 del libro, en el que el P. Leaners explica por que una visión teológica heteronoma o impuesta "desde arriba"en la Iglesia Católica, esta amenazando con a acabar con la Institución precisamente por resistirse esta a través de sus órganos jerárquicos a permitir que sople una visión teonomica, es decir "desde abajo" o desde el mundo espiritual y material de los fieles, el verdadero sensus fidelis, que pueda expresar las necesidades mas basicas que en materia de su fe e identificación con Jesus de Nazaret, demandan los cristianos del Siglo XXI .
En este capitulo 7 se expresa con toda claridad como el problema del lenguaje y de las imagenes que tenemos y usamos sobre Dios, y sobre nuestras creencias en relación a ese Dios, requiere de una actualización, redefinición o redimension que facilite el entendimiento y comprensi'on de nuestra fe, nuestra vida como cristianos, y no tanto se ocupe de mantener las reglas de interpretación formal que han estructurado y organizado al Edificio jerárquico que es la Iglesia hoy en día.
Si bien Leaners destaca el problema que para los cristianos representa comprender al Dios Cristiano conforme a nuestros conceptos y lenguaje, pues estos conceptos y lenguaje responde a una dimensión puramente humana que no puede ni remotamente comprender o penetrar el misterio de lo divino, de lo neumenico, lo cierto es que ese lenguaje, esos conceptos, esa mente, esa imaginación es con lo que contamos como seres humanos para expresar su espirito y su alma, sus sentimientos, ideas y niveles de comprensión, en síntesis, sus anhelos y experiencias de lo divino, de la que de antemano sabemos que no podemos saber nada, y mucho menos comprenderla, pero que si experimentamos y atisbamos en nuestra vida y que testimoniamos como una fuerza de amor supremo y desmedido, que nos envuelve, nos rebasa, nos arropa y nos acompaña a lo largo de nuestra vida, y que solo queremos poder mejor vivirlo, descubrirlo, compartirlo y profundizarlo con los otros. El riesgo de descansar en las palabras, lenguaje e imagenes producto de nuestro limitado mundo humano, es querer dotarlas de autoridad y verdad inamovible e imponerlas como descriptivas de esa esencia divina, cuando en realidad, como lo dice Leaners, no debemos de perder de vista que ese lenguaje, esas palabras y esas imagenes, no son mas que muletas o instrumentos que nos permiten expresar nuestra vivencia y necesidad de Dios, cambiable, contingente y personal. Es un lenguaje que sabemos que es figurativo, por lo tanto, imperfecto, limitado, incompleto e impreciso, y como tal debemos estar conscientes que no es descriptivo del ser de Dios, sino solo de nuestra vivencia o experiencia de Dios, por lo que no podemos divinizarlo y pretender que ahí se encuentra la única y verdadera palabra de Dios. Son nuestras palabras y no las de Dios.
Así pues, si bien las palabras , como dice Leaners no son m'as que dedos que apuntan hacia algo totalmente distinto, los cristianos sabemos que en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo tenemos el camino que nos conduce al verdadero destino.
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A PROPÓSITO DEL CAPÍTULO 7
miércoles, 10 de noviembre de 2010
APORTACIÓN DE ANA LAURA JIMÉNEZ AL CAPÍTULO VII
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
MI APORTACIÒN AL CAPÌTULO SIETE
Para mì sì ha sido una gran ayuda para el reto de pretender decir qué es Dios tomando en cuenta la exigencias de la Modernidad, el marco axiomático o “heteronomía-autonomía-teonomía”. Sin embargo, y teniendo en cuenta que algo característico del ser humano es el buscar la verdad, entender lo que afirmamos y así creer con fundamento, teniendo en cuenta que la teología puede decirse que es “la fe que quiere ser entendida” y que no creo que haya nada que ayude más a la fe que la razón, ya que ésta es un filtro que nos permite para empezar, ir descubriendo “lo que no es fe” ya que la fe no puede ir contra la razón, en el caso de nuestro hablar sobre Dios considero que el camino no es pretender afirmar algo sobre lo que El es, a partir de un esquema sea heterónomo, autónomo o teonómo, sino ubicar en qué lugar de mi vida este hablar sobre El puede tener un sentido fecundo a fin de que mi vida sea más plena y libre.
Para mí hablar sobre Dios no es hablar sobre una “esencia”, un “ente”, “una sustancia” o una cosa”, es básicamente hablar sobre la Realidad, hablar sobre la cuestión que para mí es central de mi existencia, y no se trata de hablar de si Dios tiene tales o cuales atributos, se trata de preguntarme sobre el sentido de la vida, el destino del mundo, se trata de preguntarse por aquello que para cada cual es la pregunta última o por qué no hay tal pregunta.
Para hablar de Dios tengo que tomar en cuenta varios factores: necesito primero hacer silencio. El primer paso para hablar de El es la pureza de corazón que sabe escuchar la voz de la trascendencia divina en la inmanencia humana. Para esto requiero del silencio del intelecto y de la voluntad, así como del silencio de los sentidos. Permitiéndome así el acceso a una dimensión de la realidad que trasciende, sin negar, lo que captan mi inteligencia y mis sentidos.
También creo que es importante considerar que el hablar sobre Dios es radicamente distinto de cualquier otro hablar sobre cualquier otra cosa, porque Dios no es una cosa. La palabra “Dios” apunta a un campo semántico de búsqueda y enseñanza radicalmente distinto a cualquier otro. No hay parámetros adecuados que nos permitan hablar del “funcionamiento” de esta realidad a la que llamamos “Dios”.El discurso sobre Dios es único y, por tanto, incomparable con todos los demás lenguajes humanos. Es irreductible a cualquier otro discurso.
El hablar sobre Dios es un hablar que involucra todo nuestro ser y no sólo el sentimiento, la razón, el cuerpo, la ciencia, la sociología, ni siquiera la filosofía o la teología académicas. Dios no es localizable con ningún instrumento.
No necesitamos mediaciones para abrirnos al misterio de Dios. Ciertamente, para hablar, sentir, ser conscientes de Dios, necesitamos la mediación del lenguaje, del sentimiento, de la conciencia. Pero esto no significa que necesitemos un lenguaje particular, un determinado sentimiento, un contenido de conciencia especial. La única mediación posible es nuestro propio ser, nuestra existencia desnuda, nuestra propia entidad entre Dios y la nada. La experiencia humana de todos los tiempos ha intentado siempre expresar un “misterio” que está tanto al principio como al final de todo cuanto somos, sin excluir nada. Dios, si “es” no puede estar ni a la derecha ni a la izquierda, ni arriba ni abajo, en cualquiera de los sentidos que podamos dar a estas palabras.
El hablar sobre Dios no es un hablar sobre ninguna iglesia, religión o creencia.
Dios no es el monopolio de ninguna tradición humana; ni de las que se llaman “teístas”, ni de las mal llamadas creyentes, puesto que todos creen en una u otra cosa. Tampoco es “objeto” de pensamiento alguno. Sería un discurso sectario el que quisiera aprisionarlo en cualquier ideología. “Dios no puede ser pensado ni imaginado, sólo puede ser experimentado…” (Theilard de Chardin).
Tampoco podemos identificar nuestro hablar de Dios con creencia paticular alguna, sien embargo, no es posible para los humanos hablar de El sin la mediación del lenguaje y no podemos utilizar éste sin expresar alguna creencia. Hay una “relación trascendental” entre el Dios del que se habla y lo que de él se dice. Las tradiciones occidentales lo han llamado mysterion, que no quiere decir ni enigma ni incógnita. Los nombres de Dios no son independientes de Dios y cada denominación del misterio representa un aspecto de este misterio, del que no puede decirse que sea ni uno ni múltiple.
Cada religión es un sistema diferenciado de mediaciones. Todo lenguaje es particular y está vinculado a una cultura. Cada lenguaje depende de un contexto concreto que le da sentido, a la vez que lo limita. Es necesario darse cuenta de la inadecuación constitutiva de cualquier expresión. No es ningún escándalo que cada religión defienda sus formulaciones, con tal de que respete a las demás y se dé cuenta de que cada mediación es una mediatización.
Finalmente considero que el hablar sobre Dios es hablar sobre un símbolo y no sobre un concepto. Dios no puede ser objeto ni de conocimiento ni de creencia alguna. El hablar sobre Dios no puede ser ni siquiera un hablar analógico. El discurso sobre Dios tiene constitutivamente muchos sentidos y no puede existir un sentido prioritario, puesto que no puede haber una metacultura desde la que se haga el discurso. Hay muchos conceptos de Dios, pero ninguno de ellos lo “concibe”.Pretender limitar, definir, concebir a Dios es una empresa contradictoria, porque aquello que surgiría de ello sería una creación de la mente, una criatura. Es una deformación del pensamiento el pretender encontrar algo más amplio, más englobante, que Dios. Sin embargo, “Dios” no es el único símbolo de lo divino. El pluralismo es inherente a la condición humana e impide que se pueda expresar aquello que la palabra Dios quiere decir desde una sola perspectiva, ni tampoco desde un único principio de inteligibilidad. La misma palabra “Dios” no es necesaria. Cualquier pretensión de reducir el símbolo “Dios” a lo que nosotros entendemos por tal no sólo destruiría, sino que también cortaría los lazos con todos aquellos hombres y culturas que no sienten la necesidad de este símbolo.
La misma pretensión de presentar un esquema de inteligibilidad unificado a escala universal es un resto de colonialismo cultural. Universalizar nuestra propia perspectiva representa una intención no justificada. La misma posibilidad de una “perspectiva global” es ciertamente una contradicción. Tal vez sería más coherente con lo que intuimos que sea esa realidad a quien llamamos “Dios” el renunciar a elaborar una teoría universal sobre El y redescubrir lo divino como una dimensión y el pluralismo (no la pluralidad) como un rasgo de la misma realidad. Un Dios puramente trascendente, aparte de la contradicción interna de cualquier discurso sobre él se convertiría en hipótesis superflua, y oscurecería la inmanencia divina destruyendo la trascendencia humana. El misterio divino es inefable y ningún decir lo describe.
Pertenece a la experiencia humana el saberse limitada, no sólo linealmente –por el futuro—sino también constitutivamente –por su propio fundamento, que le viene dado--. Sin amor y sin conocimiento, sin corporalidad y temporalidad, no es posible esta experiencia. “Dios” es la palabra, biensonante para algunos y malsonante para otros, que rompiendo el silencio del ser nos da la oportunidad de recobrarlo nuevamente. El silencio es la matriz de toda palabra auténtica.
MI APORTACIÒN AL CAPÌTULO SIETE
Para mì sì ha sido una gran ayuda para el reto de pretender decir qué es Dios tomando en cuenta la exigencias de la Modernidad, el marco axiomático o “heteronomía-autonomía-teonomía”. Sin embargo, y teniendo en cuenta que algo característico del ser humano es el buscar la verdad, entender lo que afirmamos y así creer con fundamento, teniendo en cuenta que la teología puede decirse que es “la fe que quiere ser entendida” y que no creo que haya nada que ayude más a la fe que la razón, ya que ésta es un filtro que nos permite para empezar, ir descubriendo “lo que no es fe” ya que la fe no puede ir contra la razón, en el caso de nuestro hablar sobre Dios considero que el camino no es pretender afirmar algo sobre lo que El es, a partir de un esquema sea heterónomo, autónomo o teonómo, sino ubicar en qué lugar de mi vida este hablar sobre El puede tener un sentido fecundo a fin de que mi vida sea más plena y libre.
Para mí hablar sobre Dios no es hablar sobre una “esencia”, un “ente”, “una sustancia” o una cosa”, es básicamente hablar sobre la Realidad, hablar sobre la cuestión que para mí es central de mi existencia, y no se trata de hablar de si Dios tiene tales o cuales atributos, se trata de preguntarme sobre el sentido de la vida, el destino del mundo, se trata de preguntarse por aquello que para cada cual es la pregunta última o por qué no hay tal pregunta.
Para hablar de Dios tengo que tomar en cuenta varios factores: necesito primero hacer silencio. El primer paso para hablar de El es la pureza de corazón que sabe escuchar la voz de la trascendencia divina en la inmanencia humana. Para esto requiero del silencio del intelecto y de la voluntad, así como del silencio de los sentidos. Permitiéndome así el acceso a una dimensión de la realidad que trasciende, sin negar, lo que captan mi inteligencia y mis sentidos.
También creo que es importante considerar que el hablar sobre Dios es radicamente distinto de cualquier otro hablar sobre cualquier otra cosa, porque Dios no es una cosa. La palabra “Dios” apunta a un campo semántico de búsqueda y enseñanza radicalmente distinto a cualquier otro. No hay parámetros adecuados que nos permitan hablar del “funcionamiento” de esta realidad a la que llamamos “Dios”.El discurso sobre Dios es único y, por tanto, incomparable con todos los demás lenguajes humanos. Es irreductible a cualquier otro discurso.
El hablar sobre Dios es un hablar que involucra todo nuestro ser y no sólo el sentimiento, la razón, el cuerpo, la ciencia, la sociología, ni siquiera la filosofía o la teología académicas. Dios no es localizable con ningún instrumento.
No necesitamos mediaciones para abrirnos al misterio de Dios. Ciertamente, para hablar, sentir, ser conscientes de Dios, necesitamos la mediación del lenguaje, del sentimiento, de la conciencia. Pero esto no significa que necesitemos un lenguaje particular, un determinado sentimiento, un contenido de conciencia especial. La única mediación posible es nuestro propio ser, nuestra existencia desnuda, nuestra propia entidad entre Dios y la nada. La experiencia humana de todos los tiempos ha intentado siempre expresar un “misterio” que está tanto al principio como al final de todo cuanto somos, sin excluir nada. Dios, si “es” no puede estar ni a la derecha ni a la izquierda, ni arriba ni abajo, en cualquiera de los sentidos que podamos dar a estas palabras.
El hablar sobre Dios no es un hablar sobre ninguna iglesia, religión o creencia.
Dios no es el monopolio de ninguna tradición humana; ni de las que se llaman “teístas”, ni de las mal llamadas creyentes, puesto que todos creen en una u otra cosa. Tampoco es “objeto” de pensamiento alguno. Sería un discurso sectario el que quisiera aprisionarlo en cualquier ideología. “Dios no puede ser pensado ni imaginado, sólo puede ser experimentado…” (Theilard de Chardin).
Tampoco podemos identificar nuestro hablar de Dios con creencia paticular alguna, sien embargo, no es posible para los humanos hablar de El sin la mediación del lenguaje y no podemos utilizar éste sin expresar alguna creencia. Hay una “relación trascendental” entre el Dios del que se habla y lo que de él se dice. Las tradiciones occidentales lo han llamado mysterion, que no quiere decir ni enigma ni incógnita. Los nombres de Dios no son independientes de Dios y cada denominación del misterio representa un aspecto de este misterio, del que no puede decirse que sea ni uno ni múltiple.
Cada religión es un sistema diferenciado de mediaciones. Todo lenguaje es particular y está vinculado a una cultura. Cada lenguaje depende de un contexto concreto que le da sentido, a la vez que lo limita. Es necesario darse cuenta de la inadecuación constitutiva de cualquier expresión. No es ningún escándalo que cada religión defienda sus formulaciones, con tal de que respete a las demás y se dé cuenta de que cada mediación es una mediatización.
Finalmente considero que el hablar sobre Dios es hablar sobre un símbolo y no sobre un concepto. Dios no puede ser objeto ni de conocimiento ni de creencia alguna. El hablar sobre Dios no puede ser ni siquiera un hablar analógico. El discurso sobre Dios tiene constitutivamente muchos sentidos y no puede existir un sentido prioritario, puesto que no puede haber una metacultura desde la que se haga el discurso. Hay muchos conceptos de Dios, pero ninguno de ellos lo “concibe”.Pretender limitar, definir, concebir a Dios es una empresa contradictoria, porque aquello que surgiría de ello sería una creación de la mente, una criatura. Es una deformación del pensamiento el pretender encontrar algo más amplio, más englobante, que Dios. Sin embargo, “Dios” no es el único símbolo de lo divino. El pluralismo es inherente a la condición humana e impide que se pueda expresar aquello que la palabra Dios quiere decir desde una sola perspectiva, ni tampoco desde un único principio de inteligibilidad. La misma palabra “Dios” no es necesaria. Cualquier pretensión de reducir el símbolo “Dios” a lo que nosotros entendemos por tal no sólo destruiría, sino que también cortaría los lazos con todos aquellos hombres y culturas que no sienten la necesidad de este símbolo.
La misma pretensión de presentar un esquema de inteligibilidad unificado a escala universal es un resto de colonialismo cultural. Universalizar nuestra propia perspectiva representa una intención no justificada. La misma posibilidad de una “perspectiva global” es ciertamente una contradicción. Tal vez sería más coherente con lo que intuimos que sea esa realidad a quien llamamos “Dios” el renunciar a elaborar una teoría universal sobre El y redescubrir lo divino como una dimensión y el pluralismo (no la pluralidad) como un rasgo de la misma realidad. Un Dios puramente trascendente, aparte de la contradicción interna de cualquier discurso sobre él se convertiría en hipótesis superflua, y oscurecería la inmanencia divina destruyendo la trascendencia humana. El misterio divino es inefable y ningún decir lo describe.
Pertenece a la experiencia humana el saberse limitada, no sólo linealmente –por el futuro—sino también constitutivamente –por su propio fundamento, que le viene dado--. Sin amor y sin conocimiento, sin corporalidad y temporalidad, no es posible esta experiencia. “Dios” es la palabra, biensonante para algunos y malsonante para otros, que rompiendo el silencio del ser nos da la oportunidad de recobrarlo nuevamente. El silencio es la matriz de toda palabra auténtica.
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COMENTARIOS AL CAPÍTULO 7
martes, 2 de noviembre de 2010
APORTACIÒN AL CAPÌTULO VI DE ANA LAURA JIMÈNEZ CODINACH
"EL CRISTIANO NO HACE EL DIÁLOGO, ES EL DIÁLOGO EL QUE HACE AL CRISTIANO". (Paulo VI)
MI APORTACIÓN AL CAPÍTULO 6
Independientemente del origen heterónomo que fundamenta la jerarquía o estructura de poder sagrado, un poder “absoluto” y directo sobre cada cristiano por provenir de “Cristo mismo”, independientemente de que la doctrina católica oficial sobre la Jerarquía sea un elemento ajeno al Evangelio, y sobre todo el que la realidad jerárquica haya encarnado las pulsiones más bajas de la naturaleza humana, quisiera analizar un poco los efectos que esta organización jerárquica ha tenido para la salud integral de sus integrantes y especialmente para su desarrollo emocional, intelectual, social y aún espiritual y religioso, no sin antes decir que eso de que todo esto se funda en un “mandato que viene de un Dios-en-las alturas” me parece aberrante.
Para los que nos dedicamos a trabajar en facilitar el establecimiento de ambientes donde la persona pueda crecer y ser ella misma, donde se pueda dar una sana relación humana, factor indispensable para conservar la salud mental, para los que trabajamos en ambientes educativos que estimulen el conocimiento, la sana autodeterminación, la autoestima, la comunicación efectiva, el diálogo, y tantos otros factores indispensables para la superación humana, para los que trabajamos en procesos de liberación individual y social, de desarrollo espiritual, de búsqueda de una fé más adulta, es muy desmotivante descubrir que nuestra Iglesia, con su organización jerárquica, es hoy una institución inepta para favorecer el desarrollo integral de sus integrantes, y muy especialmente de los que integran los cuadros jerárquicos.
Para enumerar algunos de estos factores, sin por supuesto pretender agotarlos, quisiera mencionar que lejos de ser el ideal planteado por Concilio Vaticano II, es decir, lejos de ser una Iglesia Comunión, vemos que es una organización que organiza las relaciones grupales al servicio de la sumisión, es decir, que está diseñada para señorear a los hombres, reduciendo a los individuos a instrumentos, que pone todo el énfasis en la persona del jefe, ya que es la única persona plenamente tal porque es la única no instrumentalizada que puede mostrarse autónoma, con iniciativa, creatividad, responsabilidad y libertad, y que al reducir lo más posible todas las relaciones a sumisión, ignora profundamente, de hecho, lo que son las relaciones interpersonales plenas, ignora y tiene que ignorar la complejidad y riqueza de lo que son las relaciones de individuos libres y autónomos con valores personales libremente construidos y queridos, ignora lo que es la complejidad y riqueza de la comunicación entre personas, cuando no se instrumentalizan unas a otras, ignora las potencialidades de lo que podría ser el trabajo en equipo, una conjunción de iniciativas, responsabilidades y creatividad múltiple, en la que nadie anula a nadie y donde todos potencian a todos.
Una organización así jerarquizada es un enorme despilfarro de lo que son las posibilidades de una asociación libre de personas no instrumentalizadas. Es una organización casi inhumana porque impone, en una medida u otra, el menosprecio de la calidad de las personas y a través de la indoctrinación, lleva a la persona a que se sometan a una interpretación, hecha y dada, que no debe alterar, debe creer esa interpretación y por la creencia se somete. Aquí reside la raíz de toda la estructura de la dominación. Quien se somete a una interpretación, adopta y se somete con ello al sistema de vida, a los fines y valores que esa interpretación implica. Quien somete su mente y su valoración, somete también sus sentidos y su acción. La indoctrinación somete de tal forma a las personas que las estructura, entonces el individuo entiende lo que tiene que entender según lo que la creencia le impone, ve y siente lo que la autoridad quiere que vea y sienta, ama lo que debe amar y actúa según el criterio del poder, perdiendo así su libertad y su autenticidad y degradándose por tanto como persona.
Pero lo más incongruente con la finalidad de una estructura religiosa, es que la sociedad jerárquica impone al proceso religioso una serie de obstáculos. La relación jerárquica instrumentaliza a los individuos e impide realizar el proceso interior. Las sociedades autoritarias son sociedades no de gentes en proceso de desarrollo sino de creyentes, y esa sociedad se transforma en una sociedad para afianzar, sostener y propagar creencias y vivir según ellas, pero con esa transformación estas sociedades se alejan de lo que era la pretensión de los auténticos maestros religiosos dejando de ser lo que debieran ser. No se puede someter el proceso interior de las personas y pretender luego que ese proceso sea auténtico.
Para una sociedad jerarquiza y por tanto autoritaria, la sumisión es el criterio por el que se discierne lo que es correcto y valioso. La sociedad religiosa, por el contrario, debe mantener a sus miembros en la más completa voluntariedad y libertad. El camino religioso es un proceso interior de crecimiento tal que no puede ser más que total y plenamente voluntario y lleno de iniciativa y creatividad. Es un camino tan plenamente personal, libre e interior, que no cabe en él sumisión alguna.
Una organización religiosa tendrá que estar diseñada para servir al DESARROLLO PLENO DE LAS PERSONAS CON TODAS SUS CARACTERÍSTICAS PROPIAS, EXCLUIVAS E INDELEGABLES. Es cierto que las sociedades religiosas han funcionado durante miles de años con estructuras jerárquicas, y es que eran tiempos de sociedades agrario-autoritarias por lo que las cosas no podían concebirse de otra manera. Y como la organización no podía funcionar más que en forma autoritaria, se tuvo la tendencia a olvidar que el crecimiento religioso es un PROCESO y, con ello, se hizo de la religión no un proceso sino un sistema de sumisión a creencias, comportamientos, rituales y jerarquías. Así se hizo de la religión el más útil y eficaz procedimiento de legitimación del poder.
MI APORTACIÓN AL CAPÍTULO 6
Independientemente del origen heterónomo que fundamenta la jerarquía o estructura de poder sagrado, un poder “absoluto” y directo sobre cada cristiano por provenir de “Cristo mismo”, independientemente de que la doctrina católica oficial sobre la Jerarquía sea un elemento ajeno al Evangelio, y sobre todo el que la realidad jerárquica haya encarnado las pulsiones más bajas de la naturaleza humana, quisiera analizar un poco los efectos que esta organización jerárquica ha tenido para la salud integral de sus integrantes y especialmente para su desarrollo emocional, intelectual, social y aún espiritual y religioso, no sin antes decir que eso de que todo esto se funda en un “mandato que viene de un Dios-en-las alturas” me parece aberrante.
Para los que nos dedicamos a trabajar en facilitar el establecimiento de ambientes donde la persona pueda crecer y ser ella misma, donde se pueda dar una sana relación humana, factor indispensable para conservar la salud mental, para los que trabajamos en ambientes educativos que estimulen el conocimiento, la sana autodeterminación, la autoestima, la comunicación efectiva, el diálogo, y tantos otros factores indispensables para la superación humana, para los que trabajamos en procesos de liberación individual y social, de desarrollo espiritual, de búsqueda de una fé más adulta, es muy desmotivante descubrir que nuestra Iglesia, con su organización jerárquica, es hoy una institución inepta para favorecer el desarrollo integral de sus integrantes, y muy especialmente de los que integran los cuadros jerárquicos.
Para enumerar algunos de estos factores, sin por supuesto pretender agotarlos, quisiera mencionar que lejos de ser el ideal planteado por Concilio Vaticano II, es decir, lejos de ser una Iglesia Comunión, vemos que es una organización que organiza las relaciones grupales al servicio de la sumisión, es decir, que está diseñada para señorear a los hombres, reduciendo a los individuos a instrumentos, que pone todo el énfasis en la persona del jefe, ya que es la única persona plenamente tal porque es la única no instrumentalizada que puede mostrarse autónoma, con iniciativa, creatividad, responsabilidad y libertad, y que al reducir lo más posible todas las relaciones a sumisión, ignora profundamente, de hecho, lo que son las relaciones interpersonales plenas, ignora y tiene que ignorar la complejidad y riqueza de lo que son las relaciones de individuos libres y autónomos con valores personales libremente construidos y queridos, ignora lo que es la complejidad y riqueza de la comunicación entre personas, cuando no se instrumentalizan unas a otras, ignora las potencialidades de lo que podría ser el trabajo en equipo, una conjunción de iniciativas, responsabilidades y creatividad múltiple, en la que nadie anula a nadie y donde todos potencian a todos.
Una organización así jerarquizada es un enorme despilfarro de lo que son las posibilidades de una asociación libre de personas no instrumentalizadas. Es una organización casi inhumana porque impone, en una medida u otra, el menosprecio de la calidad de las personas y a través de la indoctrinación, lleva a la persona a que se sometan a una interpretación, hecha y dada, que no debe alterar, debe creer esa interpretación y por la creencia se somete. Aquí reside la raíz de toda la estructura de la dominación. Quien se somete a una interpretación, adopta y se somete con ello al sistema de vida, a los fines y valores que esa interpretación implica. Quien somete su mente y su valoración, somete también sus sentidos y su acción. La indoctrinación somete de tal forma a las personas que las estructura, entonces el individuo entiende lo que tiene que entender según lo que la creencia le impone, ve y siente lo que la autoridad quiere que vea y sienta, ama lo que debe amar y actúa según el criterio del poder, perdiendo así su libertad y su autenticidad y degradándose por tanto como persona.
Pero lo más incongruente con la finalidad de una estructura religiosa, es que la sociedad jerárquica impone al proceso religioso una serie de obstáculos. La relación jerárquica instrumentaliza a los individuos e impide realizar el proceso interior. Las sociedades autoritarias son sociedades no de gentes en proceso de desarrollo sino de creyentes, y esa sociedad se transforma en una sociedad para afianzar, sostener y propagar creencias y vivir según ellas, pero con esa transformación estas sociedades se alejan de lo que era la pretensión de los auténticos maestros religiosos dejando de ser lo que debieran ser. No se puede someter el proceso interior de las personas y pretender luego que ese proceso sea auténtico.
Para una sociedad jerarquiza y por tanto autoritaria, la sumisión es el criterio por el que se discierne lo que es correcto y valioso. La sociedad religiosa, por el contrario, debe mantener a sus miembros en la más completa voluntariedad y libertad. El camino religioso es un proceso interior de crecimiento tal que no puede ser más que total y plenamente voluntario y lleno de iniciativa y creatividad. Es un camino tan plenamente personal, libre e interior, que no cabe en él sumisión alguna.
Una organización religiosa tendrá que estar diseñada para servir al DESARROLLO PLENO DE LAS PERSONAS CON TODAS SUS CARACTERÍSTICAS PROPIAS, EXCLUIVAS E INDELEGABLES. Es cierto que las sociedades religiosas han funcionado durante miles de años con estructuras jerárquicas, y es que eran tiempos de sociedades agrario-autoritarias por lo que las cosas no podían concebirse de otra manera. Y como la organización no podía funcionar más que en forma autoritaria, se tuvo la tendencia a olvidar que el crecimiento religioso es un PROCESO y, con ello, se hizo de la religión no un proceso sino un sistema de sumisión a creencias, comportamientos, rituales y jerarquías. Así se hizo de la religión el más útil y eficaz procedimiento de legitimación del poder.
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